Sustancias psicoactivas, mitos y verdades— Psicodélicos (I)

Artículo escrito por: Emmanuel Frasquet

En primer lugar, antes de desarrollar sobre el tema me gustaría aclarar por qué escribo este artículo y por qué es importante que se hable de política de drogas desde el ámbito escéptico y con escepticismo.

Primero porque el escepticismo implica analizar críticamente y sin prejuicios, sin rechazar posturas o ideas por sesgos, en esto caen muchos escépticos -incluso- cuando se habla de despenalización de las sustancias que actualmente están prohibidas y que han sido ilegalizadas por ideas equivocadas que nada tienen que ver con la evidencia científica ni con una postura ética basadas en evidencia.

Segundo, es importante hablar de los mitos que existen y son reproducidos por instituciones, organismos estatales y otras entidades encargadas de mejorar la salud pública.

El problema de las sustancias es un problema de política pública y es un problema sanitario, que debe estar enfocado en las personas y no tanto en las sustancias per sé. La política actual se ha vuelto experta en violar los Derechos Humanos, algo básico para aquellos que defendemos la libertad individual y el acceso a una sociedad que progresa y se preocupa por la salud de sus ciudadanos que la conforman. Ese es el enfoque que intentaré ilustrar en este texto. Ya que, como años de ‘guerra contra las drogas’ lo ha demostrado, el modelo prohibicionista, abstencionista, que criminaliza el uso y abuso de sustancias es un fracaso rotundo y si se sigue sosteniendo es por prejuicios y sesgos más que por racionalidad e interés en el bienestar de los individuos, este mismo movimiento a su vez fue llevado a cabo por la inmensa propaganda anti-droga que se ha dado desde que comenzó esta absurda guerra en el Estados Unidos de Nixon, la cual tuvo motivos políticos absolutamente caprichosos contra la Izquierda y la comunidad negra.

Los problemas del enfoque prohibicionista

La política de drogas actual tiene varios problemas y es pensarla en pos de reducir la demanda de drogas a base de prevención y tratamiento.

Esto ya es un error de diagnóstico del problema y su magnitud que está basado en miedo y en la propaganda, nunca en evidencias que prueben su eficacia. Uno de los mitos que escuchamos hasta el cansancio es que la ‘guerra contra las drogas’ se está llevando a cabo de manera muy valerosa y se hacen esfuerzos inmensos por reducir la demanda, la oferta, las muertes y riesgos relacionados con las sustancias. Esto puede ser cierto en parte, pero con prevención y tratamiento no hemos reducido nada de esto, el prohibicionismo es el que mata y pone en riesgo a muchísima gente que podría no morir o quedar con secuelas irreversibles por el uso. A nivel mundial se registran al menos unos 190.000 fallecimientos prematuros –en la mayoría de los casos, evitables– provocados por las drogas, mayormente imputables al consumo de opioides. [1]

Con sólo ver el Reporte Mundial de Drogas de 2017 publicado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la droga y el delito, vemos que las terribles consecuencias que tiene el consumo de drogas para la salud también pueden apreciarse en los casos de VIH, hepatitis y tuberculosis vinculados al uso de sustancias. El incesante mercado de NPS (nuevas sustancias psicoactivas) que salen al mercado negro sin casi ningún estudio donde se sepa el real impacto que puede tener en el consumo humano, así como el incesante aumento de producción de cocaína y otros opioides son producto de la prohibición.

La única forma de entender mejor cómo operar las herramientas que tenemos es con el método científico y utilizando los datos que en este caso son abrumadores.

Según el Reporte Mundial de 2017:

“‘se calcula que unos 250 millones de personas, es decir, alrededor del 5% de la población adulta mundial, consumieron drogas por lo menos una vez en 2015”.

Así mismo 29,5 millones de esos consumidores, es decir, el 0,6% de la población adulta mundial, padecen trastornos provocados por el uso de drogas. Si lo vemos así, no es una cifra tan alta el de aquellas personas que padecen problemas y necesitan tratamiento, al menos con respecto a la población que sí lo hace, el número no es tan grande como muchos esperarían que sea. Producto de la propaganda de la tolerancia zero que usa el miedo para ‘prevenir’ el consumo, como si el consumo o el uso mismo provocase una reacción en cadena que llevase inevitablemente al uso problemático.

Lo que de verdad molesta de todo esto es que esas muertes pudieron ser evitadas.

Vemos una diversificación tanto en el mercado como en el consumo, lo cual nos habla de que las personas consumen cada vez más sustancias, es decir, el objetivo de la ‘war on drugs’ no se está logrando.

Sumado a esto, hay una gran cantidad de nuevas sustancias psicoactivas producidas por la prohibición

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Del mismo informe: “Entre 2009 y 2016 hubo 106 países y territorios que informaron de la aparición de 739 NSP diferentes a la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC)”

Y aquí es donde muchos problemas asociados a las “‘drogas” en realidad, están vinculados a la prohibición que genera estos mercados, como por ejemplo, toda una gama de sustancias que se venden como LSD (dietilamida de ácido lisérgico) y no son LSD, siendo substitutos de triptaminas (de la misma familia del LSD pero que no han sido estudiados lo suficiente para conocer sus riesgos), feniletilaminas o substitutos de feniletilaminas que actúan de forma similar y pueden ser confundidos ya que interactùan con algunos neuro-receptores de la serotonina (tanto la serotonina como las triptaminas son químicos presentes en el cerebro de forma natural, siendo esa la razón de que causen ese efecto psicoactivo), uno de los compuestos que suele venderse en el mercado negro se conoce como 25I-Nbome [2-(4-iodo-2,5-dimetoxifenil)-N-[(2 metoxifenil)metil]etanamina] siendo éste el más común, aunque también hay otros derivados feniletilamínicos como el 25-B, D, E, etc. Lamentablemente, ya hay evidencia de una dosis mortal y existen muertes documentadas. [2,3,4]

Hay muchos mitos asociados a estas y otras sustancias psicoactivas, pero me concentraré en alguna de ellas teniendo en cuenta lo populares que son y la cantidad de mitos, falsedades y mentiras sobre sus riesgos y daños.

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Para dar un poco de contexto al asunto, en el estudio de David Nutt [5] donde evalúan los diversos daños de las sustancias utilizadas recreativamente en el Reino Unido usando el MCDA (multi-criteria decision analysis), el objetivo era evaluar las drogas en términos de sus daños conocidos a los individuos, los que les rodean y, más ampliamente, a la sociedad nacional e internacional. Si bien el estudio tiene críticas y limitaciones, debido a la amplia gama de formas en que las sustancias pueden causar daño, desde los daños intrínsecos de las sustancias a los costos sociales y de cuidados con respecto a la salud.

En el mismo, dieciséis criterios de daño fueron identificados por el Consejo Asesor del Reino Unido sobre el Uso Indebido de Drogas — nueve se refieren a los daños que una droga produce en el individuo y siete a los daños a terceros tanto en el Reino Unido y en el extranjero.
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El informe encontró que la heroína, la cocaína crack y la metanfetamina son los más perjudiciales para los individuos (con puntuaciones de 34, 37 y 32, respectivamente), con el alcohol, la heroína y la crack como los más perjudiciales para los demás (46, 21, Y 17, respectivamente). En general, el alcohol fue la sustancia más dañina (puntuación total del daño 72), con la heroína (55) y la cocaína crack (54) en segundo y tercer lugar. También encontró que el estatus legal de la mayoría de las drogas guarda poca relación con sus daños, es decir, no se sigue la premisa de que las ilegales son más dañinas que las legales, lo que hace bastante irrelevante su penalización.

Si bien este estudio no cuenta toda la historia, es muy útil para empezar a vislumbrar lo anti-científico de la política actual, claro que esta análisis es para el Reino unido y debe expandirse a otros países en el que se estudien los grupos sociales relevantes con mayor vulnerabilidad para entender por qué los usan y por qué caen en el abuso, además de conocer -si es que existen- sus beneficios-, básicamente hacer ciencia que nos permita entender más de los efectos a largo plazo y a corto plazo de su uso.

