El psicoanálisis; una forma de desconocer

“Afirmaciones extraordinarias requieren evidencias extraordinarias” Carl Sagan.

En una nota anterior, en el primer número de la revista, se delineo en forma breve el estatus pseudocientífico del psicoanálisis. Mostramos los aspectos que no cumple para que sea epistemológicamente científico (carece de coherencia interna y externa, de ontología científica, no es falsable, no es exacta, carece de comunidad crítica, etc).
También mostramos que su eficacia tampoco está probada, y que el mundo por suerte, de a poco está abandonando la confianza en la práctica y la creencia en la teoría de esta pseudociencia.
A muchos la nota no les pareció del todo convincente, ya que en Argentina bastante más que en otros países el psicoanálisis es considerado conocimiento valido de psicología, es estudiado en las facultades, es absorbido y repetido por la cultura popular, y es objeto de admiración en los círculos “intelectuales” –más que nada en los posmodernos-.
Muchos de los que defienden esta teoría, lo hacen simplemente porque es todo lo que creen saber de psicología, es costumbre en una sociedad que no sabe diferenciar lo que es ciencia y lo que no.
En esta nota vamos a profundizar más esta pseudociencia, ya que es una de las más relevantes y respetada académicamente en la actualidad, y más que nada en Argentina y Francia.
Los invitamos a dudar cada vez que oigan intentar buscar fundamentos psicológicos de algo con términos como “complejo de Edipo”, “etapa oral, anal, fálica”, “ El inconsciente”, “significado de los sueños”, etc.
El psicoanálisis es sin duda, el mayor productor de mitos sobre la psicología que jamás haya existido.
Empecemos por algo un poco general:

El psicoanálisis empieza con Sigmud Freud en los comienzos del XX. La teoría psicoanalítica pretende explicar fenómenos psicológicos comunes a todos, parte de esa teoría para generar una utilidad práctica, que básicamente consiste en tratar a pacientes mediante la famosa “terapia de diván”.
Freud elaboro una serie de teorías para esto, que van desde el “estudio” del “inconsciente” (freudiano), explicaciones para el desarrollo de la personalidad, interpretaciones de sueños, etc.
El realmente nunca fue un científico (aunque así se consideraba), sus escritos nunca estuvieron basados en la rigurosidad, ni en la evidencia, ni en la comprobación correcta de hipótesis mediante el método científico. Por ejemplo; partía de unos muy pocos “casos” de “pacientes” –más bien clientes- para desarrollar teorías comunes a la psicología humana en general, ignorando las influencias de factores culturales, personales, etc. , esquivaba e ignoraba toda crítica a su teoría, no realizaba experimentos o pruebas de control, no usaba estadísticas para reforzar sus estudios, mentía sobre sus resultados, no utilizaba de ningún modo el método científico, demostraba absoluta ignorancia en temas como biología básica, antropología, evolución, etc. Ni siquiera se lo puede considerar un filósofo (un filósofo no busca la utilidad práctica mediante una “terapia”). Pero en lo que si fue realmente bueno, fue para escribir (tuvo un premio Goethe en literatura) lo que hace que la teoría psicoanalítica sea literariamente interesante, emocionante, llamativa y provocadora. Freud es un simple literato (bastante charlatán). Esto fue lo que hizo ganar fama al psicoanálisis y a Freud, a pesar de que la mayoría de epistemólogos, psicólogos, antropólogos y demás científicos contemporáneos a él siempre criticaron su teoría, cosa que Freud sabia, pero era indiferente.

Una característica que la aleja de la cientificidad y la seriedad es la sobreprotección de hipótesis. Un requisito de la ciencia es que sea falsable, que sus hipótesis puedan ser refutadas y comprobadas. Sin embargo el psicoanálisis protege sus hipótesis de poder ser tanto refutadas como comprobadas. Una forma de protegerlas son hipótesis de seguridad como la Represión, Latencia o Resistencia, que impedirían o dificultaran falsear la teoría.
Son hipótesis incomprobables y/o ambiguas, como decir que “todo sueño tiene contenido sexual ya manifiesto ya latente” ¿Puede comprobarse tal afirmación? ¿Cómo? Todo lo que se busca es confirmación, si una persona sueña con sexo, la hipótesis se confirma, y si no, también. Algo que escapa totalmente de la lógica y hasta del sentido común.
Las obras de Freud están además, repletas de vaguedades y contradicciones. Por ejemplo; abundan palabras como “casi”, “probablemente”, “parece ser”, “aproximadamente”, algo da muy poca precisión a lo que dice –especula-.
Otra característica es invocar entes inmateriales o sobrenaturales inaccesibles al examen empírico, entes como el “inconsciente”, “la energía psíquica” (algo inmensurable como la energía biomagnética o los chakras) y el “superyó”.
Tampoco se relaciona con ninguna otra ciencia, la psicología científica y el psicoanálisis están aislados, una progresa y la otra no. Mientras las neurociencias avanzan a pasos agigantados, el psicoanálisis permanece inmutable y sin pretender relacionarse de ninguna forma con otros campos que estudian lo que ellos pretenden entender.

Lo cierto es que, como dice el psicólogo Hans Eysenck: “en la teoría de Freud lo que es nuevo no es verdadero, y lo que es verdadero no es nuevo”.
Conceptos como “inconsciente” no lo invento Freud, eran desde hace bastante tiempo anteriores a él. Prácticamente lo que hizo fue darle “un carácter humanoide”, algo así como un fantasma dentro de nuestro cerebro con características propias. Elaboro sin ningún método que garantice rigurosidad, una serie de escritos sacados de la galera; se inventó el inconsciente freudiano -no descubrió nada- El inconsciente freudiano es sin duda, la base de toda la teoría psicoanalítica, si el inconsciente freudiano no existe ni es como Freud lo describe, toda la teoría psicoanalítica carece de cómo mantenerse en pie.
Ahora… ¿Existe el inconsciente freudiano? ¿Fue Freud, o algún otro psicoanalista o científico capaz de demostrar de alguna forma fehaciente que exista “el” inconsciente, y con las cualidades que describió Freud en sus textos? La verdad es que no.
Lo que supuestamente “prueba” la existencia del inconsciente freudiano según Freud son los sueños, los “lapsus fallidos” (errores lingüísticos como decir “cansado” en lugar de “casado”), la represión y demás cosas que se demostraron no tener absolutamente nada que ver con el inconsciente propuesto, pero sobre eso profundizaremos más adelante.
Si existen procesos inconscientes y esto se sabe desde hace muchísimo antes que Freud se le diera por re-inventar conceptos. Uno es, por ejemplo, los actos involuntarios como respirar o parpadear, uno no suele estar constantemente consciente que respira o parpadea. En fin, procesos inconscientes si existen, pero el psicoanálisis lo que hizo fue invocar un inconsciente metafísico con más características místicas que científicas. Una buena pregunta para hacerle a un psicoanalista es: “Si todo proceso mental es producto del cerebro, ¿En qué parte del cerebro se localiza “el” inconsciente?” Lo más probable es que no sepa responder, porque Freud, aunque era neurólogo (un neurólogo bastante fracasado) no le interesaba en absoluto el estudio del cerebro a la hora de hacer sus teorías, ignora tanto el cerebro como cuestiones evolutivas. Por ejemplo, el complejo de Edipo es contrario a la explicación evolucionista bien establecida dentro del consenso científico, que explica que hay un mecanismo biológico que hace que –muy generalmente- rechacemos la idea de coito interpariental entre nuestros progenitores para evitar la consanguineidad y así no tener problemas genéticos de descendencia, salvo en muy muy extrañas tendencias sexuales en extremo excéntricas.

El psicoanálisis esta tan estancado que sus planteos paridos puramente de reflexiones que pasan por alto cualquier cuestión biológica o cerebral, nunca jamás estudiaron o se interesaron por el cerebro, más bien “estudian el alma”. Ya Hipócrates en la antigua Grecia hablaba de que los procesos mentales son procesos cerebrales, el PA lo ignora.

