Autonomía sexual: basándonos en las evidencias

Artículo escrito por Juan drewjn [www.drewjn.com]

Que cada uno haga lo que quiera con su cuerpo.

En épocas de dictadura donde las personas ven sus derechos cercenados por tiranos que necesitan restringir libertades, los ciudadanos reciben constantes perjuicios a su autonomía ya sea para caminar por las calles a ciertas horas, vestir de cierta forma, o leer ciertos libros. Todos estos derechos restringidos conllevan a frustraciones de intereses que en última instancia implican sufrimiento.

Y no estamos hablando de restringir derechos para evitar problemas sociales como podría ser restringir el uso de armas (medida basada en evidencia), sino de restringir derechos que no conllevan a más bienestar general y que por lo tanto no hay justificación moral para hacerlo.

Los que critican los derechos básicos de uno a hacer lo que uno quiera con su cuerpo sin dañar a nadie más, actúan de igual manera que dictadores como Videla o Pinochet. Solamente que éstos esconden su odio a la autonomía sexual con frases vacías que no significan nada como ‘la prostitución es vender el cuerpo’ ‘la prostitución te hace perder la dignidad’ ‘la prostitución no es trabajo’. Respondiendo a esos slogans vacíos podemos decir ¿qué importa si es un trabajo como los otros o no? O ¿cómo podemos decir que prostituirse es perder la dignidad y limpiar casas no?  Primero que nada no se vende el cuerpo sino que se presta un servicio al igual que un peluquero, masajista o alguien que trabaja en una fábrica, pero esto no es importante aunque no fuera trabajo -utilizando alguna definición que la excluya- la actividad sexual a cambio de dinero siempre y cuando sea consensuado entre las partes no tendría nada de malo. El pseudo-argumento de la dignidad por otra parte, suena a que hay una lista de pecados que no se deben cometer porque sino uno ‘no es digno’ (nótese esta similitud que tienen los grupos abolicionistas con los grupos religiosos).

¿Crímen sin víctima?

Si en el acto de establecer un encuentro sexual, no sufre la persona que está prestando el servicio ni la persona que paga por el mismo, ¿quién sufre? Pues la respuesta es NADIE, a menos que crean que en realidad están sufriendo y no se den cuenta, o que cuenten en el cálculo de sufrimiento al moralista necio que se indigna al ver que otra persona gana dinero con sexo.

Por otro lado no creo que sea necesario explicar de forma muy profunda por qué no son válidas analogías como la de un drogadicto consumiendo sustancias que le hacen muy mal pero que al mismo tiempo no puede parar de hacerlo, porque a diferencia del trabajo sexual, la adicción a las drogas sí es un problema y en ciertos casos es bueno intervenir. Pero brindar sexo por dinero no tiene nada que ver con eso, ya que no solamente hay más beneficios que costos[i] sino que gran parte de los problemas como veremos más adelante, son a causa de la criminalización de la práctica.

¿Cultura patriarcal machista que domina a las mujeres y no las deja ser libres de elegir?

Pues parece que esta cultura llegó a monos capuchinos[ii] y a los chimpancés también[iii]. Aunque lo importante no es si esto sucede en otras especies, la realidad es que no podemos inventar fantasmas para decir que las personas actúan por una fuerza mágica que los obliga a ‘vender su cuerpo’, de la misma forma yo podría argumentar que los peluqueros en realidad son víctimas de una sociedad cabellocentrista que los mantiene esclavos de la moda en forma indirecta, en realidad ellos no quieren ser peluqueros pero la cabellocentricidad de la cultura los adoctrina. Es cierto sin embargo que para sobrevivir hoy en día hay que trabajar y no podemos elegir el trabajo que queramos siempre, esto limita nuestra posibilidad de elección, pero luchar por acabar con el trabajo sexual por el hecho de que nuestras elecciones están restringidas es como querer acabar con otros tipos de trabajo como atender un supermercado[iv], mientras haya más libertad para elegir de lo que uno quiera trabajar y mientras haya que trabajar menos de lo que nos haga sufrir, mejor, pero hasta que suceda eso no podemos quitarle las opciones a personas que prefieren el trabajo sexual ante otras alternativas. Obviamente este no es el único argumento en contra del trabajo sexual, por sí solo no se sostiene y es usado como complemento de otros contra argumentos igual de inválidos, como el que predica algo así: ‘la prostitución expande la cosificación de la mujer haciendo que la sociedad sea más desigual con respecto a los sexos’, esto sin embargo no está sustentado en la evidencia y podría usarse de igual forma contra cualquier otro trabajo.