Por ejemplo, en un estudio similar en 2015 [6], cuarenta expertos en drogas de toda la Unión Europea anotaron 20 sustancias con los mismos 16 criterios de daño, y concluyeron:

“El alcohol, la heroína y el crack emergieron como los fármacos más dañinos (72, 55 y 50, respectivamente). El resto de los fármacos tenían una puntuación ponderada global de 38 o menos, haciéndolos mucho menos dañinos que el alcohol. La puntuación ponderada global de los peritos de los expertos de la UE se correlacionó bien con los resultados previamente dados por el panel del Reino Unido.

[…]

“El resultado de este estudio demuestra que los anteriores rankings nacionales basados ​​en los daños relativos de las diferentes sustancias son aprobados en toda la UE. Los resultados indican que las medidas de la UE y las políticas nacionales en materia de drogas deberían centrarse en las sustancias con mayor daño general, incluido el alcohol y el tabaco, mientras que las sustancias como el cannabis y el éxtasis deberían recibir una menor prioridad, incluida una clasificación jurídica inferior.”

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Y al final de todo, están dos de las sustancias psicodélicas que han sido de las más demonizadas: El LSD y los hongos psilocibinos. Más adelante hablaré del LSD, que ha sido la sustancia que tiene peor propaganda dentro de los psicodélicos clásicos.

Alternativa al prohibicionismo: La descriminalización y la Reducción de Daños

Pero hay esperanzas en lo que a política de drogas se trata y como modelo exitoso que se presenta como una opción más viable a la prohibición es el caso de Portugal, país que hace más de 15 años (2001) despenalizó la posesión de bajo nivel y el uso de todas las drogas ilícitas. Los resultados de la experiencia allí demuestran que la descriminalización de las sustancias — junto con una inversión seria en servicios de tratamiento y reducción de daños — puede mejorar significativamente la seguridad y la salud pública.[7] Las reformas legislativas que se hicieron en Portugal tuvieron como uno de sus principales objetivos eliminar las penas criminales, es decir, las personas no son sometidas a penas de cárcel por posesión ni consumo, se reclasificaron estas actividades como faltas administrativas, esto quiere decir que si una persona es encontrada con cantidades pequeñas debe comparecer ante una ‘comite de disuasión’ — conformado por un oficial del área legal y dos de servicios sociales o de salud — quienes son los que determinan si la persona es dependiente de la sustancia o no, y si es así, qué tan grave es su dependencia. La comisión puede referir a la persona a un programa de tratamiento voluntario, ponerle una multa o imponer sanciones administrativas. Mientras tanto si bien el uso y la posesión no tienen sanciones criminales permanecen ilegales, así como el tráfico de drogas se sigue procesando a través del sistema criminal de justicia.[8]

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En cuanto a los datos, investigaciones independientes[9] brindan interesantes resultados:

Uno es que no ha habido un aumento en el uso de drogas; las tasas de las ‘drogas ilícitas’ se han mantenido y no se ha disparado el consumo que muchos conservadores temen que suceda si se pone en práctica la despenalización, Portugal no se transformó en un ‘país de drogas turístico’, de hecho con respecto a los datos del 2001 ha bajado. Por otra parte, Portugal mantiene las tasas de uso de drogas por debajo de los estándares europeos — y mucho más bajos que en USA.[8][9] Desde el 2003 el uso problemático de sustancias -entendido como el abuso o la dependencia- también disminuyó. En un estudio[10] realizado en el 2013 por estados miembros de la Unión Europea confirmó que los países que han descriminalizado la posesión de drogas no han experimentado aumentos en sus porcentajes mensuales y de hecho, estos porcentajes tienden a bajar, en relación con los países que tienen políticas punitivas. De igual manera, el número de personas juzgadas por faltas administrativas bajo las nuevas leyes ha permanecido constante (cerca de 6 mil y 8 mil por año). De éstos casos, la gran mayoría (más del 80%) son considerados como no problemáticos frente a las comisiones disuasorias y descartados sin sanción alguna. Otro resultado de estas políticas es que el número de usuarios de drogas en búsqueda de tratamiento aumentó, se cree que es así por la eliminación de la posible pena de cárcel que antes enfrentaban, es una cifra alentadora ya que nos dice que las personas que piden ayuda están conscientes de los riesgos y pueden ejercer su libertad para poder decidir si lo necesitan, un enfoque más humanista y pragmático, para dejar atrás la estigmatización dándole una oportunidad para recuperarse y volver a la sociedad sin padecer el horror del sistema carcelario. También el número de casos de HIV y SIDA en personas usuarias de drogas decreció. Además de que el número de muertes por sobredosis se estabilizó -de hecho, es uno de los países con las tasas más bajas de la Unión Europea. El consumo de adultos jóvenes es remarcablemente bajo. El costo social del consumo de sustancias psicoactivas decreció un 18% desde la implementación de esta política, resultando en ahorros considerables para un país que tiene problemas económicos. Hay que destacar que quizás, no todos los logros conseguidos sean producto de la despenalización, sino también de la implementación de una política de salud pública firme, que está conformada por programas de Reducción de daños y servicios de tratamientos, de los cuales incluyen el acceso a jeringas esterilizadas, terapia con metadona y otros tratamiento asistidos con medicamentos.

En palabras del Dr. João Goulão, director general de la SICAD: ‘No hay duda de que el fenómeno de la adicción va en declive en Portugal,’ lo que él cree es ‘el resultado de una serie de políticas que tienen como propósito la reducción tanto de la oferta como de la demanda, incluyendo medidas de prevención, tratamiento, reducción de daños, y reinserción a la sociedad.’ [11]

En resumen, comparando los resultados del modelo portugués a diferencia de los alcanzados por otros países occidentales en la ‘guerra contra las drogas’, se destaca el éxito y los beneficios que ha tenido esta política. Es razonable afirmar que la despenalización de las sustancias psicoactivas, en tanto y en cuanto se haga en conjunto con una buena planificación del sistema de salud y justicia está basada en evidencia científica.

Mitos y verdades: Psicodélicos

Quisiera hacer especial hincapié en los mitos que sobre el LSD que de las dos que mencioné anteriormente es la que tiene peor fama, ya que con respecto al resto, Psilocibina (principio activo de los hongos mágicos, conocidos como Psilocybe cubensis), la Mescalina (principio activo del Peyote) y el DMT o Dimeltriptamina (uno de los alcaloides psicoactivos principales de la Ayahuasca) no tienen ese mismo nivel de propaganda que sí tiene el ácido, para profundizar sobre los mitos y verdades de estas sustancias que yo no desarrollaré les sugiero que revisen el libro ‘Sobre Drogas’ del proyecto de El Gato y la caja, en el capítulo ‘Psicodélicos’. Aclarado esto, sabemos que el LSD es un super-agonista del receptor de la serotonina y si bien su farmacología es compleja y sus mecanismos de acción aún no se entienden completamente (por eso necesitamos que la comunidad científica pueda estudiar sus posibles daños a largo plazo y potenciales beneficios, si es que los hay) sabemos bastante sobre los efectos que causa en personas[12]. Actualmente, no se conoce ni una muerte por sobredosis de LSD en humanos [13], esto se debe a la gran brecha que hay entre la dosis letal media (LD50) con respecto a su dosis activa, el único caso de muerte por sobredosis registrado [14] se dió en un experimento de la Universidad de Oklahoma con un Elefante llamado ‘Tusko’ al que le suministraron 297 mg, una dosis 1.000 veces más que la dosis estándar para inducir un estado psicodélico en un humano, el fin del experimento era lograr un fenómeno de agresividad conocido en los Elefantes, lo que sucedió es que después de 5 minutos el elefante colapsó y cayó al suelo, empezando a convulsionar y teniendo sus extremidades rígidas, luego de 20 minutos para intentar calmar estos síntomas le inyectaron una fuerte dosis de promazina y pentobarbital (psicofármacos), el animal ya estaba muerto después de 1 hora y 40 minutos comenzado el experimento. Lo cual no nos dice mucho ya que la dosis fue brutal.