Seguro se preguntaran “¿Por qué el psicoanálisis debería ser científico?”. Bueno, el método científico sirve para que los científicos eviten engañarse a sí mismos. Para buscar rigurosidad y coherencia interna y externa, para logar un cuerpo de conocimientos lógicos y enlazados entre sí (ninguna teoría científica contradice otra teoría científica bien establecida), para producir conocimientos que sean falseables (que puedan falsearse, refutarse), para evitar caer en el estancamiento y el dogmatismo, para buscar objetividad, para exigir eficacia en los tratamientos, para generar conocimientos contrastables universalmente, para que lo que sepamos sea comprobable.
Si uno se basa únicamente en su intuición para elaborar teorías cae en el error que cometieron todos los seres humanos que creyeron que las enfermedades eran causa de espíritus malignos o que la tierra era plana, tal vez de parecer lo “parecía”. Dejarse llevar por la intuición -como hace el psicoanálisis- es caer en la arbitrariedad subjetiva para tratar teorías que engloban a todos en general (como el complejo de Edipo). Eso lleva al desconocimiento de la psiquis humana, y no a una forma de entenderla.

Principales hipótesis del psicoanálisis que fueron refutadas por la ciencia

Sexualidad infantil

Freud se volvió inmediatamente famoso por hablar mucho de sexualidad infantil, un tema que fue tabú en esa época, y que lo sigue siendo ahora también. A pesar de esto, es un mito que Freud fue un “transgresor” en su tiempo por hablar de sexualidad infantil, no fue el primero, ni en su época fue el único. De hecho, lo suyo fue un fracaso en el campo, cuando contemporáneamente, incluso antes, Havelock Ellis y Alfred Kinsey estudiaban el tema con la mínima seriedad que se merece.
El problema fue que lo que Freud hablaba…. se lo inventabaGeneralmente los simpatizantes del PA (principalmente psicoanalistas) dicen que el psicoanálisis no se refiere a sexualidad como la entendemos nosotros, la biología, la etimología, la fisiología, la evolución, la neurología, etc. Sino que es “otra sexualidad” referida al “goce”, prácticamente que cualquier placer es sexual. Psicoanalistas llegaron a decir que hablar con una persona de distinto sexo es una relación sexual. El problema es que esta transformación absoluta del concepto de sexualidad no tiene ningún sentido. Aunque Freud era un distinguido sexópata, de sexo en definitiva poco o nada sabía.
El principal problema que aparece al hablar de sexualidad infantil, es que la sexualidad esta principalmente en el cerebro, no en los genitales.
Sin hipotálamo (la parte del cerebro encargada de la sexualidad) ni las hormonas que éste sintetiza (oxitócica y vasopresina) no habría deseo ni placer sexuales. Y el cerebro infantil no tiene la madurez fisiológica necesaria para sentir placer sexual. Para entender la sexualidad hay que hacer investigaciones psiconeuroendocrinológicas, antropológicas y biológicas.
Desde un punto biológico, no tiene ningún sentido un comportamiento sexual cuando el individuo no está preparado para procrear. A este respecto debe recordarse que la sexualidad  según Freud acompaña al niño desde el nacimiento.

En “Esquema de Psicoanálisis” (1938), Freud nos informa que:

“a. La vida sexual no comienza sólo con la pubertad, sino que se inicia enseguida después del nacimiento con nítidas exteriorizaciones”.

Y:

“b. Es necesario distinguir de manera tajante entre los conceptos de «sexual» y de «genital». El primero es el más extenso, e incluye muchas actividades que nada tienen que ver con los genitales”.
Más adelante Freud insiste:
“Muy temprano, en el chupeteo en que el niño persevera obstinadamente se evidencia una necesidad de satisfacción que -si bien tiene por punto de partida la recepción de alimento y es incitada por esta- aspira a una ganancia de placer independiente de la nutrición, y que por eso puede y debe ser llamada sexual”.
¿Qué sentido tiene llamar a todo placer como algo sexual? ¿Tomar helado o leer un libro es algo sexual? La charlatanería de Freud no tiene límites.
Además, los más grave es su interpretación del reflejo infantil del “chupeteo” algo que es un reflejo evolutivo puramente destinado a la alimentación por supervivencia – y de esto si hay consenso-, no a nada sexual. ¿Por qué la interpretara como algo sexual? Ningún biólogo, fisionomista ni psicólogo científico respondería a esto a favor de su teoría.

El Complejo de Edipo

Si no existe la sexualidad infantil no tiene mucho sentido refutar la hipótesis del Complejo de Edipo, en el cual la sexualidad es claramente lo que llamamos comúnmente sexualidad. De todas formas dedicaremos notable espacio para refutar esta teoría, ya que es la principal del psicoanálisis junto con el “inconsciente”.

Veamos lo que dice Freud al respecto:

En “Moisés y el monoteísmo”(1939):

“… el niño empezó a excitar con la mano su pequeño pene y a ensayar diversos ataques sexuales a su madre, identificándose con el padre, en cuyo lugar se ponía. Esto siguió hasta que al fin recibió de la madre la prohibición de tocarse el miembro y, además, oyó de ella la amenaza de que se lo diría al padre, quien, como castigo, le quitaría el miembro pecador”.

En “Algunos tipos de carácter dilucidados por el trabajo psicoanalítico” (1916), Freud nos confiesa:

“… este oscuro sentimiento de culpa brota del complejo de Edipo, es una reacción frente a los dos grandes propósitos delictivos, el de matar al padre y el de tener comercio sexual con la madre.”

Como vemos, en Freud se trata de sexo puro y duro, sin atenuantes o estructuralizaciones lacanizantes.

Para Lacan el Complejo de Edipo es algo mucho más complicado, pero igualmente ridículo:
“Entre el niño y la madre se interpone el falo imaginario. La madre quiere el falo, y se sabe en falta –porque no lo tiene-; el niño, que es el falo de la madre, al mismo tiempo sabe que no “puede simplemente engañar el deseo de la madre con la semejanza imaginaria de un falo: tiene que presentar algo en lo real. Pero el órgano real de la criatura (sea varó o niña) es desesperadamente inadecuado” (recordemos que hablamos de un niño –o niña- de 3 a 5 años). Entonces llega el padre imaginario (hay dos padres), que trae la ley del padre, y se opone al deseo irracional de la madre, castrándola simbólicamente. Gran conmoción. Luego llega el padre real, con su falo real, y castra simbólicamente al niño, que se ve “liberado de la tarea imposible y provocadora de angustia de tener que ser el falo, cuando comprende que el padre lo tiene.

Todo este galimatías cósmico de falos y padres “debe entenderse con referencia a las estructuras clínicas y también a la cuestión de la sexualidad”.

Todo esto lo pueden encontrar en el “Diccionario Introductorio de Psicoanálisis Lacaniano” de Dylan Evans. Las partes citadas son de él.

Para que queden claras las referencias a la sexualidad, citemos de nuevo a Lacan:

La relación sexual, no existe, pero eso no es tan evidente. No existe, salvo si es incestuosa. Es exactamente eso lo que avanzó Freud – no la hay, salvo la incestuosa, o asesina. El mito de Edipo designa eso, que la única persona con la que se tienen deseos de acostarse, es la madre, y en cuanto al  padre, se le mata.” (En “La estafa psicoanalítica”, Ornicar, 1979).