Lo anterior no niega que haya roles asignados a mujeres o varones -ya sea de manera natural o artificial[v]– sino que aunque los hubiese, no necesariamente elegir el trabajo sexual haría que esto perpetue algún tipo de dominación social siempre y cuando se elija libremente el mismo.

Sobre lo de la cultura patriarcal que según algunos abolicionistas mantiene el trabajo sexual, no explica el hecho de que haya hombres como trabajadores sexuales y aunque sean menos que las mujeres existen (por ejemplo en Canada aprox. el 25% de los trabajadores sexuales son hombres y para sorpresa de muchos, algunos tienen clientes del sexo femenino[vi]).

El intento de no diferenciar trabajo sexual de trata de personas con fines de explotación sexual conlleva a medidas públicas incorrectas como por ejemplo buscar eliminar todo el trabajo sexual para evitar que haya trata de personas[vii], siendo que los números nos indican que la mayoría de los trabajadores sexuales no son víctimas de trata (al menos en Europa 6 de 7 trabajadores sexuales no es víctima de trata[viii]). Otro intento de boicot es destruir la publicidad de los trabajadores sexuales impidiendo que se publicite en las calles dificultando aún más las vidas de las prostitutas dentro de un ámbito abolicionista.

Respondiendo a un último planteo que hacen los que defenestran el trabajo sexual podemos decir que el hecho de que una mujer sea prostituta no implica que no tenga habilidad para otro trabajo (y el hecho de que no sirva para otra cosa tampoco es necesariamente malo), una mujer puede ser prostituta porque lo considera mejor que otro tipo de trabajo como por ejemplo ser niñera o maestra o porque gana más dinero utilizando menos tiempo y de esta forma poder dedicar su tiempo libre a otras actividades.

Algunos ejemplos de personas que brindan servicios sexuales de manera voluntaria y son activistas por la descriminalización del trabajo sexual:

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Natalia Ferrari: Vegana, bisexual, atea y antinatalista.

 

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Georgina Orellano: Activista por los derechos de los trabajadores sexuales (secretaria general de AMMAR), atea.
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Maria Riot: Vegana pro biotecnología, activista por los derechos de los trabajadores sexuales.

Las evidencias

Para poder comprender el siguiente apartado tal vez sea necesario aclarar algunos conceptos como legalización y descriminalización, para esto dejo un apartado por debajo de todas las referencias, así puede ser consultado opcionalmente.

Supuestamente el trabajo sexual incrementa la violencia y la explotación de los que lo ofrecen cuando este es descriminalizado y cuando tiene un marco regulatorio. Estos hechos dependen en primer lugar del país o Estado que permita el trabajo sexual, de como sean las leyes y si las mismas son cumplidas, pero hay muchos ejemplos donde la legalización funciona. Un estudio de 8 años en Nevada concluye que los burdeles habilitados ofrecen ambientes seguros hacia las mujeres para ofrecer sexo consentido a cambio de dinero.[ix]

Otra investigación del ministerio de justicia de los Países Bajos encontró que la vasta mayoría de los trabajadores sexuales en los burdeles reportaron que se sienten siempre o casi siempre seguros.[x] En Queensland, Australia, la comisión de delitos y mala conducta concluye: ‘no hay duda de que los burdeles con licencia proveen el ambiente más seguro para trabajadores sexuales’[xi], además de que quienes trabajan en los burdeles de Queensland, reportan que es una ventaja contar con un ambiente legal por la seguridad que brinda el lugar[xii]