Pero más allá de este experimento no existe sobredosis registrada en humanos que no esté asociada al policonsumo (es decir, el uso de varias sustancias psicoactivas al mismo tiempo que pueden provocar efectos diferentes debido a una interacción entre sí, y por consiguiente, daños más graves que con el uso individual no sucederían), a antecedentes psiquiátricos o genéticos (i.e familiares de primer y segundo grado con antecedentes psiquiátricos como la esquizofrenia), lo mismo con los hongos psilocibinos y la mescalina. Con respecto a la toxicidad fisiológica es relativamente baja y no se ha encontrado evidencia de que produzcan algún daño orgánico o déficit neuropsicológico.[15] La mayoría de los riesgos relacionados al consumo de psicodélicos son psicológicos y suceden durante el estado en que la persona está bajo el efecto de la sustancia, por ejemplo mareos, sentirse extenuado, náuseas, somnolencia, visión borrosa, aumento de los reflejos tendinosos, parestesia, temblores o efectos considerados neutros como la dilatación de la pupila. Además los alucinógenos pueden aumentar moderadamente el pulso, la presión arterial sistólica y diastólica. Sin embargo todos estos efectos somáticos varían y no representan ningún riesgo incluso en dosis donde los efectos psicológicos son poderosos (desde lo perceptivo, cognitivo y afectivo).

La realidad es que los riesgos asociados no tienen que ver con una sobredosis que ya vimos que no existe, sino con que tienen que ver con el set and setting (el estado de ánimo y psicológico actual en el que te encuentres al momento y el ambiente/la gente con la que estés). Hay guías de reducción de daños para ayudar a tomar esta sustancia de la forma más segura que se pueda en un ámbito recreativo, ya que anteriormente hablábamos de situaciones que están pensadas para ambientes controlados como estudios científicos, a partir de la ‘Human Hallucinogen Research: Guidelines for Safety’[16] y en estudios donde se ha hecho seguimiento a los participantes tanto sanos como en tratamientos para adicciones (i.e alcoholismo) sabemos que en estos contextos no hay evidencia de ningún problema asociado al consumo de la sustancia.

También existen otros mitos que se han diseminado sobre estas sustancias. Uno muy difundido por el cual muchos, incluídos comités de revisión, han mostrado preocupación es uno que dice que el LSD (y otros alucinógenos) están vinculados con un daño cromosómico [17]. Esto surge de campañas de la prensa en el Estados unidos de Nixon a finales de los 60′, que se basó en algunos reportes iniciales que sugiere que el LSD causaba ‘daño cromosómico en leucocitos humanos. A saber, esta campaña incluía imágenes de niños deformados aprovechando la paranoia de la tragedia con la Talidomida ocurrida unos 10 años antes. Sin embargo, investigaciones posteriores refutaron esta y otras hipótesis, como que tenía efectos cancerígenos, mutagénicos y teratogénicos.[18, 19]

Así como las constantes campañas sobre la relación entre psicodélicos clásicos y psicosis, pensamientos suicidas o algún tipo de trastorno mental. La verdad es que no existe evidencia a la fecha que pueda correlacionar la psicosis con el consumo de LSD. De hecho, en un estudio [20] realizado en la población de USA encontró estar asociado a un nivel bajo de estrés psicológico y una baja tasa tanto de pensamientos suicidas como intentos de suicidio, otro estudio[21] tampoco encuentra relación entre el uso de psicodélicos clásicos y trastornos mentales o comportamientos suicidas. Los autores del estudio aclaran: “No estamos afirmando que ningún individuo haya sido dañado por el uso de psicodélicos”, dice Matthew Johnson, “las anécdotas sobre muertes causadas por consumo de ácido pueden tener mucha fuerza, pero son casos muy raros”. A nivel de la población los datos sugieren que los daños de los psicodélicos “han sido exagerados”. Claro, esto no es una razón para comenzar a hacerlo sino para demostrar que muchas veces se exageran y hasta se inventan historias (basadas en supuestos datos) con el fin de demonizar a la sustancia, sea por miedo, ignorancia o falta de rigor científico.

El uso continuado de psicodélicos clásicos tiene sus riesgos, claro que sí -aunque por la farmacodinámica de la sustancia el uso continuado y prolongado sea extremadamente raro por su condición anti-adictiva-, pero no deben ser falseados con otros. Por ejemplo, el consumo excesivo y prolongado puede llevar a algo llamado trastorno perceptivo persistente por alucinógenos (HPPD) éste se describe como una alteración persistente y angustiante en la percepción, principalmente en el sistema visual que puede durar semanas o años aunque se conoce muy poco del mismo, reportes y estimaciones que se han hecho del uso del LSD y otros psicodélicos clásicos encuentran que es muy poco común. Su aparición generalmente es luego del uso del LSD en el mercado negro, no en estudios ni ensayos clínicos donde se ha administrado la sustancia. [22]

Volviendo a la relación entre problemas mentales y psicodélicos, existe sí un riesgo de que el consumo de estos ‘dispare’ una psicosis pero sólo en personas con factores de vulnerabilidad previos, ésto se puede prevenir haciendo un ‘screening’ del pasado y presente en el historial clínico del sujeto sabiendo si tuvo algún episodio que pudiera dispararse en el presente o si la persona tiene parientes de primer grado con antecedentes psiquiátricos, como por ejemplo padres o hermanos biológicos. El único caso documentado de una reacción psicótica prolongada que duró más de 48 horas se produjo en un estudio experimental de 1200 participantes, el individuo afectado era gemelo idéntico de un paciente esquizofrénico y, como dije anteriormente, se hubiese descartado siguiendo las directivas propuestas para una administración segura.[23] Vale aclarar que las reacciones prolongadas posteriores a las 48 horas fueron ligeramente más frecuentes en los pacientes sometidos a psicoterapia que en los participantes experimentales que no eran pacientes, pero aún eran raras, ocurriendo a una tasa de 1,8 de este tipo de reacciones por cada 1000 pacientes.

Así mismo con las historias de personas que quedan ‘ciegas’ mirando al sol estando bajo el efecto del LSD, como las que se arrojan de ventanas o precipicios porque piensan que ‘pueden volar’, son mitos creados por la propaganda televisiva anti-drogas de los 60. Si bien existen unos pocos casos donde se reportan daños oculares en personas que se quedaron mirando el sol bajo el efecto[24], no es más que eso, las personas suelen hacer cosas extrañas bajo el efecto de psicodélicos clásicos y al ser uno de sus efectos la dilatación de la pupila ésto lo que genera es que entre más luz por la misma pudiendo causar algún tipo de daño. Algo que se soluciona entendiendo los daños que puede generar mirar al sol bajo los efectos de la sustancia previamente. La misma cosa sucede con las historias de personas que piensan que ‘pueden volar’, seguramente sean accidentes en base a la distorsión del juicio que se tiene bajo el efecto o directamente, intentos de suicidios[25] en lugar de pensar que realmente pueden volar.

En definitiva, los efectos de las drogas psicodélicas varían enormemente y son difíciles de categorizar ya que proporcionan un acceso a estados de conciencia muy diferentes. Afectan de formas muy disímiles a las personas, en diferentes lugares y en diferentes momentos, con una increíble variación entre sí. Consumir estas sustancias a menudo evocan una variedad de pensamientos subconscientes, emociones, memorias olvidadas y sentimientos sobre las circunstancias de vida, así como fantasías o miedos muy profundos. Por ésto es importante aclarar que lo ideal siempre es no consumir sustancias psicoactivas (incluyendo las psicodélicas) pero si alguien va a tomar la decisión de hacerlo, es importante que sepa y esté preparada para tratar con este tipo de pensamientos, imágenes y sentimientos inusuales -que incluso pueden llegar a ser desafiantes- de una manera abierta y reflexiva.

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El motivo de este artículo no es alentar a la gente a que tome absolutamente nada, sino que la falsa dicotomía que caracteriza al enfoque prohibicionista/abstencionista del ‘di no’, de la ‘tolerancia zero’ como si el consumo de sustancias tuviera únicamente dos opciones: abstenerse o morir cayendo en adicción, esto deja afuera muchísimos usos diferentes que pueden ser vistos como un continuo (ver gráfico), ésto es a lo que nos ha llevado dejando más problemas que soluciones, más víctimas que personas libres, más estigmatización, más daños y menos salud. Por eso es importante que la ciudadanía se eduque en Reducción de daños y exija a los gobernantes y organismos internacionales porque si no sabemos cuáles son los verdaderos daños de las sustancias prohibidas y mientras no podamos investigarlos a fondo debido a leyes obsoletas[26], el problema y la incertidumbre será cada vez peor.

Nota al pie: Dejaré varios enlaces para quienes deseen profundizar más en cuanto a las guías de reducción de riesgos[27] y mitigación de daños[28], ya que no era mi idea hacer un artículo sobre este asunto sobre todo por lo extenso que se haría y quedaría muy inconcluso sin la profundidad que se merece.