Klein, es más imaginativa y nos regala a todos esta maravilla:

La frustración del seno materno lleva a los niños como a las niñas a evitarlo, y estimula en ellos el deseo de una satisfacción oral asegurada por el pene del padre. (…) Los deseos genitales por el pene del  padre, que se mezclan con los deseos orales, son el fundamento de los estadios precoces delcomplejo  de Edipo positivo en la niña, invertido en el niño”.  (Ensayos sobre Psicoanálisis, 1948)

En “Psicoanálisis”, Freud nos explica que el Complejo de Edipo es central en su teoría, además de explicar todas las cosas:

“La situación de conflicto más importante que el niño tiene que resolver es la de la relación con los padres, el complejo de Edipo. (…) De reacciones contra las reivindicaciones pulsionales del complejo  de Edipo proceden las realizaciones más preciosas y socialmente las más significativas de la mente  humana, tanto en la vida del individuo como verosímilmente en la historia de la humanidad en general”.

“En el complejo de Edipo se encuentra el origen de la religión, de la moral, de la sociedad y del arte, y eso en plena conformidad con la tesis psicoanalítica según la cual este complejo forma el núcleo  de todas las neurosis”.

La refutación de los neurólogos:

Ya habíamos visto que el hipotálamo no se desarrolla tempranamente; que no hay nada que indique sexualidad, y por ende, no tiene sentido hablar de ella.

La refutación de los antropólogos:

Lévi-Strauss: En “Las estructuras elementales del parentesco” (1949) nos dice que “el incesto es socialmente absurdo antes de ser moralmente culpable”, en tanto supone que la prohibición de éste implica más que nada el reverso: la obligación de la exogamia, en tanto el intercambio de mujeres entre grupos favorece las alianzas y la colaboración.

Westermarck: Ya en época de Freud, Westermarck enunciaba el efecto que lleva su nombre –basado en estudios científicos de verdad-: concluía que nadie sentía atracción sexual por aquellas personas con las que había compartido su infancia. Este rechazo natural al incesto puede ser un claro factor evolutivo, puesto que la consanguinidad aumenta gravemente el peligro de malformaciones y enfermedades congénitas.

Arthur Wolf:  Vendría a confirmar ampliamente el Efecto Westermarck, luego de investigar más de 14.000 casos de matrimonios en Taiwán, en los que los futuros cónyuges debían convivir desde niños (matrimonio mayor), o sólo se conocerían de adultos (matrimonio menor), hallando una clara relación entre uniones fracasadas y el matrimonio mayor.  Su conclusión es que “Lejos de concebir una atracción sexual por miembros de la misma  familia, los niños desarrollan una fuerte aversión sexual como resultado de la  asociación inevitable”.

Malinowski: Investigó las relaciones de parentesco en las Islas Trobriand, donde los niños eran criados por la familia materna, y la figura paterna era actuada por uno de sus tíos, de modo que no había parte masculina con la cual competir por el acceso sexual a la madre. Esto desmoronaba la supuesta universalidad del complejo.

Contestó específicamente al Complejo de Edipo en:

“Sexo y represión en la sociedad primitiva”

La Refutación de los sociólogos:

Los sociólogos Lionel Tiger y Joseph Shepher estudiaron más de 34.000 casos y gran cantidad de datos administrativos procedentes de los kibutz, en los cuales los niños se crían en común, por una nodriza, sin tener mucho contacto con los padres. El resultado seguía siendo que la familiaridad durante la infancia influía luego en una indiferencia sexual.
Shepher; J. “Mate selection among second generation kibbutz adolescents and adults: Incest avoidance and negative imprinting” (1971).

Leavitt llega a una interpretación diferente de los datos, y acentúa la influencia de factores educativos en el rechazo al incesto. Aun así, no hay ni siquiera la sombra del Complejo de Edipo:
Leavitt, G.C. ,“Tylor vs. Westermarck: Explaining the incest taboo”. Sociology Mind, 3, 45-51 (2013)

La refutación de los biólogos:
Además del contenido evolutivo en el Efecto Westermarck, aparentemente un sistema inmunológico similar entre la pareja implicaría una mayor vulnerabilidad ante las infecciones.
Lieberman, D.; Tooby, J.; Cosmides, L. , “Does morality have a biological basis? An empirical test of the factors governing moral sentiments relating to incest” (2003).

También la obligación de la exogamia se da en los monos, que no tienen lenguaje, ni órdenes simbólico-lacanianos:
Arthur P. Wolf and William H. Durham (Editors), “Inbreeding, Incest, and the Incest Taboo: The State of Knowledge at the Turn of the Century”, Stanford University Press (2004).

La refutación lógica:

La doble formulación del complejo lo convierte en infalsable. Veamos cómo Freud formula su hipótesis, en “El yo y el Ello” (1923):
“Da la impresión de que el complejo de Edipo simple  no corresponde a la situación más frecuente. […] Muy a menudo, un examen en profundidad saca a  la luz la forma más completa del complejo de Edipo, que es doble: una forma positiva y una  negativa, dependiendo de la bisexualidad original del niño. Eso significa que el niño no tiene  solamente un actitud ambivalente frente al padre y una elección de objeto tierno con respecto a la  madre, sino que se comporta al mimos tiempo como una niña, que manifiesta la actitud femenina de  ternura por el padre y la correspondiente actitud de hostilidad celosa con respecto a la madre”.

Es decir, la hipótesis predice todos los comportamientos posibles: Haga lo que hiciere el niño, el Complejo de Edipo se confirma. Por muy seductor que pueda parecer este mecanismo, es algo que lo eyecta fuera de la ciencia, e incluso fuera de la sensatez. Voltaire se burlaba de las predicciones afirmando que si dos hombres decían, uno, mañana lloverá, y el otro, mañana no lloverá, inevitablemente al otro día tendríamos a un profeta. Pues bien, Freud es esos dos hombres al mismo tiempo.

Los “Lapsus lingüísticos”


Una de las “pruebas” que da Freud del inconsciente es la existencia de los lapsus lingüísticos, es decir; equivocarse y decir por ejemplo “tengo suero” en lugar de “tengo sueño”, para Freud, una trampa del “inconsciente”:
Los psicolingüistas realmente estudian experimentalmente los lapsus, y  los atribuyen a la fatiga, el stress, los estados alterados, los nervios, o la ansiedad; y se dividen en dos amplios grupos:
Lapsus por semejanza fonética: “cadera” en vez de “ladera” (o “madera”, etc.).
Lapsus por semejanza semántica: “chino” por “japonés” (o “asiático”, etc.).
Ni los lingüistas ni los psicolingüistas atribuyen los lapsus a “trampas del inconsciente” y son los que estudian realmente este fenómeno. Son simplemente, errores inocentes en la “programación” del habla. De hecho Freud ni siquiera estudio de forma correcta el fenómeno.
La explicación más certera es incluso obvia, pero Freud nunca se molestó en utilizar la Navaja de Ockham (en lógica: la explicación más simple suele ser la correcta), entre otras cuestiones lógicas que ignoraba en su obra.
Pensamos mucho más rápido de lo que hablamos y eso provoca que nos equivoquemos por ejemplo, intercambiando el orden lógico de una frase, nada tiene que ver con la teoría del inconsciente del psicoanálisis. Básicamente tomar los lapsus fue un “manotazo de ahogado”, un intento desesperado de Freud para rejuntar cualquier fenómeno y modificarlo a su manera para que apoye su teoría.

Represión de recuerdos traumáticos

Falso. Por ejemplo, los supervivientes de los campos de concentración tienden a jamás olvidar lo que allí vivieron. Ese tipo de recuerdos les vuelven a la memoria sin que puedan hacer nada por evitarlo. Para su desgracia, cualquier cosa puede hacerles revivir la terrible experiencia. Es frecuente que las personas que vivieron durante la infancia hechos traumáticos, como la muerte de un ser querido, o una violación, tengan esos hechos como sus primeros recuerdos. Es posible que algunas personas olviden ciertos hechos traumáticos, pero la pauta general es precisamente la contraria a la predicha por el psicoanálisis. La profesora Elizabeth Loftus, una de las investigadoras más prestigiosas de la memoria humana, ha trabajado durante muchos años sobre los recuerdos. Sus estudios y los de otros autores indican que las personas que han sido víctimas de abusos sexuales los recuerdan mucho mejor que cualquier otro hecho de su vida cotidiana, y mucho mejor también de lo que les gustaría.
En realidad, se olvida lo que no se refuerza recordando, no lo que resulta traumático. Los recuerdos traumáticos se aferran más firmemente a la memoria que los que no lo son.