En ambientes legales y seguros es fácil poder trabajar de forma tranquila, esto no sucede en ciudades donde la prostitución está criminalizada[xiii]. En esos sectores, la criminalización provoca que los trabajadores sexuales se aíslen y se escondan de la ley[xiv] entrando en ambientes donde hay más violencia[xv] y evitando la oportunidad de protección e intervención por parte del Estado.[xvi] Esto también les quita tiempo impidiéndoles tener un control de seguridad sobre sus clientes (conocerlos bien y asegurarse de que es seguro ofrecerles un servicio).[xvii] Un caso usualmente citado es el de Escocia, en el cual después de implementar leyes criminalizando el trabajo sexual, ciertos grupos reportaron más asaltos sexuales.[xviii]

El prohibicionismo ocasiona en el trabajo sexual una extralimitación por parte de autoridades, en distintos países de Europa y Asia los policías piden coimas para dejar trabajar a las prostitutas, a veces las apalean, y hasta las violan en grupos.[xix] En Cambodia[xx], Serbia[xxi], Botswana, Namibia, y Sudáfrica[xxii] y en otros países[xxiii] también[xxiv] sucede. Pero esto no es exclusivo de los países que mencionados, en Argentina se encuentra Amnistía Internacional, una organización que lucha por los derechos humanos y que entrevistó a varias trabajadoras sexuales, las cuales declararon haber sido extorsionadas por la policía -tanto ellas como clientes- para que pagar coima.[xxv] En un reporte de AMMAR (Asociación de mujeres meretrices de argentina), en el cual se focaliza en 2 grupos de trabajadoras sexuales, a puertas cerradas y en espacios públicos, concluye ‘Ambos grupos señalaron a las policías como las principales responsables de la violencia cotidiana de la que son objeto; en particular en lo que hace a prácticas abusivas, al pedido de coimas y a robos’.[xxvi] Por lo que podemos ver, los problemas de las trabajadoras sexuales son ocasionados en gran parte por la policía.

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(Rhodes 2008, sobre la violencia que es ejercida a trabajadores sexuales en Serbia, este tipo de casos según las evidencias se encuentran comúnmente en los ámbitos donde la prostitución está criminalizada)

En Suecia se adoptó el modelo que promueve la culpa sobre el cliente, criminalizando no la venta sino la compra de sexo, es parte del ‘modelo nordico’ -sin embargo no todos los países nordicos tienen este tipo de leyes, Dinamarca por ejemplo- esto sin embargo fue cuestionado por los dudosos beneficios, hoy en día no hay evidencia para justificar este modelo debido a que no se pudo probar que haya reducido la actividad[xxvii] (asumiendo generosamente que reducir el trabajo sexual fuera bueno), y no mejoró la situación de los trabajadores sexuales.[xxviii] Y no es extraordinaria esta conclusión ya que suele suceder que las medidas que buscan atacar el trabajo sexual no logran sus objetivos.[xxix]

Otro punto bastante discutido en el trabajo sexual es la violencia que acarrea, ya que muchos trabajadores experimentan situaciones violentas en estos trabajos, sin embargo esto es un punto a favor de la descriminalización del trabajo sexual[xxx], ya que, como vimos antes los ambientes legales proveen más seguridad[xxxi]. Y con la ausencia de la policía hostigando a los trabajadores, estos pueden hacerse de más recursos institucionales a la hora de lidiar con las agresiones[xxxii], con leyes que penalicen el trabajo sexual es menos probable que sean denunciados los abusos por el miedo de los trabajadores a ser arrestados[xxxiii], sumado el estigma por parte de la sociedad -el cual puede existir sin una ley que penalice el trabajo sexual-[xxxiv] que provoca una marginación de los trabajadores.