Referencias

1] World Drug Report (2017), United Nations Office on Drugs and Crime – https://www.unodc.org/wdr2017/index.html

[2] https://en.wikipedia.org/wiki/25I-NBOMe#Toxicity_and_harm_potential

[3]Kyriakou, C., Marinelli, E., Frati, P., Santurro, A., Afxentiou, M., Zaami, S., & Busardo, F. P. (2015). NBOMe: new potent hallucinogens–pharmacology, analytical methods, toxicities, fatalities: a review. European Review for Medical and Pharmacological Sciences, 19(17), 3270-3281. https://www.researchgate.net/profile/Francesco_Busardo2/publication/282151459_NBOMe_New_potent_hallucinogens

-pharmacology_analytical_methods_toxicities_fatalities_A_review/links/56052ebb08ae8e08c08aeb58/NBOMe-New-potent-hallucinogens-pharmacology-analytical-methods-toxicities-fatalities-A-review.pdf

[4] Shanks, K. G., Sozio, T., & Behonick, G. S. (2015). Fatal Intoxications with 25B-NBOMe and 25I-NBOMe in Indiana During 2014. Journal of Analytical Toxicology, 39(8), 602-606. https://doi.org/10.1093/jat/bkv058

[5] Nutt, D. J., King, L. A., & Phillips, L. D. (2010). Drug harms in the UK: a multicriteria decision analysis. The Lancet, 376(9752), 1558-1565. – http://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(10)61462-6/fulltext

[6] van Amsterdam, J., Nutt, D., Phillips, L., & van den Brink, W. (2015). European rating of drug harms. Journal of Psychopharmacology, 29(6), 655-660. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25922421

[7] Cabral, T. S. (2017). The 15th anniversary of the Portuguese drug policy: Its history, its success and its future. Drug Science, Policy and Law, 3 – http://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/2050324516683640

[8] Laqueur, H. (2015), Uses and Abuses of Drug Decriminalization in Portugal. Law Soc Inq, 40: 746–781. doi:10.1111/lsi.12104

[9] Hughes, C. E., & Stevens, A. (2010). What can we learn from the Portuguese decriminalization of illicit drugs?. The British Journal of Criminology, 50(6), 999-1022. https://academic.oup.com/bjc/article-abstract/50/6/999/404023

[10] Vuolo, M. (2013). National-level drug policy and young people’s illicit drug use: A multilevel analysis of the European Union. http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0376871612004887

[11] Drug Decriminalization in Portugal: A Health-Centered Approach – http://www.drugpolicy.org/resource/drug-decriminalization-portugal-health-centered-approach

[12] D-Lysergic Acid Diethylamide (LSD) Investigator’s Brochure, Lisa Jerome (2008)

http://www.maps.org/research-archive/lsd/swisslsd/IB_LSD.pdf

[13] Passie, T., Halpern, J. H., Stichtenoth, D. O., Emrich, H. M. and Hintzen, A. (2008), The Pharmacology of Lysergic Acid Diethylamide: A Review. CNS Neuroscience & Therapeutics, 14: 295–314. https://goo.gl/3EJtwM

[14] Jolyon West, L., Pierce, C. M., & Thomas, W. D. (1962). Lysergic acid diethylamide: Its effects on a male Asiatic elephant. Science, 138, 1100-1103. http://science.sciencemag.org/content/138/3545/1100

[15] Halpern, J. H., & Pope, H. G. (1999). Do hallucinogens cause residual neuropsychological toxicity?. Drug and alcohol dependence, 53(3), 247-256. https://goo.gl/3qM3FT

[16] Johnson, M. W., Richards, W. A., & Griffiths, R. R. (2008). Human hallucinogen research: guidelines for safety. Journal of psychopharmacology, 22(6), 603-620. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3056407/

[17] Smart, R. G., & Bateman, K. (1968). The chromosomal and teratogenic effects of lysergic acid diethylamide: a review of the current literature. Canadian Medical Association Journal, 99(16), 805. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1945364/

[18] Dishotsky, N. I., Loughman, W. D., Mogar, R. E., & Lipscomb, W. R. (1971). LSD and genetic damage. Science, 172(3982), 431-440. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/4994465/

[19] Long, S. Y. (1972). Does LSD induce chromosomal damage and malformations? A review of the literature. Teratology, 6(1), 75-90. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/4626857/

[20] Johansen, P. Ø., & Krebs, T. S. (2015). Psychedelics not linked to mental health problems or suicidal behavior: a population study. Journal of Psychopharmacology, 29(3), 270-279. https://doi.org/10.1177/0269881114568039

[21] Hendricks, P. S., Thorne, C. B., Clark, C. B., Coombs, D. W., & Johnson, M. W. (2015). Classic psychedelic use is associated with reduced psychological distress and suicidality in the United States adult population. Journal of Psychopharmacology, 29(3), 280-288. http://dx.doi.org/10.1177/0269881114565653 (2015).

[22] Halpern, J. H., & Pope, H. G. (2003). Hallucinogen persisting perception disorder: what do we know after 50 years?. Drug and alcohol dependence, 69(2), 109-119. – https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12609692

[23] Cohen, S. (1960). Lysergic acid diethylamide: side effects and complications. The Journal of nervous and mental disease, 130(1), 30-40. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/13811003/

[24] Fuller, D. G. (1976). Severe solar maculopathy associated with the use of lysergic acid diethylamide (LSD). American journal of ophthalmology, 81(4), 413-416. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/1266919

[25] Smart, R. G., & Bateman, K. (1967). Unfavourable reactions to LSD: a review and analysis of the available case reports. Canadian Medical Association Journal, 97(20), 1214 – https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1923615/?page=5

[26] Nutt, D. J., King, L. A., & Nichols, D. E. (2013). Effects of schedule I drug laws on neuroscience research and treatment innovation. Nature Reviews Neuroscience, 14(8), 577–585. doi:10.1038/nrn3530 – https://www.researchgate.net/profile/David_Nichols3/publication/237147196_Nutt_DJ_King_LA_Nichols_DE_Effects_of_Schedule_I_drug_laws_on_neuroscience_research_and_treatment_innovation_Nat_Rev_Neurosci_14_577-585/links/5455745a0cf26d5090a6fe83.pdf

[27] How to take LSD —  Did you know that it’s possible to avoid most ‘bad’ trips? – https://tripsafe.org/how-to-take-lsd/

[28] Comprehensive Version: Harm reduction guide with safety tips for psychedelics — psilocybin (shrooms), LSD, etc. – https://guides.tripsafe.org/tripsafe-org-comprehensive-version-harm-reduction-guide-with-safety-tips-for-psychedelics-54b72578d399

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Autonomía sexual: basándonos en las evidencias

Artículo escrito por Juan drewjn [www.drewjn.com]

Que cada uno haga lo que quiera con su cuerpo.

En épocas de dictadura donde las personas ven sus derechos cercenados por tiranos que necesitan restringir libertades, los ciudadanos reciben constantes perjuicios a su autonomía ya sea para caminar por las calles a ciertas horas, vestir de cierta forma, o leer ciertos libros. Todos estos derechos restringidos conllevan a frustraciones de intereses que en última instancia implican sufrimiento.

Y no estamos hablando de restringir derechos para evitar problemas sociales como podría ser restringir el uso de armas (medida basada en evidencia), sino de restringir derechos que no conllevan a más bienestar general y que por lo tanto no hay justificación moral para hacerlo.

Los que critican los derechos básicos de uno a hacer lo que uno quiera con su cuerpo sin dañar a nadie más, actúan de igual manera que dictadores como Videla o Pinochet. Solamente que éstos esconden su odio a la autonomía sexual con frases vacías que no significan nada como ‘la prostitución es vender el cuerpo’ ‘la prostitución te hace perder la dignidad’ ‘la prostitución no es trabajo’. Respondiendo a esos slogans vacíos podemos decir ¿qué importa si es un trabajo como los otros o no? O ¿cómo podemos decir que prostituirse es perder la dignidad y limpiar casas no?  Primero que nada no se vende el cuerpo sino que se presta un servicio al igual que un peluquero, masajista o alguien que trabaja en una fábrica, pero esto no es importante aunque no fuera trabajo -utilizando alguna definición que la excluya- la actividad sexual a cambio de dinero siempre y cuando sea consensuado entre las partes no tendría nada de malo. El pseudo-argumento de la dignidad por otra parte, suena a que hay una lista de pecados que no se deben cometer porque sino uno ‘no es digno’ (nótese esta similitud que tienen los grupos abolicionistas con los grupos religiosos).