De hecho, por trabajar sobre la base errónea de que los recuerdos traumáticos se reprimen, muchos psicoanalistas han provocado durante sugestiones que los pacientes admitan secesos traumáticos que no existieron (como violaciones incestuosas). Esto es fruto de la tendencia a la comprobación que tienen los analistas, ellos sugestionan a los pacientes a admitir hechos que no sucedieron en busca de poder comprobar sus hipótesis de abuso sexual, por ejemplo.
Este fenómeno se conoce como “falso recuerdo” o “recuerdo implantado”, la memoria humana es fluctuante y se reconstruye, es posible engañarla lo suficiente como para que una persona crea admitir algo que no ocurrió, como hechos traumáticos varios. El cerebro no “graba” como “una cámara de video” los recuerdos. En numerosos experimentos se logró implantar recuerdos falsos, es por esto entre otras cosas, que basar una terapia en los recuerdos de un paciente es ineficaz. David Holmes dice “El concepto de represión no ha sido avalado por investigaciones experimentales y su uso puede ser riesgoso para la correcta interpretación de la conducta clínica”. Richard Mcnally concluyo que la base científica de los recuerdos reprimidos es endeble. Que muchas historias de casos presentados como prueba de amnesia disociativa no confirmaban que el hecho traumático haya tenido lugar, y que en tales circunstancias puede presentarse como un “olvido común”, más que como una represión.

El psiquiatra Harrison Pope y sus colegas lanzaron un reto a la comunidad científica. Pusieron en páginas de internet especializadas un anuncia en el cual daban un millón de dólares a cualquiera que exponga un caso de “represión de recuerdos traumáticos” sea real o extraído de una obra de ficción anterior a la era psicoanalítica. Los autores razonaron que si este fenómeno es real, se debería presentar algún caso por lo menos en una obra de ficción. No se encontró ningún caso ni real ni ficticio de este fenómeno. Finalmente se terminó de concluir su inexistencia.

También sucede que personas en psicoterapia creen “recordar” sucesos imposibles e inverosímiles como abducciones extraterrestres, el problema es que los terapeutas no pueden distinguir entre recuerdos verdaderos y falsos de sus pacientes. El hecho de trabajar con recuerdos de pacientes psicoterapéuticamente hablando es inútil en la mayoría de los casos, mas tratándose de recuerdos irrelevantes. Este excesivo interés por la vida personal del paciente es algo casi exclusivo del psicoanálisis, personalmente creo que la mayoría que aspira al psicoanálisis lo hace por morbo e interés en vidas privadas (teniendo en cuenta que la mayoría de ellos admiten que su terapia no cura convencionalmente, ósea no cura) más que para tratar los problemas mentales de la gente.

De hecho numerosos estudios demuestran que no todos los problemas del adulto radican en problemas de la infancia, y también demuestran que basar una terapia en los recuerdos de la niñez es ineficaz.
Las investigaciones demuestran que comprender nuestra historia emocional por profundo y satisfactorio que pueda ser, no es necesaria ni suficiente para aliviar la aflicción psicológica (Ver 50 Grandes mitos de la psicología popular).
Esta son solo algunas de las teorías psicoanalistas que fueron falseadas.


Los casos que “curó” Freud…

Un argumento usado por los defensores del psicoanálisis es el del pragmatismo y la verificación de las hipótesis por medio del registro puramente anecdótico de que Freud “curaba” a sus pacientes. Esto es; tal vez el PA no sea perfecto en su teoría, pero por lo menos sirve, y lo demuestra Freud en sus casos. Bueno, si Freud logro curar a alguien y dio diagnósticos efectivos tal vez el psicoanálisis valga la pena… pero no, revisemos algunos casos.
Freud era famoso por sus “geniales” interpretaciones de los sueños. Una paciente suya una vez le conto que soñó que se golpeó la cabeza con una lámpara y le sangro, que hablo con su madre sobre que se le caía el pelo, que vio el tronco de un árbol arrancado y que observó un cajón. Freud le dijo convencido de que la lámpara Araña de techo con la que había soñado darse un golpe en la cabeza era indudablemente un símbolo del pene, que el árbol arrancado representa nostalgia por la falta de un pene del que pudo haber gozado si era varón, y que el cajón representaba a los órganos genitales de la propia chica. Si esto te causo gracia, también te causaría indignación al saber que esta interpretación de Freud, más parecida al relato de un perverso charlatán sexópata que al de un profesional, es real, y deriva del sueño de una simple adolecente.
Si Freud interpretaba los sueños de esa forma, usted ni se querrá imaginar cómo diagnosticaba pacientes…

La primer paciente de Freud fue Anna O., de la que Freud se vanaglorió de haber “curado” –Freud era un notable mentiroso sin escrúpulos-. Lo cierto es que Anna O. jamás se curó, es más, murió en un hospital psiquiátrico. Breuer, antiguo colega de Freud, se lo escribe en una carta.
Algunos autores consideran que Anna O. probablemente padecía epilepsia del lóbulo temporal (lo que explicaría sus problemas de visión doble o borrosa) su dificultad para reconocer caras y la orientación espacial de objetos, etc. Además, sus dificultades para hablar, que podrían estar relacionadas con una afección del área de Broca, corresponderían precisamente con las parálisis que se producían en su mano derecha (las áreas cerebrales circundantes de esta zona del lenguaje corresponden precisamente al control del movimiento del lado derecho del cuerpo). Freud y Breuer nunca lo supieron, para ellos era una simple histérica.

Ernst von Fleischl-Marxow habría contraído una adicción a la morfina debido a un dolor crónico por la amputación de un dedo. Después de que Freud se elogiara de haber hecho progresar a su paciente haciendo que deje la morfina y se recupere… Ernst von Fleischl Marxow muere luego de desarrollar una multitoxicomanía. Si, Freud intento “curar” su adicción a la morfina mediante tratamientos con cocaína (Freud era conocido cocainómano y defensor de la cocaína) y el paciente ahora no solo era adicto a la morfina… ahora también a la cocaína
. Freud menciona constantemente que el paciente no era adicto y que estaba mejor:
“Durante los primeros días de la cura consumió 3 decigramos de cloruro de cocaína diariamente, y al cabo de diez días pudo abandonar totalmente las tomas de coca. Así, pues, el tratamiento de la adicción a la morfina mediante la coca no supone simplemente cambiar un tipo de adicción por otro: el adicto a la morfina no se convierte en un coquero.” (Über Coca, 1884)
Claro que si Freud… claro que sí. Y este no es el único caso que por su incompetencia muere alguien, una consecuencia típica del pensamiento mágico aplicado a los tratamientos de salud.

Otro caso de diagnósticos bizarros de Freud es del “pequeño Hans”. Un niño de 5 años que le tenía miedo a los caballos. Freud declaro que esto se debía al complejo de Edipo (el niño está enamorado de la madre y rivaliza con el padre), ya que el niño no quería salir a donde hubiera caballos para quedarse en casa siendo acariciado por la madre, y que temía a los caballos por ser animales con penes grandes. Según el propio Hans, les temía a los caballos por tener “cosas negras alrededor de la boca y ojos”. Por lo que Freud dedujo que el niño identificaba la cara del caballo con la de su padre (tenia bigotes y gafas) y que el niño temía que su padre podría castrarle si descubría sus propósitos incestuosos. Freud pidió inmediatamente que los padres le digieran al niño que las nenas no tienen pene. También que le advirtieran del origen sexual de su problema. Algo así como: “¿No será que estás asustado por tu padre precisamente porque él siente mucho afecto por tu madre?”.
Hans temía era a los caballos y mostraba bastante afecto por su padre, claro que Freud interpretaba este hecho como un mecanismo de defensa por “formación reactiva” (es decir, cuando una persona expresa la emoción contraria a la que realmente siente).
Lo cierto es que el niño antes de tenerles fobia a los caballos había tenido un grave accidente en un coche de caballos. Freud estaba obsesionado con el sexo y el deseo inconsciente del incesto por lo que esto poco importaba.