En los ámbitos del trabajo sexual se suele llamar screening a una práctica que consiste en verificar si un cliente tiene intereses legítimos, algo así como poder revisarlo a través de pistas superficiales, y es bastante importante para la seguridad de los trabajadores[xxxv]. El screening se dificulta con la criminalización del trabajo sexual como se mencionó anteriormente, al punto de que las prostitutas suben a los autos más rápido sin llegar a hacer un chequeo completo del potencial cliente.[xxxvi] Ésta correlación de poco screening y criminalización fue reportada también por otros[xxxvii] estudios[xxxviii].

Ignorar que el trabajo sexual puede presentar riesgos de enfermedades como el hiv es ridículo, tan ridículo como querer prohibir el trabajo sexual por estas razones(ya que[xxxix] sabemos[xl] que[xli] criminalizar[xlii] y[xliii] perseguir[xliv] dificulta[xlv] la[xlvi] lucha[xlvii] contra[xlviii] enfermedades[xlix] sexuales[l]). Las evidencias muestran que una descriminalización implicaría ambientes más seguros, más recursos para los trabajadores[li] y menos enfermedades.[lii] Y por la vasta literatura científica que existe sobre el tema, tanto la OMS[liii] como la ONUSIDA (programa conjunto de naciones sobre VIH/SIDA)[liv] y obviamente la ONU, recomiendan descriminalizar el trabajo sexual para combatir las etsunaids

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Por toda esta evidencia es que los académicos ponen énfasis en terminar con la criminalización y tener en cuenta medidas y leyes que ayuden a los trabajadores[lv] sexuales.[lvi]

El asunto de la trata de personas con fines de explotación sexual, en mi opinión merece especial énfasis, ya que un argumento contra el trabajo sexual es que promueve la trata, de esto hay evidencia a favor[lvii], pero no en todos los casos, por ejemplo en Nueva Zelanda donde la prostitución es legal las investigaciones del gobierno[lviii] reportan que ‘no hay situaciones identificadas que involucren el tráfico en la industria del sexo’. Además ‘no hay conexión entre la industria del sexo y el tráfico de humanos’.

En los Países Bajos, el Ministerio de Justicia[lix] concluye: ‘desde la legalización en el 2000, es posible que el tráfico de humanos se haya vuelto más dificil ya que las regulaciones aumentaron’. Es importante que la legalización de la prostitución vaya de la mano con políticas que concedan recursos necesario a los trabajadores y que además sean eficaces contra la trata, siendo que la posición anti-trata de personas y pro autonomía sexual son totalmente compatibles.

Y esta compatibilidad se muestra en países como Australia, Alemania, Nueva Zelanda, Países Bajos, que cumplen con los standards mínimos para combatir la trata según un reporte del departamento de Estados de EEUU. [lx]

Cabe aclarar que existen bastantes sesgos en el mundo académico sobre el trabajo sexual[lxi], habiendo hasta feministas radicales que publican estudios intentando confirmar sus creencias.[lxii] Estos estudios no fueron puestos en el análisis del artículo por principalmente dos razones: 1) Utilizan contraargumentos que fueron refutados al principio. 2) No proveen datos duros. Aunque como siempre estoy abierto al debate en base a cualquier paper/artículo bien argumentado.

Por la abolición del feminismo abolicionista

El feminismo es un movimiento heterogéneo que incluye toda clase de características. El feminismo abolicionista es aquel que incluye la característica de buscar la abolición del trabajo sexual[lxiii], muchas veces disfrazado de una lucha contra la trata de personas con fines de explotación sexual. Todos -o eso me gustaría creer- podemos entender que la trata de personas es algo negativo o inmoral por el hecho del sufrimiento que ocasiona, pero no así con la prostitución, la cual merece un análisis más profundo.

Las feministas abolicionistas se hacen pasar por defensoras de las prostitutas, pero esto solamente es otra máscara derribada por la evidencia acerca de la reducción de daños en el trabajo sexual.