¿Crímen sin víctima?

Si en el acto de establecer un encuentro sexual, no sufre la persona que está prestando el servicio ni la persona que paga por el mismo, ¿quién sufre? Pues la respuesta es NADIE, a menos que crean que en realidad están sufriendo y no se den cuenta, o que cuenten en el cálculo de sufrimiento al moralista necio que se indigna al ver que otra persona gana dinero con sexo.

Por otro lado no creo que sea necesario explicar de forma muy profunda por qué no son válidas analogías como la de un drogadicto consumiendo sustancias que le hacen muy mal pero que al mismo tiempo no puede parar de hacerlo, porque a diferencia del trabajo sexual, la adicción a las drogas sí es un problema y en ciertos casos es bueno intervenir. Pero brindar sexo por dinero no tiene nada que ver con eso, ya que no solamente hay más beneficios que costos[i] sino que gran parte de los problemas como veremos más adelante, son a causa de la criminalización de la práctica.

¿Cultura patriarcal machista que domina a las mujeres y no las deja ser libres de elegir?

Pues parece que esta cultura llegó a monos capuchinos[ii] y a los chimpancés también[iii]. Aunque lo importante no es si esto sucede en otras especies, la realidad es que no podemos inventar fantasmas para decir que las personas actúan por una fuerza mágica que los obliga a ‘vender su cuerpo’, de la misma forma yo podría argumentar que los peluqueros en realidad son víctimas de una sociedad cabellocentrista que los mantiene esclavos de la moda en forma indirecta, en realidad ellos no quieren ser peluqueros pero la cabellocentricidad de la cultura los adoctrina. Es cierto sin embargo que para sobrevivir hoy en día hay que trabajar y no podemos elegir el trabajo que queramos siempre, esto limita nuestra posibilidad de elección, pero luchar por acabar con el trabajo sexual por el hecho de que nuestras elecciones están restringidas es como querer acabar con otros tipos de trabajo como atender un supermercado[iv], mientras haya más libertad para elegir de lo que uno quiera trabajar y mientras haya que trabajar menos de lo que nos haga sufrir, mejor, pero hasta que suceda eso no podemos quitarle las opciones a personas que prefieren el trabajo sexual ante otras alternativas. Obviamente este no es el único argumento en contra del trabajo sexual, por sí solo no se sostiene y es usado como complemento de otros contra argumentos igual de inválidos, como el que predica algo así: ‘la prostitución expande la cosificación de la mujer haciendo que la sociedad sea más desigual con respecto a los sexos’, esto sin embargo no está sustentado en la evidencia y podría usarse de igual forma contra cualquier otro trabajo.

Lo anterior no niega que haya roles asignados a mujeres o varones -ya sea de manera natural o artificial[v]– sino que aunque los hubiese, no necesariamente elegir el trabajo sexual haría que esto perpetue algún tipo de dominación social siempre y cuando se elija libremente el mismo.

Sobre lo de la cultura patriarcal que según algunos abolicionistas mantiene el trabajo sexual, no explica el hecho de que haya hombres como trabajadores sexuales y aunque sean menos que las mujeres existen (por ejemplo en Canada aprox. el 25% de los trabajadores sexuales son hombres y para sorpresa de muchos, algunos tienen clientes del sexo femenino[vi]).

El intento de no diferenciar trabajo sexual de trata de personas con fines de explotación sexual conlleva a medidas públicas incorrectas como por ejemplo buscar eliminar todo el trabajo sexual para evitar que haya trata de personas[vii], siendo que los números nos indican que la mayoría de los trabajadores sexuales no son víctimas de trata (al menos en Europa 6 de 7 trabajadores sexuales no es víctima de trata[viii]). Otro intento de boicot es destruir la publicidad de los trabajadores sexuales impidiendo que se publicite en las calles dificultando aún más las vidas de las prostitutas dentro de un ámbito abolicionista.

Respondiendo a un último planteo que hacen los que defenestran el trabajo sexual podemos decir que el hecho de que una mujer sea prostituta no implica que no tenga habilidad para otro trabajo (y el hecho de que no sirva para otra cosa tampoco es necesariamente malo), una mujer puede ser prostituta porque lo considera mejor que otro tipo de trabajo como por ejemplo ser niñera o maestra o porque gana más dinero utilizando menos tiempo y de esta forma poder dedicar su tiempo libre a otras actividades.

Algunos ejemplos de personas que brindan servicios sexuales de manera voluntaria y son activistas por la descriminalización del trabajo sexual:

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Natalia Ferrari: Vegana, bisexual, atea y antinatalista.

 

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Georgina Orellano: Activista por los derechos de los trabajadores sexuales (secretaria general de AMMAR), atea.
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Maria Riot: Vegana pro biotecnología, activista por los derechos de los trabajadores sexuales.

Las evidencias

Para poder comprender el siguiente apartado tal vez sea necesario aclarar algunos conceptos como legalización y descriminalización, para esto dejo un apartado por debajo de todas las referencias, así puede ser consultado opcionalmente.

Supuestamente el trabajo sexual incrementa la violencia y la explotación de los que lo ofrecen cuando este es descriminalizado y cuando tiene un marco regulatorio. Estos hechos dependen en primer lugar del país o Estado que permita el trabajo sexual, de como sean las leyes y si las mismas son cumplidas, pero hay muchos ejemplos donde la legalización funciona. Un estudio de 8 años en Nevada concluye que los burdeles habilitados ofrecen ambientes seguros hacia las mujeres para ofrecer sexo consentido a cambio de dinero.[ix]

Otra investigación del ministerio de justicia de los Países Bajos encontró que la vasta mayoría de los trabajadores sexuales en los burdeles reportaron que se sienten siempre o casi siempre seguros.[x] En Queensland, Australia, la comisión de delitos y mala conducta concluye: ‘no hay duda de que los burdeles con licencia proveen el ambiente más seguro para trabajadores sexuales’[xi], además de que quienes trabajan en los burdeles de Queensland, reportan que es una ventaja contar con un ambiente legal por la seguridad que brinda el lugar[xii]

En ambientes legales y seguros es fácil poder trabajar de forma tranquila, esto no sucede en ciudades donde la prostitución está criminalizada[xiii]. En esos sectores, la criminalización provoca que los trabajadores sexuales se aíslen y se escondan de la ley[xiv] entrando en ambientes donde hay más violencia[xv] y evitando la oportunidad de protección e intervención por parte del Estado.[xvi] Esto también les quita tiempo impidiéndoles tener un control de seguridad sobre sus clientes (conocerlos bien y asegurarse de que es seguro ofrecerles un servicio).[xvii] Un caso usualmente citado es el de Escocia, en el cual después de implementar leyes criminalizando el trabajo sexual, ciertos grupos reportaron más asaltos sexuales.[xviii]

El prohibicionismo ocasiona en el trabajo sexual una extralimitación por parte de autoridades, en distintos países de Europa y Asia los policías piden coimas para dejar trabajar a las prostitutas, a veces las apalean, y hasta las violan en grupos.[xix] En Cambodia[xx], Serbia[xxi], Botswana, Namibia, y Sudáfrica[xxii] y en otros países[xxiii] también[xxiv] sucede. Pero esto no es exclusivo de los países que mencionados, en Argentina se encuentra Amnistía Internacional, una organización que lucha por los derechos humanos y que entrevistó a varias trabajadoras sexuales, las cuales declararon haber sido extorsionadas por la policía -tanto ellas como clientes- para que pagar coima.[xxv] En un reporte de AMMAR (Asociación de mujeres meretrices de argentina), en el cual se focaliza en 2 grupos de trabajadoras sexuales, a puertas cerradas y en espacios públicos, concluye ‘Ambos grupos señalaron a las policías como las principales responsables de la violencia cotidiana de la que son objeto; en particular en lo que hace a prácticas abusivas, al pedido de coimas y a robos’.[xxvi] Por lo que podemos ver, los problemas de las trabajadoras sexuales son ocasionados en gran parte por la policía.