El mismo Freud al ver que sus casos era un fracaso tras otro declaro que simplemente se debían a una “necesidad del paciente a estar enfermo”.
Estos casos que muestran la incompetencia de Freud para diagnosticar y tratar pacientes dan la razón al filósofo, epistemólogo y físico Mario Bunge cuando dice que “Freud era un macaneador de primera”.
La verdad es que ni Freud ni absolutamente ningún psicoanalista curo a nadie más allá del efecto placebo (es decir, una mejoría debida a mera expectativa de mejorar). El placebo tiene sus límites, uno jamás va a curarse de SIDA, ni de cáncer, ni de esquizofrenia, TOC, fobias graves, ni de ningún problema psicológico serio por medio del placebo. El psicoanálisis como cura de problemas leves es igual de valido que “charlar con un amigo para desahogarse”, y como cura de problemas mentales reales, un completo desastre. Esto no quiere decir que toda la psicología lo sea, el psicoanálisis es una especie de parodia sexópata de la psicología real. Si una persona tiene un “problema” que dista de ser un problema psicológico considerado patológico, lo más recomendable es que antes de pagar un psicoanalista o un psicólogo, charle un buen rato con un buen amigo (es más efectivo y mucho más barato). Por esto el psicoanálisis llego a ser llamado “la prostitución de la amistad”. Pero el tema de la eficacia de la terapia psicoanalítica la veremos más adelante con profundidad.

La (in)eficacia del psicoanálisis

Un buen argumento a favor del psicoanálisis seria decir que el psicoanálisis cura a pesar que la teoría sea “algo” disparatada o imperfecta. Si las teorías no sirven, tal vez por alguna extraña razón funcionen para ayudar a los pacientes.
Sin embargo pero todos los estudios indican que más que ayudarlos… los empeoran, cuando es que la mejoría no viene arrastrada por el efecto placebo (es decir, curarse por poner mucha voluntad en la expectativa de curarse).
Y no solo no los cura, los empeora o los cura al nivel que cura la homeopatía o un curandero, uno de los problemas principales es que hace perder tiempo y dinero que podrían invertirse en terapias que si tienen efectividad garantizada.
El psicoanálisis como toda pseudociencia pragmática, se excusa diciendo que la cura que proponen es diferente a la cura comúnmente establecida. Para ellos la idea no es que los síntomas desaparezcan (como lo proponen las TCC –terapias conductivo conductual-) sino que el paciente acepte su enfermedad. Algo que no es ético, por lo tanto va en contra de la ley de salud mental. Todo el psicoanálisis de hecho, va en contra de dicha ley, ya que la ley obliga a las terapias mentales a basarse en fundamentos científicos y principios éticos, cosa que el psicoanálisis no tiene.
Otros psicoanalistas si afirman la cura, pero basada en anécdotas, ya que suelen en su mayoría no tener registros ni menos estadísticas de sus pacientes, de cómo progresan o si se curaron o no, suelen recurrir a lo anecdótico.
Mucha gente podrá decir que se sintió mejor después de una terapia de psicoanálisis, el amimefuncionismo”. Pero esto es simplemente anecdótico, es igual que probar la existencia de fantasmas llevando 3 adolescentes que afirman haberlos visto jugando al juego de la copa.
Este tipo de argumento se clasifica como falacia de Correlación Coincidente, es:

1- Me sentía mal
2- Hice terapia de PA
3- me siento mejor
4- El PA hizo sentirme mejor

Este razonamiento es falaz porque correlación no implica causalidad. Puede ser que la mejoría sea provocada por otra cosa y no por el PA, como por ejemplo haber tenido un problema momentáneo como algún ataque depresivo que se haya mejorado por otras causas, por ejemplo una mejor relación con alguna amistad importante (esta suele ser una consecuencia de ir al “psicólogo” (psicoanalista) por problemas que no merecían ayuda profesional).
Este error lógico de creer que correlación (dos hechos que ocurren mismo tiempo) implica causalidad (que es la causa) pasa muchísimo en las llamadas “medicinas alternativas” cuando se afirma haberse curado de alguna enfermedad tomando homeopatía, siendo que la enfermedad se curó por el mismo sistema inmunológico del cuerpo. Este razonamiento falaz comete el pensamiento mágico, como los aztecas que creían que el sol salía por sus sacrificios sangrientos.

El placebo y la Falacia de Correlación Coincidente no son los únicos motivos falaces por el cual se pueda pensar que el psicoanálisis funciona.

Otros motivos que pueden confundirse con que el psicoanálisis es causa de una mejoría:

Efecto Hawkthorne: La mejora por el hecho de estar participando en una investigación.

Efecto Barnum: La idea de que una serie de vaguedades comunes se aplican perfecta y exactamente a uno.

Regresión a la media: las personas buscan ayuda cuando sus problemas son más intensos. Como esta intensidad usualmente decae, se atribuye esta mejora al tratamiento en cuestión, sea el que fuere.

Otros Motivos no específicos: Como tener un oyente comprensivo, poder hablar de sus problemas y enfrentarlos, cambiar de rutina, etc. Son efectos que puede lograr el Psicoanálisis, y también la charla con un amigo cualquiera.
Aquí vemos que la anecdótica no sirve para argumentar a favor de una terapia ¿Hay estudios controlados que afirmen que el PA funciona como terapia?
Se hicieron muchísimos estudios que prueban la ineficacia de esta terapia:

Estudios contrarios a la efectividad del psicoanálisis:

1977: M. L. Smith y G. V. Glass, “Meta-analysis of psychotherapy outcome studies”, American Psychologist, 32,  p.752-760.

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/921048

Se cita este estudio como uno de los que asegura la eficacia del Psicoanálisis. El resultado es éste: http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Psicoterapias2.png

(Es indistinguible del placebo.)

1980: Rachman S. y Wilson G. T., Los Efectos de la Terapia Psicológica”, Londres: Pergamon.

http://www.redalyc.org/pdf/805/80520301.pdf

1983: Ryan ER. Bell MD. “Follow-up of a psychoanalitically-oriented long-term treatment program schizophrenic patients” Am J Orthopsychiat, 54: 730-9

http://psycnet.apa.org/journals/ort/53/4/730/

1983: Prioleau, L.; Murdock, M.; y Brody , N.: “An analysis pf psychotearpy vesus placebo studies”, en The behavioral an brain sciences, 6, 275-310.

http://journals.cambridge.org/action/displayAbstract?fromPage=online&aid=6714436

1985: Shapiro, D. A.; y Sapiro, D,: “Comparative therapy outcome research: methodological implicatios of meta-analysis”. Journal of consulting and clinical psychology”, 51, 42-53.

http://psycnet.apa.org/index.cfm?fa=buy.optionToBuy&id=1983-13178-001

1987: Müller, H , “Is Chestnut Lodge salt in the wound of psychoanalytic contributions to the treatment ofschizophrenia?”, Psychiatr Prax. Jan;14(1):22-6.

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/3562686

1988: Alfonso Taboas: “¿Son todas las psicoterapias igualmente efectivas? Una revisión crítica”, en Revista latinoamericana de psicología, vol 20, nº 3, pp 309-330. Fundación universitaria Konrad Lorenz, Bogotá, Colombia.

http://www.redalyc.org/pdf/805/80520301.pdf

1991: Svartberg et Stiles. “Comparative effects of short-term psychodynamic psychotherapy: a meta-analysis”.