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La descriminalización es clave para que los trabajadores sexuales eviten la violencia, mejoren su salud, no sufran el estigma y puedan llevar una vida mucho más cómoda[lxiv]. Una persona que de verdad se preocupe por los trabajadores sexuales no buscaría de ningún modo abolir su trabajo.

Los que apoyan este movimiento, además de usar argumentos falaces como los contraargumentados anteriormente, no se basan en evidencia[lxv]. Tanto el lobby académico como el lobby político se niegan a diferenciar el trabajo sexual voluntario del forzado, ignoran las estadísticas y utilizan evidencia anecdótica de ciertos casos para generalizar todo el trabajo sexual.[lxvi]

El feminismo abolicionista es dictatorial, magufo y absurdo.

Conclusión/Resumen

Permitir la autonomía sexual es algo básico para avanzar como sociedad, pero mientras sigan vigentes ciertos prejuicios dogmáticos los cuales incluyen el hecho de ver los genitales como algo sagrado no vamos a poder lograr un mejor mundo para los trabajadores sexuales. Lo primero para avanzar en la problemática del trabajo sexual es descriminalizar la actividad, una vez hecho esto se puede discutir qué marco regulatorio se adopta. Las evidencias son muy concluyentes en lo que respecta al bienestar de las trabajadoras sexuales una vez descriminalizado su trabajo por lo que es correcto decir que descriminalizar el trabajo sexual es una política pública basada en evidencia.

En Argentina, mientras tengamos a una Iglesia tan cercana al Estado se ve muy difícil implementar leyes coherentes y legítimas, por lo que abogo por un estado laico[lxvii]. Como al mismo tiempo abogo por la crítica a los movimientos abolicionistas que atacan al pensamiento crítico con su interés retrógrado de legislar sobre las decisiones de los demás. Para empezar a regular el trabajo sexual en vez de mantenerlo en un ámbito inseguro para los trabajadores sexuales.

Es responsabilidad de los políticos tomar decisiones que se basen en evidencia, y es responsabilidad de la población presionar para que esto suceda.

Referencias y notas de pie de página:

[i] Moen, O. M. (2014). Is prostitution harmful? Journal of Medical Ethics, 40(2), 73–81. http://doi.org/10.1136/medethics-2011-100367

[ii] En un estudio sobre conducta de monos frente a decisiones económicas se dio que uno de los simios después de haber entendido como funcionaba el dinero, ‘compró’ sexo a otro http://www.nytimes.com/2005/06/05/magazine/monkey-business.html?_r=0

[iii]Un estudio muestra que los machos tienen más posibilidades de reproducirse al compartir comida con las hembras, existe como una cuasi-prostitución entre chimpances Gomes, C. M., & Boesch, C. (2009). Wild chimpanzees exchange meat for sex on a long-term basis. PLoS ONE, 4(4). http://doi.org/10.1371/journal.pone.0005116

[iv] Adhiero a los movimientos en los cuales se busca terminar con los trabajos que no producen grandes beneficios ni son muy agradables, siempre y cuando se haga de manera razonable. No podemos ir al supermercado y decir ‘te están explotando’ y dejar en la calle a esa persona o ponerla a hacer un trabajo MUCHO MENOS AGRADABLE. Lo mismo debería pasar con el trabajo sexual, no podemos quitarle ese trabajo y ofrecer otro peor como se suele hacer con trabajadoras sexuales: https://www.youtube.com/watch?v=ejkZSt0nexE&t=2501s

[v] Entendiendo que lo natural en este caso es aquello que no requiere que se instaure por parte de la sociedad.

[vi] Aggleton, P. (Ed.). (1999). Men who sell sex. International perspectives on male prostitution and HIV/AIDS. Philadelphia: Temple University Press.

[vii] Butcher, K. (2003). Confusion between prostitution and sex trafficking. Lancet. http://doi.org/10.1016/S0140-6736(03)13596-9

[viii] ”The Globalization of Crime — A Transnational Organized Crime Threat Assessment” Página 49:

”about one sex worker in seven would be a trafficking victim.”