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(Rhodes 2008, sobre la violencia que es ejercida a trabajadores sexuales en Serbia, este tipo de casos según las evidencias se encuentran comúnmente en los ámbitos donde la prostitución está criminalizada)

En Suecia se adoptó el modelo que promueve la culpa sobre el cliente, criminalizando no la venta sino la compra de sexo, es parte del ‘modelo nordico’ -sin embargo no todos los países nordicos tienen este tipo de leyes, Dinamarca por ejemplo- esto sin embargo fue cuestionado por los dudosos beneficios, hoy en día no hay evidencia para justificar este modelo debido a que no se pudo probar que haya reducido la actividad[xxvii] (asumiendo generosamente que reducir el trabajo sexual fuera bueno), y no mejoró la situación de los trabajadores sexuales.[xxviii] Y no es extraordinaria esta conclusión ya que suele suceder que las medidas que buscan atacar el trabajo sexual no logran sus objetivos.[xxix]

Otro punto bastante discutido en el trabajo sexual es la violencia que acarrea, ya que muchos trabajadores experimentan situaciones violentas en estos trabajos, sin embargo esto es un punto a favor de la descriminalización del trabajo sexual[xxx], ya que, como vimos antes los ambientes legales proveen más seguridad[xxxi]. Y con la ausencia de la policía hostigando a los trabajadores, estos pueden hacerse de más recursos institucionales a la hora de lidiar con las agresiones[xxxii], con leyes que penalicen el trabajo sexual es menos probable que sean denunciados los abusos por el miedo de los trabajadores a ser arrestados[xxxiii], sumado el estigma por parte de la sociedad -el cual puede existir sin una ley que penalice el trabajo sexual-[xxxiv] que provoca una marginación de los trabajadores.

En los ámbitos del trabajo sexual se suele llamar screening a una práctica que consiste en verificar si un cliente tiene intereses legítimos, algo así como poder revisarlo a través de pistas superficiales, y es bastante importante para la seguridad de los trabajadores[xxxv]. El screening se dificulta con la criminalización del trabajo sexual como se mencionó anteriormente, al punto de que las prostitutas suben a los autos más rápido sin llegar a hacer un chequeo completo del potencial cliente.[xxxvi] Ésta correlación de poco screening y criminalización fue reportada también por otros[xxxvii] estudios[xxxviii].

Ignorar que el trabajo sexual puede presentar riesgos de enfermedades como el hiv es ridículo, tan ridículo como querer prohibir el trabajo sexual por estas razones(ya que[xxxix] sabemos[xl] que[xli] criminalizar[xlii] y[xliii] perseguir[xliv] dificulta[xlv] la[xlvi] lucha[xlvii] contra[xlviii] enfermedades[xlix] sexuales[l]). Las evidencias muestran que una descriminalización implicaría ambientes más seguros, más recursos para los trabajadores[li] y menos enfermedades.[lii] Y por la vasta literatura científica que existe sobre el tema, tanto la OMS[liii] como la ONUSIDA (programa conjunto de naciones sobre VIH/SIDA)[liv] y obviamente la ONU, recomiendan descriminalizar el trabajo sexual para combatir las etsunaids

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Por toda esta evidencia es que los académicos ponen énfasis en terminar con la criminalización y tener en cuenta medidas y leyes que ayuden a los trabajadores[lv] sexuales.[lvi]

El asunto de la trata de personas con fines de explotación sexual, en mi opinión merece especial énfasis, ya que un argumento contra el trabajo sexual es que promueve la trata, de esto hay evidencia a favor[lvii], pero no en todos los casos, por ejemplo en Nueva Zelanda donde la prostitución es legal las investigaciones del gobierno[lviii] reportan que ‘no hay situaciones identificadas que involucren el tráfico en la industria del sexo’. Además ‘no hay conexión entre la industria del sexo y el tráfico de humanos’.

En los Países Bajos, el Ministerio de Justicia[lix] concluye: ‘desde la legalización en el 2000, es posible que el tráfico de humanos se haya vuelto más dificil ya que las regulaciones aumentaron’. Es importante que la legalización de la prostitución vaya de la mano con políticas que concedan recursos necesario a los trabajadores y que además sean eficaces contra la trata, siendo que la posición anti-trata de personas y pro autonomía sexual son totalmente compatibles.

Y esta compatibilidad se muestra en países como Australia, Alemania, Nueva Zelanda, Países Bajos, que cumplen con los standards mínimos para combatir la trata según un reporte del departamento de Estados de EEUU. [lx]

Cabe aclarar que existen bastantes sesgos en el mundo académico sobre el trabajo sexual[lxi], habiendo hasta feministas radicales que publican estudios intentando confirmar sus creencias.[lxii] Estos estudios no fueron puestos en el análisis del artículo por principalmente dos razones: 1) Utilizan contraargumentos que fueron refutados al principio. 2) No proveen datos duros. Aunque como siempre estoy abierto al debate en base a cualquier paper/artículo bien argumentado.

Por la abolición del feminismo abolicionista

El feminismo es un movimiento heterogéneo que incluye toda clase de características. El feminismo abolicionista es aquel que incluye la característica de buscar la abolición del trabajo sexual[lxiii], muchas veces disfrazado de una lucha contra la trata de personas con fines de explotación sexual. Todos -o eso me gustaría creer- podemos entender que la trata de personas es algo negativo o inmoral por el hecho del sufrimiento que ocasiona, pero no así con la prostitución, la cual merece un análisis más profundo.

Las feministas abolicionistas se hacen pasar por defensoras de las prostitutas, pero esto solamente es otra máscara derribada por la evidencia acerca de la reducción de daños en el trabajo sexual.

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La descriminalización es clave para que los trabajadores sexuales eviten la violencia, mejoren su salud, no sufran el estigma y puedan llevar una vida mucho más cómoda[lxiv]. Una persona que de verdad se preocupe por los trabajadores sexuales no buscaría de ningún modo abolir su trabajo.

Los que apoyan este movimiento, además de usar argumentos falaces como los contraargumentados anteriormente, no se basan en evidencia[lxv]. Tanto el lobby académico como el lobby político se niegan a diferenciar el trabajo sexual voluntario del forzado, ignoran las estadísticas y utilizan evidencia anecdótica de ciertos casos para generalizar todo el trabajo sexual.[lxvi]

El feminismo abolicionista es dictatorial, magufo y absurdo.

Conclusión/Resumen

Permitir la autonomía sexual es algo básico para avanzar como sociedad, pero mientras sigan vigentes ciertos prejuicios dogmáticos los cuales incluyen el hecho de ver los genitales como algo sagrado no vamos a poder lograr un mejor mundo para los trabajadores sexuales. Lo primero para avanzar en la problemática del trabajo sexual es descriminalizar la actividad, una vez hecho esto se puede discutir qué marco regulatorio se adopta. Las evidencias son muy concluyentes en lo que respecta al bienestar de las trabajadoras sexuales una vez descriminalizado su trabajo por lo que es correcto decir que descriminalizar el trabajo sexual es una política pública basada en evidencia.

En Argentina, mientras tengamos a una Iglesia tan cercana al Estado se ve muy difícil implementar leyes coherentes y legítimas, por lo que abogo por un estado laico[lxvii]. Como al mismo tiempo abogo por la crítica a los movimientos abolicionistas que atacan al pensamiento crítico con su interés retrógrado de legislar sobre las decisiones de los demás. Para empezar a regular el trabajo sexual en vez de mantenerlo en un ámbito inseguro para los trabajadores sexuales.

Es responsabilidad de los políticos tomar decisiones que se basen en evidencia, y es responsabilidad de la población presionar para que esto suceda.

Referencias y notas de pie de página:

[i] Moen, O. M. (2014). Is prostitution harmful? Journal of Medical Ethics, 40(2), 73–81. http://doi.org/10.1136/medethics-2011-100367

[ii] En un estudio sobre conducta de monos frente a decisiones económicas se dio que uno de los simios después de haber entendido como funcionaba el dinero, ‘compró’ sexo a otro http://www.nytimes.com/2005/06/05/magazine/monkey-business.html?_r=0

[iii]Un estudio muestra que los machos tienen más posibilidades de reproducirse al compartir comida con las hembras, existe como una cuasi-prostitución entre chimpances Gomes, C. M., & Boesch, C. (2009). Wild chimpanzees exchange meat for sex on a long-term basis. PLoS ONE, 4(4). http://doi.org/10.1371/journal.pone.0005116

[iv] Adhiero a los movimientos en los cuales se busca terminar con los trabajos que no producen grandes beneficios ni son muy agradables, siempre y cuando se haga de manera razonable. No podemos ir al supermercado y decir ‘te están explotando’ y dejar en la calle a esa persona o ponerla a hacer un trabajo MUCHO MENOS AGRADABLE. Lo mismo debería pasar con el trabajo sexual, no podemos quitarle ese trabajo y ofrecer otro peor como se suele hacer con trabajadoras sexuales: https://www.youtube.com/watch?v=ejkZSt0nexE&t=2501s

[v] Entendiendo que lo natural en este caso es aquello que no requiere que se instaure por parte de la sociedad.