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/1835464

1993: N. Sartorius. G. De Girolamo, G, Andrews, A. German & L. Eisenberg, “Treatment of mental disorders. A review  of effectiveness”, Washington, WHO, American Psychiatric Press.

http://www.appi.org/SearchCenter/Pages/SearchDetail.aspx?ItemId=8975

2001“Department of Health. Treatment Choice in Psychological Therapies and Counselling, Evidence Based Practice  Guideline”, Londres.

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3212920/table/tbl1/

 

2004: O. Canceil, J. Cottraux, B.  Falissard, M. Flament, J, Miermont, J. Swendsen. M, Teherani, J. M. Thurin,  INSERM. “Psychothérapie: Trois approches évaluées”, Expertise Collective INSERM. 553 p.

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK7123/

Pueden bajar el informe completo de la página del Inserm.

2013: Stig Poulsen, Ph.D.; Susanne Lunn, M.Sc.; Sarah I. F. Daniel, Ph.D.; Sofie Folke, M.Sc.; Birgit Bork Mathiesen, Ph.D.; Hannah Katznelson, M.Sc.; Christopher G. Fairburn, F.Med.Sci., F.R.C.Psych.

“A Randomized Controlled Trial of Psychoanalytic Psychotherapy or Cognitive-Behavioral Therapy for Bulimia Nervosa”, Am J Psychiatry 2014;171:109-116. doi:10.1176/appi.ajp.2013.12121511

http://journals.psychiatryonline.org/article.aspx?articleid=1785749

2013: Lic. José Dahab, Lic. Carmela Rivadeneira y Lic. Ariel Minici , “Efectos iatrogénicos del Psicoanálisis en el Trastorno Obsesivo Compulsivo.” En Revista de Terapia cognitivo Conductual, nº 23.

http://cetecic.com.ar/revista/efectos-iatrogenicos-del-psicoanalisis-en-el-trastorno-obsesivo-compulsivo/

El informe “Tres terapias evaluadas”, del Inserm, fue censurado por el lobby psicoanalista de Francia, que consiguió que se lo eliminara de la página del Ministerio de Salud, y que el funcionario a cargo pronunciara la frase “No se puede medir el dolor humano”.

También argumentan que el Psicoanálisis no es susceptible de medirse –aunque puede cobrarse-, o la medición en sí misma es mala.

En general, el psicoanálisis ya no se recomienda como terapia.

Guía Clínica de Intervención Psicológica en adicciones. Ministerio de Sanidad y Consumo.

http://www.pnsd.msc.es/Categoria2/publica/pdf/GuiaClinicaIntPsicologica.pdf

Guía Nice

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3212920/table/tbl1/

OMS: Guía de Intervención para los trastornos mentales, neurológicos y por uso de sustancias en el nivel de atención de la salud no especializada.

http://whqlibdoc.who.int/publications/2011/9789243548067_spa.pdf?ua=1

Conjunto de Guías sobre Servicios y Políticas de Salud Mental

LEGISLACIÓN SOBRE SALUD MENTALY DERECHOS HUMANOS

http://www.who.int/mental_health/policy/legislation_module_spanish.pdf

Guía de buena práctica para el tratamiento de los trastornos del espectro autista

Ministerio de Sanidad y Consumo. España.

http://www.ite.educacion.es/formacion/materiales/185/cd/unidad_4/material_m4/Guia_Tratamiento_isciii.pdf

Cita de este estudio:

“El Grupo de Estudio no recomienda la terapia psicodinámica como tratamiento de los TEA y destaca que el planteamiento psicoanalítico del autismo ha constituido uno de los mayores errores en la historia de la neuropsiquiatría infantil.”

También el ministerio de Salud de Francia ha dejado de recomendar el Psicoanálisis como terapia para el autismo, en Marzo del 2012:

http://www.has-sante.fr/portail/upload/docs/application/pdf/2012-03/recommandations_autisme_ted_enfant_adolescent_interventions.pdf

No solo esto, sino que en la terapia psicoanalítica el psicoanalista puede retener hasta cuanto quiera al paciente a análisis. Ellos tienen la autoridad de poder decidir cuando el paciente está mejor y no el paciente. Esto le permite al analista retenerlos y absorberle la mayor cantidad de dinero posible, dejando en terapia a un paciente, por ejemplo, por una fobia, más de 5 años si quiere. Cuando una TCC lo hace en una semana.

Los sueños; un gran campo para la charlatanería

El psicoanálisis comienza con el libro de Freud “Interpretación de los sueños” en el 1900.
En 8 veces que el libro se reedito en vida del autor, Freud no le hizo ningún cambio fundamental, y dijo que tampoco hubo necesidad de hacerlo. En 3 décadas toda la teoría de los sueños permaneció inmutable en vida del autor, y para el psicoanálisis en general, 1 siglo.
En “La interpretación de los sueños” podemos ver al órgano sexual masculino representarse por un pez, unas escaleras, un gato, un paraguas, un niño, una lima de uñas, una mano, un caracol, un sombrero, un pie, una muela, el pelo, un edificio, una araña de luz, o un zepelín. La vagina representada por un árbol cortado o hasta un cajón. El coito, puede aparecer como el acto de caerse, de subir escaleras o de ser atropellado. Pero también se nos aclara que un mismo signo puede representar ideas contrarias y antitéticas. Ahora es bastante clara la famosa fama de Freud de relacionar todo con sexo y falos ¿no?
Para Freud, igual que para los numerólogos los números, los quirománticos las líneas de las manos, los astrólogos los astros, los videntes las hojas de té, etc. los sueños pueden leerse. Ahora, ¿Cómo se supone que el mismo descifro su significado?
Para descifrar los jeroglíficos egipcios, Jean-François Champollion necesito la famosa Piedra Rosseta con escritos en jeroglíficos egipcios con referencias en griego. De la única forma que pudo descifrar un lenguaje desconocido fue teniendo algo de referencia.
Ahora ¿Cómo Freud pudo saber de alguna forma fiable el significado de los sueños? Fácil, inventándolos. Nunca tuvo una referencia, ni la hay en la actualidad, para poder dar a los sueños significados como si fueran códigos a descifrar, de hecho nunca va a haber. Y mucho menos generales, ya que los sueños son en extremo subjetivos.
No hay pautas generales para la interpretación de los sueños. Sin embargo el analista dice conocer el significado o intención inequívoca de los sueños, el problema con estas interpretaciones hace dudar si la tendencia a relacionar todo con sexo está en el paciente o en los analistas.
Los psicoanalistas recurren siempre a la “lectura” de los sueños. Una de las más obvias dificultades, es que el paciente/cliente nunca le podrá contar su sueño tal como fue –más cuando paso bastante tiempo- lo que le cuenta es una re-re-re-re-interpretación de algo parecido a lo que soñó. Ya que los sueños suelen ser muy abstractos uno suele tener la necesidad de cambiarlos para darle un poco de sentido, si no serían en la mayor parte una anécdota caótica muy difícil de transmitir. Cada vez que uno lo recuerda y cuenta, intenta darle un sentido y así con el tiempo el recuerdo del sueño va cambiando –se va haciendo más inteligible- . Este cambio es considerablemente más brusco en presencia del analista, ya que representa una autoridad, uno suele deformar aún más los sueños dentro del contexto de la terapia, sobre todo sabiendo el interés que tiene el analista, lo “que quiere escuchar” y en el caso de tener una noción de la teoría, esto es aún más radical.
La rigurosidad y certeza con la que un psicoanalista “lee” los sueños es totalmente imaginaria. Nadie puede interpretar los sueños como “símbolos” correctamente. La persona más cercana a poder hacer eso es uno mismo, pero no con más precisión que con la que interpreta una obra de arte.
¿Todos los sueños tienen significado? La verdad es que no, algunos sueños tal vez puedan ser interpretados de forma interesante, pero la naturaleza de los sueños estudiados desde el cerebro por la ciencia, demuestra que los sueños no son ni jeroglíficos del inconsciente, ni un viaje a un universo existente en otra dimensión, ni la manifestación de deseos reprimidos (como decía Freud), ni nada por el estilo.
Parece ser que durante el sueño existe cierta desconexión entre distintas zonas del cerebro. Las que almacenan los recuerdos de los hechos vividos durante el día, las imágenes observadas, etc., quedan aisladas hasta cierto punto de las áreas de la corteza cerebral relacionadas con la planificación y la interpretación. Una hipótesis sobre la experiencia onírica es que en nuestro cerebro se activan imágenes y experiencias de una manera bastante descontrolada azarosa y arbitraria. Nuestra mente, privada en gran parte de la estimulación sensorial externa y de los parámetros temporales y espaciales, recibe una serie de datos inconexos a los que trata de dar sentido de alguna manera.
En las primeras etapas del sueño, la mayoría de nuestras ensueñaciones son delirios generalmente relacionados a las actividades e inquietudes diarias de nuestra mente, como ir al colegio, rendir un examen, trabajar, comprar cosas, etc.
Para muchas personas esto pueda llegar a ser menos interesante que las teorías exóticas que proponen las pseudociencias, por esto es que suelen tener más popularidad que las investigaciones serias.
Tampoco el psicoanálisis explico racionalmente la naturaleza ni la razón de los sueños en códigos ¿Por qué soñamos y porque deberíamos de soñar en códigos? ¿Si tiene algún sentido para la consciencia soñar con genitales masculinos, porque no soñamos directamente con ellos y no con lámparas o peces? El psicoanálisis propone que soñamos en códigos algo así como para no “shockear” a nuestro “yo” (principalmente con sexo, mucho sexo), pero esto no es de ninguna forma demostrable ni siquiera lógico. Es simplemente volver a la tendencia de comprobación tan usada en todas las pseudociencias “el hombre que dice que va a llover y que no al mismo tiempo”.
Estudios recientes demostraron que solo el 10% aproximadamente de los sueños tienen contenido sexual. Para el PA seria un 100% básicamente (Pero ojo, ¡soñar con un paraguas o tomar un helado también es algo sexual!)