Es necesario señalar que esto se basa en estimaciones, la evidencia sobre la cantidad de trabajadores voluntarios por encima de las víctimas de trata es escasa o nula, por lo que decir alguien que diga que el trabajo sexual casi nunca es voluntario debería tener buenas fuentes para probarlo.

[ix] Brents, B. G., & Hausbeck, K. (2005). Violence and legalized brothel prostitution in Nevada: examining safety, risk, and prostitution policy. Journal of Interpersonal Violence, 20(3), 270–95. http://doi.org/10.1177/0886260504270333

[x] Daalder, A. L. (2004). Lifting the ban on brothels: Prostitution in2000–2001. The Hague: Ministry of Justice.

[xi] Crime and Misconduct Commission. (2004). Regulating prostitution:An evaluation of the Prostitution Act 1999, Queensland.Brisbane: CMC.

[xii] Woodward, C., Fischer, J., Najman, J., & Dunne, M. (2004). Sellingsex in Queensland. Brisbane: Prostitution Licensing Authority,Ministry of Justice.

[xiii] Lewis, J., Maticka-Tyndale, E., Shaver, F., & Schramm, H. (2005). Managing Risk and Safety on the Job. Journal of Psychology & Human Sexuality, 17(1-2), 147–167. http://doi.org/10.1300/J056v17n01_09

[xiv] Shaver, F. M., Lewis, J., & Maticka-Tyndale, E. (2011). Rising to the challenge: Addressing the concerns of people working in the sex industry. Canadian Review of Sociology, 48(1), 47–65. http://doi.org/10.1111/j.1755-618X.2011.01249.x

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[xvii] Kinnell, H. (2006). Murder Made Easy: The final solution to prostitution? In Sex Work Now (pp. 141–168). http://doi.org/10.4324/9781843926771

[xviii]http://www.scotsman.com/news/attacks-on-prostitutes-soar-after-vice-driven-underground-by-law-1-1164904

[xix] Sex Workers’ Rights Advocacy Network (SWAN), Arrest the Violence: Human Rights Violations Against Sex Workers in Central and Eastern Europe and Central Asia, (2009), http://swannet.org/node/1639

[xx] Agency, U. S., Development, I., Jenkins, C., Prostitutes, C., & Sainsbury, C. (2006). Violence and Exposure To Hiv Among Sex Workers in Phnom Penh , Cambodia. Network, (March).

[xxi] Rhodes, T., Simic, M., Baros, S., Platt, L., & Zikic, B. (2008). Police violence and sexual risk among female and transvestite sex workers in Serbia: qualitative study. BMJ (Clinical Research Ed.), 337, a811. http://doi.org/10.1136/bmj.a811

[xxii] Arnott, J., & Crago, A.-L. (2009). Rights Not Rescue A Report on Female , Trans , and Male Sex Workers ’ Human Rights in Botswana , Namibia , and South Africa. Human Rights.

[xxiii] Frances, R., & Gray, A. (2007). “Unsatisfactory, Discriminatory, Unjust and Inviting Corruption.” Australian Feminist Studies, 22(53), 307–324. http://doi.org/10.1080/08164640701393223

[xxiv] Deering, K. N., Amin, A., Shoveller, J., Nesbitt, A., Garcia-Moreno, C., Duff, P., … Shannon, K. (2014). A systematic review of the correlates of violence against sex workers. American Journal of Public Health. http://doi.org/10.2105/AJPH.2014.301909

[xxv] EL COSTE HUMANO DE PENALIZAR EL TRABAJO SEXUAL EN LA CIUDAD DE BUENOSAIRES, ARGENTINA  https://www.amnesty.org/es/documents/amr13/4136/2016/es/ P.22 -37

[xxvi] “Situaciones de Violencia Institucional hacia trabajadoras sexuales” Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina  http://www.ammar.org.ar/AMMAR-presentara-informe-sobre.html

[xxvii] Hubbard P, Matthews R and Scoular J (2007) Regulating the Spaces of Sex Work in the EU: Regulation of Sex Work in Sweden. Loughborough: University of Loughborough.