[vi] Aggleton, P. (Ed.). (1999). Men who sell sex. International perspectives on male prostitution and HIV/AIDS. Philadelphia: Temple University Press.

[vii] Butcher, K. (2003). Confusion between prostitution and sex trafficking. Lancet. http://doi.org/10.1016/S0140-6736(03)13596-9

[viii] ”The Globalization of Crime — A Transnational Organized Crime Threat Assessment” Página 49:

”about one sex worker in seven would be a trafficking victim.”

Es necesario señalar que esto se basa en estimaciones, la evidencia sobre la cantidad de trabajadores voluntarios por encima de las víctimas de trata es escasa o nula, por lo que decir alguien que diga que el trabajo sexual casi nunca es voluntario debería tener buenas fuentes para probarlo.

[ix] Brents, B. G., & Hausbeck, K. (2005). Violence and legalized brothel prostitution in Nevada: examining safety, risk, and prostitution policy. Journal of Interpersonal Violence, 20(3), 270–95. http://doi.org/10.1177/0886260504270333

[x] Daalder, A. L. (2004). Lifting the ban on brothels: Prostitution in2000–2001. The Hague: Ministry of Justice.

[xi] Crime and Misconduct Commission. (2004). Regulating prostitution:An evaluation of the Prostitution Act 1999, Queensland.Brisbane: CMC.

[xii] Woodward, C., Fischer, J., Najman, J., & Dunne, M. (2004). Sellingsex in Queensland. Brisbane: Prostitution Licensing Authority,Ministry of Justice.

[xiii] Lewis, J., Maticka-Tyndale, E., Shaver, F., & Schramm, H. (2005). Managing Risk and Safety on the Job. Journal of Psychology & Human Sexuality, 17(1-2), 147–167. http://doi.org/10.1300/J056v17n01_09

[xiv] Shaver, F. M., Lewis, J., & Maticka-Tyndale, E. (2011). Rising to the challenge: Addressing the concerns of people working in the sex industry. Canadian Review of Sociology, 48(1), 47–65. http://doi.org/10.1111/j.1755-618X.2011.01249.x

[xv] Shannon, K., & Csete, J. (2010). Violence, Condom Negotiation, and HIV/STI Risk Among Sex Workers. JAMA : The Journal of the American Medical Association, 304(5), 573–574. http://doi.org/10.1001/jama.2010.1090

[xvi] Hubbard P, Matthews R and Scoular J (2007) Regulating the Spaces of Sex Work: Assessing the Impact of Prostitution Law: Full Research Report. Swindon: ESRC.

[xvii] Kinnell, H. (2006). Murder Made Easy: The final solution to prostitution? In Sex Work Now (pp. 141–168). http://doi.org/10.4324/9781843926771

[xviii]http://www.scotsman.com/news/attacks-on-prostitutes-soar-after-vice-driven-underground-by-law-1-1164904

[xix] Sex Workers’ Rights Advocacy Network (SWAN), Arrest the Violence: Human Rights Violations Against Sex Workers in Central and Eastern Europe and Central Asia, (2009), http://swannet.org/node/1639

[xx] Agency, U. S., Development, I., Jenkins, C., Prostitutes, C., & Sainsbury, C. (2006). Violence and Exposure To Hiv Among Sex Workers in Phnom Penh , Cambodia. Network, (March).

[xxi] Rhodes, T., Simic, M., Baros, S., Platt, L., & Zikic, B. (2008). Police violence and sexual risk among female and transvestite sex workers in Serbia: qualitative study. BMJ (Clinical Research Ed.), 337, a811. http://doi.org/10.1136/bmj.a811

[xxii] Arnott, J., & Crago, A.-L. (2009). Rights Not Rescue A Report on Female , Trans , and Male Sex Workers ’ Human Rights in Botswana , Namibia , and South Africa. Human Rights.

[xxiii] Frances, R., & Gray, A. (2007). “Unsatisfactory, Discriminatory, Unjust and Inviting Corruption.” Australian Feminist Studies, 22(53), 307–324. http://doi.org/10.1080/08164640701393223

[xxiv] Deering, K. N., Amin, A., Shoveller, J., Nesbitt, A., Garcia-Moreno, C., Duff, P., … Shannon, K. (2014). A systematic review of the correlates of violence against sex workers. American Journal of Public Health. http://doi.org/10.2105/AJPH.2014.301909

[xxv] EL COSTE HUMANO DE PENALIZAR EL TRABAJO SEXUAL EN LA CIUDAD DE BUENOSAIRES, ARGENTINA  https://www.amnesty.org/es/documents/amr13/4136/2016/es/ P.22 -37

[xxvi] “Situaciones de Violencia Institucional hacia trabajadoras sexuales” Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina  http://www.ammar.org.ar/AMMAR-presentara-informe-sobre.html

[xxvii] Hubbard P, Matthews R and Scoular J (2007) Regulating the Spaces of Sex Work in the EU: Regulation of Sex Work in Sweden. Loughborough: University of Loughborough.

[xxviii] Levy, J., & Jakobsson, P. (2014). Sweden’s abolitionist discourse and law: Effects on the dynamics of Swedish sex work and on the lives of Sweden’s sex workers Background: The Swedish Abolitionist Construction of Prostitution. Criminology & Criminal Justice, 14(145), 593–607. http://doi.org/10.1177/1748895814528926

[xxix] Harcourt, C., & Donovan, B. (2005). The many faces of sex work. Sexually Transmitted Infections, 81, 201–206. http://doi.org/10.1136/sti.2004.012468

Es necesario hacer notar que el caso de Suecia es una muestra perfecta de como son llevadas medidas sin evidencia en gran parte por la culpa de la ideología de feministas los cuales presionan para intentar acabar con el trabajo sexual.

[xxx] van der Meulen, E. (2010). Illegal Lives, Loves, and Work: How the Criminalization of Procuring Affects Sex Workers in Canada. Wagadu, 8(Demystifying Sex Work and Sex Workers), 217–240.

[xxxi] Rio, L. M. (1991). Psychological and sociological research and the decriminalization or legalization of prostitution. Archives of Sexual Behavior, 20(2), 205–218. http://doi.org/10.1007/BF01541945

[xxxii] Pyett, P. M., & Warr, D. J. (1997). Vulnerability on the streets: female sex workers and HIV risk. AIDS Care, 9(5), 539–47. http://doi.org/10.1080/713613193

[xxxiii] Pyett, P., & Warr, D. (1999). Women at risk in sex work: Strategies for survival. Journal of Sociology, 35(2), 183–197. http://doi.org/10.1177/144078339903500204

[xxxiv] Vanwesenbeeck, I. (2001). Another decade of social scientific work on sex work: a review of research 1990-2000. Annual Review of Sex Research, 12, 242–289. http://doi.org/12666742

[xxxv] Armstrong, L. (2014). Screening clients in a decriminalised street-based sex industry: Insights into the experiences of New Zealand sex workers. Australian & New Zealand Journal of Criminology, 47(2), 207–222. http://doi.org/10.1177/0004865813510921

[xxxvi] Krüsi, A., Pacey, K., Bird, L., Taylor, C., Chettiar, J., Allan, S., … Shannon, K. (2014). Criminalisation of clients: reproducing vulnerabilities for violence and poor health among street-based sex workers in Canada-a qualitative study. BMJ Open, 4(6), e005191. http://doi.org/10.1136/bmjopen-2014-005191

[xxxvii] Sanders, T. (2001). Female street workers, sexual violence, and protection strategies. Journal of Sexual Aggression, 7(1), 5–18. http://doi.org/http://dx.doi.org/10.1080/13552600108413318

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[xxxix] Lowndes CM, Alary M, Platt L. Injection drug use, commercial sexwork, and the HIV/STI epidemic in the Russian Federation.Sex Transm Dis2003;30: 46–48.