Realmente se sabe muy poco de los sueños, es por esa razón de que los charlatanes se abusan de las experiencias oníricas para desatar teorías que van desde resolución de deseos, hasta universos paralelos.

Religión laica, fanatismo y culto a la personalidad: de la pseudociencia al sectarismo

Una característica típica de la pseudociencia es el culto a la personalidad. Consiste en un fanatismo hacia una o varias personas, básicamente cómo se comportan las sectas con sus líderes. Esta persona se propone como un “iluminado” de “conocimientos revelados” al que hay que creer por autoridad. Por ejemplo Osho y su movimiento sectario. Lo último que harían es cuestionar al líder.
El psicoanálisis como todo buen paradigma de pseudociencia no escapa a esto. El nivel de culto a la personalidad hacia Freud y Lacan (principalmente) es increíble. Sin duda son ellos los auténticos maestros espirituales a los que nadie se atreve a cuestionar.
Si uno va a una charla sobre física relativista, evolución o astronomía, uno escucha hablar sobre física, evolución y astronomía. Se presentan las teorías, los métodos de comprobación, la historia del descubrimiento, se leerán los papers (textos científicos) se oirán divulgadores que lo expongan de forma sencilla, se realizaran en el mejor de los casos observaciones de la evidencia, etc. Sería extremadamente raro que al ir a una charla de divulgación de este tipo uno escuche hablar sobre los hábitos de Darwin, los gustos personales de Einstein, anécdotas de como Sagan se llevaba con su padre, o como Halley se llevaba con su madre. Las historias de sus teóricos importan poco o nada.
En cambio, al asistir uno a una charla de psicoanálisis, puede llegar a agobiarse de escuchar anécdotas sobre cómo eran Freud o Lacan, y sobre todo, teñidas de un exagerado fanatismo, las alabanzas personales a estos verdaderos maestros espirituales nunca falta de la mano del circulo de psicoanalistas (hablando desde el empirismo).
Pero sobre todas las cosas, lo más curioso no es eso, sino que el psicoanálisis, a diferencia de cualquier otra ciencia social o natural, puede interpretarse casi libremente.
Sin duda en ninguna charlas de las referidas como ejemplo más arriba uno puede darse el gusto de interpretar como se le dé la gana un texto que explica algo objetivo.
La falta de objetividad dentro del psicoanálisis es tan grande, que ni siquiera lo que profesan es claro –sus líderes nunca explicaron los conceptos que usan, Freud nunca definió clara y correctamente el concepto principal de toda su obra que es el inconsciente, ni Lacan explico alguna vez los conceptos que usa como significante– deben interpretarlo así como se interpreta una poesía, una obra de teatro, o un cuadro de artes plásticas. “Tal vez, Freud lo que quiso decir es –inserte aquí algún sinsentido típico del posmodernismo filosófico-“ “A lo mejor Lacan se refería a …” Como Lacan escribía sandeces sin ningún sentido lógico, es el que más se presta a estas interpretaciones más parecidas a las de la filosofía continental –la nada nadea, el mundo mundea- que a las de la psicología. Sin duda esta necesidad de interpretación subjetiva es digna del arte y de las malas filosofías, pero no de una disciplina que en la mayoría de los casos se presenta científica o por lo menos “seria”.
El psicoanálisis está más cerca de la ambigüedad de las definiciones de personalidad que da la astrología o la quiromancia, que de ser una rama de la psicología científica.

Otra característica de la pseudociencia es especular al momento de definirse. La Federación Psicoanalítica de América Latina (FPAL), la APM (Asociación Psicoanalítica de México), la APM (Asociación Psicoanalítica de Madrid) y la APA (Asociación Psicoanalítica de Argentina) presentan al psicoanálisis como algo científico.
Sin embargo, cuando les conviene según el caso, reconocen que no son ciencia… pero alegando que son MAS QUE CIENCIA (sí, claro que si). Lo mismo para la epistemología que los excluye. Alegan que “el psicoanálisis tiene otra epistemología”, claro, pero jamás dicen cual. Es algo así como que yo postule que puedo saber la composición atómica de un objeto lamiéndolo, pero a la hora de comprobarlo diga que en realidad, yo solo detecto otro tipo de composición atómica. Es una excusa escapista digna de encubrimientos de mentiras infantiles.