[xxviii] Levy, J., & Jakobsson, P. (2014). Sweden’s abolitionist discourse and law: Effects on the dynamics of Swedish sex work and on the lives of Sweden’s sex workers Background: The Swedish Abolitionist Construction of Prostitution. Criminology & Criminal Justice, 14(145), 593–607. http://doi.org/10.1177/1748895814528926

[xxix] Harcourt, C., & Donovan, B. (2005). The many faces of sex work. Sexually Transmitted Infections, 81, 201–206. http://doi.org/10.1136/sti.2004.012468

Es necesario hacer notar que el caso de Suecia es una muestra perfecta de como son llevadas medidas sin evidencia en gran parte por la culpa de la ideología de feministas los cuales presionan para intentar acabar con el trabajo sexual.

[xxx] van der Meulen, E. (2010). Illegal Lives, Loves, and Work: How the Criminalization of Procuring Affects Sex Workers in Canada. Wagadu, 8(Demystifying Sex Work and Sex Workers), 217–240.

[xxxi] Rio, L. M. (1991). Psychological and sociological research and the decriminalization or legalization of prostitution. Archives of Sexual Behavior, 20(2), 205–218. http://doi.org/10.1007/BF01541945

[xxxii] Pyett, P. M., & Warr, D. J. (1997). Vulnerability on the streets: female sex workers and HIV risk. AIDS Care, 9(5), 539–47. http://doi.org/10.1080/713613193

[xxxiii] Pyett, P., & Warr, D. (1999). Women at risk in sex work: Strategies for survival. Journal of Sociology, 35(2), 183–197. http://doi.org/10.1177/144078339903500204

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[xlv] Strathdee, S. A., Lozada, R., Martinez, G., Vera, A., Rusch, M., Nguyen, L., … Patterson, T. L. (2011). Social and structural factors associated with HIV infection among female sex workers who inject drugs in the Mexico-US border region. PLoS ONE, 6(4). http://doi.org/10.1371/journal.pone.0019048

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[li] Harcourt, C., O’Connor, J., Egger, S., Fairley, C. K., Wand, H., Chen, M. Y., … Donovan, B. (2010). The decriminalization of prostitution is associated with better coverage of health promotion programs for sex workers. Australian and New Zealand Journal of Public Health, 34(5), 482–6. http://doi.org/10.1111/j.1753-6405.2010.00594.x

[lii] Shannon, K., Strathdee, S. a., Goldenberg, S. M., Duff, P., Mwangi, P., Rusakova, M., … Boily, M.-C. C. (2014). Global epidemiology of HIV among female sex workers: influence of structural determinants. The Lancet, 6736(14). http://doi.org/10.1016/S0140-6736(14)60931-4

[liii] http://www.who.int/hiv/pub/guidelines/sex_worker/en/

[liv] UNAIDS. Sex work and HIV/AIDS. Geneva: Joint United Nations Programme on HIV/AIDS, 2002.

[lv] Abel, G. M. (2014). A decade of decriminalization: Sex work “down under” but not underground. Criminology & Criminal Justice, 14(5), 580–592. http://doi.org/10.1177/1748895814523024

[lvi]Armstrong, Lynzi. “From Law Enforcement To Protection? Interactions Between Sex Workers And Police In A Decriminalized Street-Based Sex Industry: Table 1”. British Journal of Criminology (2016)

[lvii] Cho, S. Y., Dreher, A., & Neumayer, E. (2013). Does Legalized Prostitution Increase Human Trafficking? World Development, 41(1), 67–82. http://doi.org/10.1016/j.worlddev.2012.05.023

[lviii] Prostitution Law Review Committee. (2008). Report of the prostitution law review committee on the operation of the prostitution reform act 2003. Wellington: Ministry of Justice.