[xl] Pauw, I., & Brener, L. (2003). “You are just whores—you can”t be raped’: barriers to safer sex practices among women street sex workers in Cape Town. Culture, Health & Sexuality, 5(6), 465–481. http://doi.org/10.1080/136910501185198

[xli] Anderson S, Shannon K, Li J, et al. Condoms and sexual health education as evidence: impact of criminalization of in-call venues and managers on migrant sex workers access to HIV/STI prevention in a Canadian setting. BMC Int Health Hum Rights. 2016;16(1):30.

[xlii] Blankenship, K. M., & Koester, S. (2002). Criminal Law, Policing Policy, and HIV Risk in Female Street Sex Workers and Injection Drug Users. The Journal of Law, Medicine & Ethics, 30, 548–559. http://doi.org/10.1111/j.1748-720X.2002.tb00425.x

[xliii] Baral, S. D., Friedman, M. R., Geibel, S., Rebe, K., Bozhinov, B., Diouf, D., … Cáceres, C. F. (2015). Male sex workers: Practices, contexts, and vulnerabilities for HIV acquisition and transmission. The Lancet, 385(9964), 260–273. http://doi.org/10.1016/S0140-6736(14)60801-1

[xliv] Strathdee, S. A., Abramovitz, D., Lozada, R., Martinez, G., Rangel, M. G., Vera, A., … Patterson, T. L. (2013). Reductions in HIV/STI Incidence and Sharing of Injection Equipment among Female Sex Workers Who Inject Drugs: Results from a Randomized Controlled Trial. PLoS ONE, 8(6). http://doi.org/10.1371/journal.pone.0065812

[xlv] Strathdee, S. A., Lozada, R., Martinez, G., Vera, A., Rusch, M., Nguyen, L., … Patterson, T. L. (2011). Social and structural factors associated with HIV infection among female sex workers who inject drugs in the Mexico-US border region. PLoS ONE, 6(4). http://doi.org/10.1371/journal.pone.0019048

[xlvi] Erausquin, J. T., Reed, E., & Blankenship, K. M. (2011). Police-related experiences and HIV risk among female sex workers in Andhra Pradesh, India. The Journal of Infectious Diseases, 204 Suppl (suppl_5), S1223–8. http://doi.org/10.1093/infdis/jir539

[xlvii] Kerrigan, D., Telles, P., Torres, H., Overs, C., & Castle, C. (2008). Community development and HIV/STI-related vulnerability among female sex workers in Rio de Janeiro, Brazil. Health Education Research, 23(1), 137–145. http://doi.org/10.1093/her/cym011

[xlviii] Pando, M. A., Coloccini, R. S., Reynaga, E., Rodriguez Fermepin, M., Gallo Vaulet, L., Kochel, T. J., … Avila, M. M. (2013). Violence as a Barrier for HIV Prevention among Female Sex Workers in Argentina. PLoS ONE, 8(1). http://doi.org/10.1371/journal.pone.0054147

[xlix] Shannon, K., Strathdee, S. A., Shoveller, J., Rusch, M., Kerr, T., & Tyndall, M. W. (2009). Structural and environmental barriers to condom use negotiation with clients among female sex workers: Implications for HIV-prevention strategies and policy. American Journal of Public Health, 99(4), 659–665. http://doi.org/10.2105/AJPH.2007.129858

[l] Beattie, T. S. H., Bhattacharjee, P., Ramesh, B. M., Gurnani, V., Anthony, J., Isac, S., … Moses, S. (2010). Violence against female sex workers in Karnataka state, south India: impact on health, and reductions in violence following an intervention program. BMC Public Health, 10, 476. http://doi.org/10.1186/1471-2458-10-476

[li] Harcourt, C., O’Connor, J., Egger, S., Fairley, C. K., Wand, H., Chen, M. Y., … Donovan, B. (2010). The decriminalization of prostitution is associated with better coverage of health promotion programs for sex workers. Australian and New Zealand Journal of Public Health, 34(5), 482–6. http://doi.org/10.1111/j.1753-6405.2010.00594.x

[lii] Shannon, K., Strathdee, S. a., Goldenberg, S. M., Duff, P., Mwangi, P., Rusakova, M., … Boily, M.-C. C. (2014). Global epidemiology of HIV among female sex workers: influence of structural determinants. The Lancet, 6736(14). http://doi.org/10.1016/S0140-6736(14)60931-4

[liii] http://www.who.int/hiv/pub/guidelines/sex_worker/en/

[liv] UNAIDS. Sex work and HIV/AIDS. Geneva: Joint United Nations Programme on HIV/AIDS, 2002.

[lv] Abel, G. M. (2014). A decade of decriminalization: Sex work “down under” but not underground. Criminology & Criminal Justice, 14(5), 580–592. http://doi.org/10.1177/1748895814523024

[lvi]Armstrong, Lynzi. “From Law Enforcement To Protection? Interactions Between Sex Workers And Police In A Decriminalized Street-Based Sex Industry: Table 1”. British Journal of Criminology (2016)

[lvii] Cho, S. Y., Dreher, A., & Neumayer, E. (2013). Does Legalized Prostitution Increase Human Trafficking? World Development, 41(1), 67–82. http://doi.org/10.1016/j.worlddev.2012.05.023

[lviii] Prostitution Law Review Committee. (2008). Report of the prostitution law review committee on the operation of the prostitution reform act 2003. Wellington: Ministry of Justice.

[lix] Daalder, A. L. (2007). Prostitution in the Netherlands since the lifting of the brothel ban. The Hague: Ministry of Justice.

[lx] U. S. Department of State,Trafficking in Persons Report, 2005 (Washington, DC:Department  of  State,  2005) https://www.state.gov/documents/organization/47255.pdf

[lxi] Weitzer, R. (2006). Moral crusade against prostitution. Society, 43(3), 33–38. http://doi.org/10.1007/BF02687593

[lxii] Weitzer, R. (2010). The mythology of prostitution: Advocacy research and public policy. Sexuality Research and Social Policy, 7(1), 15–29. http://doi.org/10.1007/s13178-010-0002-5

[lxiii] Se puede llegar a decir que todo la mayoría de las personas feministas son abolicionistas siendo el feminismo abolicionista per se, sin embargo es difícil medir la cantidad de organizaciones abolicionistas y comparar si la mayoría de las organizaciones feministas son abolicionistas o no, por lo que asumo que la cantidad de abolicionistas en el feminismo no es tal como para considerar a todo el feminismo abolicionista.

[lxiv] Rekart, M. L. (2005). Sex-work harm reduction. Lancet. http://doi.org/10.1016/S0140-6736(05)67732-X

[lxv] Ver por ejemplo esta intervención en una charla de una feminista abolicionista: https://www.ivoox.com/charla-sobre-abolicionismo-audios-mp3_rf_15075047_1.html

[lxvi]Comte, J. (2014). Decriminalization of Sex Work: Feminist Discourses in Light of Research. Sexuality and Culture. http://doi.org/10.1007/s12119-013-9174-5

[lxvii] Sobran las razones para quitarle poder a la iglesia y hay varias formas de hacerlo, aquí propongo una: https://barderzineblog.wordpress.com/2016/03/03/como-y-por-que-apostatar/

Mini-Glosario:

Criminalización: Implica que una ley específica prohiba el intercambio de dinero o bienes por sexo, o estar involucrado en una actividad que saque ganancias de la industria sexual, por ejemplo una ‘madam’ de burdel.

Criminalización parcial: El modelo de Suecia y Noruega son ejemplos, donde se criminaliza solamente la compra del servicio sexual pero no la venta del mismo.

Legalización: El trabajo sexual es formalmente legal pero intensamente regulado y tratado de forma diferente comparado a otros trabajos. Los requerimientos típicos incluyen áreas de trabajo permitidas, chequeos de salud, y registración, no cumplir con estos requerimientos puede llevar a una sanción. Los Países Bajos son un ejemplo de legalización.

Descriminalización: La penalización del trabajo sexual es removida. Los trabajadores sexuales reciben la misma protección y reconocimiento que los trabajadores de otras ocupaciones.

Fuente:  “All Women, All Rights: Sex Workers Included” (PDF). Center for Health and Gender Equity. http://www.genderhealth.org/files/uploads/change/publications/All_Women_Alll_Rights_Sex_Workers_Included_Report.pdf