[lix] Daalder, A. L. (2007). Prostitution in the Netherlands since the lifting of the brothel ban. The Hague: Ministry of Justice.

[lx] U. S. Department of State,Trafficking in Persons Report, 2005 (Washington, DC:Department  of  State,  2005) https://www.state.gov/documents/organization/47255.pdf

[lxi] Weitzer, R. (2006). Moral crusade against prostitution. Society, 43(3), 33–38. http://doi.org/10.1007/BF02687593

[lxii] Weitzer, R. (2010). The mythology of prostitution: Advocacy research and public policy. Sexuality Research and Social Policy, 7(1), 15–29. http://doi.org/10.1007/s13178-010-0002-5

[lxiii] Se puede llegar a decir que todo la mayoría de las personas feministas son abolicionistas siendo el feminismo abolicionista per se, sin embargo es difícil medir la cantidad de organizaciones abolicionistas y comparar si la mayoría de las organizaciones feministas son abolicionistas o no, por lo que asumo que la cantidad de abolicionistas en el feminismo no es tal como para considerar a todo el feminismo abolicionista.

[lxiv] Rekart, M. L. (2005). Sex-work harm reduction. Lancet. http://doi.org/10.1016/S0140-6736(05)67732-X

[lxv] Ver por ejemplo esta intervención en una charla de una feminista abolicionista: https://www.ivoox.com/charla-sobre-abolicionismo-audios-mp3_rf_15075047_1.html

[lxvi]Comte, J. (2014). Decriminalization of Sex Work: Feminist Discourses in Light of Research. Sexuality and Culture. http://doi.org/10.1007/s12119-013-9174-5

[lxvii] Sobran las razones para quitarle poder a la iglesia y hay varias formas de hacerlo, aquí propongo una: https://barderzineblog.wordpress.com/2016/03/03/como-y-por-que-apostatar/

Mini-Glosario:

Criminalización: Implica que una ley específica prohiba el intercambio de dinero o bienes por sexo, o estar involucrado en una actividad que saque ganancias de la industria sexual, por ejemplo una ‘madam’ de burdel.

Criminalización parcial: El modelo de Suecia y Noruega son ejemplos, donde se criminaliza solamente la compra del servicio sexual pero no la venta del mismo.

Legalización: El trabajo sexual es formalmente legal pero intensamente regulado y tratado de forma diferente comparado a otros trabajos. Los requerimientos típicos incluyen áreas de trabajo permitidas, chequeos de salud, y registración, no cumplir con estos requerimientos puede llevar a una sanción. Los Países Bajos son un ejemplo de legalización.

Descriminalización: La penalización del trabajo sexual es removida. Los trabajadores sexuales reciben la misma protección y reconocimiento que los trabajadores de otras ocupaciones.

Fuente:  “All Women, All Rights: Sex Workers Included” (PDF). Center for Health and Gender Equity. http://www.genderhealth.org/files/uploads/change/publications/All_Women_Alll_Rights_Sex_Workers_Included_Report.pdf

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Un comentario en “Autonomía sexual: basándonos en las evidencias

  1. Es que tu mismo lo has dicho. Si las politicas q criminalizan a las prostitutas conceden más poder a la policía y legitiman y amparan sus abusos, está claro q si los políticos se informan sobre esta realidad únicamente a través de las autoridades policiales no van a considerar NUNCA los intereses de las prostitutas sino los de sus explotadores.
    La política es un mundo de intereses, no de “tener razón”. Por legítimos, deseables y bondadosos que sean los fines de alguien, lo que se va a hacer es lo que CONVENGA a quien tiene el poder para decidir. Así que lo que hay que entender es la realidad, qué motivaciones tienen las autoridades para tomar unas decisiones que, aunque bajo nuestra lógica como ciudadanos no tengan sentido, de acuerdo a la suya y a sus intereses son perfectamente coherentes.

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