La necesidad del psicoanálisis de escapar de la comprobación es alucinante, el propio Freud dijo: “la riqueza de las observaciones sólidas sobre las cuales descansan mis afirmaciones las hacen independientes de la verificación experimental”. Este es un clásico, lo repiten tanto parapsicólogos como quirománticos y astrólogos.
Digamos que yo tengo un auténtico extraterrestre del planeta Melmac en mi casa conviviendo conmigo en este momento, lo afirme mediante conferencias y libros y hasta inspire a una serie de televisión de modo que mi afirmación se haga popular.
No sería raro que algún fanático de esta serie, que supongamos que se llame Alf o algo por el estilo, quiera verificar mis postulados. Lo mejor que pudiera decirle es que “la riqueza de las sólidas afirmaciones que hago no pueden ser verificadas”.
De esta forma el psicoanálisis se escuda de la crítica una y otra vez, característica primordial del dogmatismo.
Otra forma clásica de la que se defienden de la crítica, y que los convierte en una verdadera secta irracional, es el uso reiterado de las falacias de Alegato Especial.
Es decir, cubrirse falazmente de un argumento en contra alegando que para hablar de dicho tema o refutar algún argumento del tema en cuestión se necesita algún tipo de experiencia –mística- especial, de una sensibilidad especial, o de un entendimiento misterioso especial, por lo que no entiende la sutileza y complejidad del tema.
Esto hacen absolutamente siempre cuando un disidente critica la teoría, por lo cual sería muy común oír cosas como “Decís tal cosa porque jamás te sometiste a análisis” “Vos críticas a Lacan porque no lo entendés” “El psicoanálisis no es para todos, el que no lo entiende es por su resistencia”. Estas falacias son clásicas.
Se usan mucho en la religión o las practicas espirituales “No entendés la biblia porque necesita una sensibilidad especial sobre el tema”.
De hecho no es la única falacia con la que se escudan, también lo hacen –algo de esperarse por su culto a la personalidad- con Falacias de Autoridad como “Freud era un genio, no puede equivocarse, era la mente más brillante del siglo XX” o “Freud era médico y tiene muchos estudios”.
La falacia de autoridad consiste en afirmar la veracidad de algo solo porque proviene de una fuente de autoridad (o líder espiritual en este caso).
Bien, supongamos que este sea un argumento válido y respondamos la falacia con la misma falacia para demostrar su supuesta consistencia. Supongamos que la veracidad de algo se sostenga de los estudios o la popularidad e inteligencia del que lo afirma. Sería interesante que sepan que tanto el polémico filosofo Mario Bunge (epistemólogo Doctorado en física y profesor de Filosofía), como otros celebres epistemólogos como Karl Popper, Lakatos, Grünbaum, Cioffi (bueno, los psicoanalistas en general no saben nada de epistemología) consideran al psicoanálisis paradigma de pseudociencia, y tienen buenas razones para ello. Que el profesor de física y matemáticas Alan Sokal expuso los enormes errores de lógica, semántica y matemáticas de Lacan. Que el famoso lingüista Noam Chomsky consideraba a Lacan (supuestamente experto en lingüística y matemáticas) como “un charlatán consciente de serlo”, o que el Premio Nobel de Medicina Sir Peter Medawar diga que el psicoanálisis es «Un estupendo timo intelectual». Ni hablar de todos los psicólogos importantes tantos contemporáneos a Freud (como Piaget, que decía que los psicoanalistas se organizaban en capillas) como posteriores (como Scott Lilienfeld y Elizabeth Loftus) nunca se interesaron en su teoría y la consideraron falsa –¡y hasta la refutaron!-.
La verdad es que el psicoanálisis solo tiene apoyo en sectores snobs, pseudointelectuales, poco inteligentes y poco cultos (en ciencia más que nada). Personas poco especializada en el pensamiento crítico como los de los círculos posmodernos y los los charlatanes como Slavoj Žižek.

Vemos características de sectarismo dentro del psicoanálisis por doquier, tanto falacias de autoridad, falacias de alegato especial, problemas para clasificar su práctica, tendencia al fanatismo y el culto a la personalidad, tener “libros sagrados”, total esquivo hacia la crítica *(la APM –Asociación Psicoanalítica de Misiones- expulsó del grupo Causa Freudiana supuestamente “horizontal” y “libre” a gente que cuestionaba sus postulados –entre esos expulsados me incluyo- y esto está documentado en http://el-grupo-causa-freudiana.blogspot.com.ar/2014/05/), reuniones de lectura y libre-interpretación de obras supuestamente objetivas (como si fueran reuniones de lectura de algún club de fans de un autor de literatura, o por hacer una analogía más cercana, La Biblia). Elegir convenientemente los libros que deben estudiar (si se reúnen a hablar sobre historia del psicoanálisis, solo leen la autobiografía de Freud –si, si, ese libro en el cual Freud no cuenta sus mentiras-) y por supuesto, libros de críticas nunca. Al igual que una secta, el psicoanálisis forma sus propios “sacerdotes”, el interesado deberá formarse en los ámbitos que las sociedades psicoanalíticas estipulen, el analista establecerá lo que es bueno y malo para el paciente y lo que debe o no creer sobre sí mismo.
Poseen cientos de características similares a la religión (se la llama religión laica) como que por ejemplo, poco a poco se los están echando de las facultades de psicología –como se separó hace cientos de años la teología de las facultades- y ellos hasta se alegran de esto: ya que pueden manejar monopólicamente la práctica cobrando enormes sumas de dinero psicoanalizándose entre ellos para autorizarse a la práctica (algo así como el “bautismo”).
Tienen tendencias a clasificarse como ciencia cuando realmente no lo son, tendencias a creerse más que ciencia cuando se les demuestra que no son lo anterior, y hasta decir que “la ciencia es mala”. Y esto con argumentos similares al NewAge, como “sin el psicoanálisis, la gente se empestillaría y caería en el juego de las farmacéuticas”. Nunca falta mentir como última estancia de defender lo indefendible, ya que es conocidísimo sobre todo en ambientes familiarizados con la psicología, que la medicación no es la única alternativa ni la mejor, a la estafa del psicoanálisis.
Numerosos estudios (cosas que al P.A. le faltan) indican la eficacia de la terapia cognitivo conductual, terapia que se basa en el trato con el paciente sin necesidad de medicación. De hecho, hay estudios que aseguran que esta terapia es SUPERIOR a la mediación,
Los psicoanalistas que usan este argumento “si no es PA, es Pa-stillas” (falacia de falsa dicotomía) saben que el psicoanálisis no es la única terapia que no medicada (salvo en Freud, que recetaba cocaína) pero no publicitan terapias mejores, alternativas éticas y probadas científicamente, para no perder clientes.
Al igual que la secta de Osho, la secta del psicoanálisis considera a la homosexualidad una enfermedad, y hasta pretende curarla. Si sos homosexual, no podes ser psicoanalista, ya que supone que tenés un trastorno no superado.
Otro caso de sectarismo es el de Jaques Allan Miller que monopolizo la publicación de las clases de Lacan, ya que el modificaba todos los errores que este cometía, llego a demandar alumnos que intentaron publicar los seminarios de Lacan, ya que tienen cientos de errores graves.
Todas estas técnicas de manipulación que vemos usar dentro del psicoanálisis son las mismas que ocurren dentro de las pseudociencias, las religiones y las sectas. En palabras de una psicoanalista “el psicoanálisis es una cuestión de fe”.
Freud llego hasta a recurrir a teorías de conspiración para defender su teoría, diciendo que la sociedad encontraría una “resistencia” psicológica hacia su obra. Esto es parecido a los argumentos de los ufólogos del estilo “el gobierno oculta los datos porque no quiere que sepas la verdad”.

Sectarismo llevado a la barbarie: Psicoanálisis y el autismo

En el 2011, los psicoanalistas Esthela Solano-Suarez, Eric Laurent y Alexandre Stevens, de “La Escuela de la Causa Freudiana” en Francia, demandaron a la directora Sophie Robert; la productora, Sarl Océan Invisible Production y a La Asociación de Autistas sin fronteras, pidiendo la prohibición de un documental y, también la suma de 290.000 euros.
Ese documental, era Le Mur (El Muro). El documental trata del absoluto fracaso y peligro del psicoanálisis en el tratamiento del autismo, y en la teoría de la causa de este.
Los Psicoanalistas entrevistados afirman que el autismo es una forma de “psicosis” debido una mala relación entre la madre y el niño, otros que puede ser causado porque la madre estaba deprimida durante la vida intrauterina del niño, o que a madre pudo haber sido muy fría al  relacionarse con su hijo  (teoría de la madre/padre heladeras), o que el autismo es en realidad una elección del niño, que el chico se mete en una burbuja. El tratamiento psicoanalítico se basa en separar temporalmente al niño de sus padres y esperar hasta que él solo rompa y se libere de su aislamiento. Disparates absolutos.
La verdad es que el autismo tiene raíces genéticas:
Las primeras investigaciones sobre la posibilidad de que el autismo fuera hereditario aparecieron en la década del ’70; mostraron que cuando un gemelo idéntico se ve afectado por alguna forma de autismo, el otro tiene un 70 a 90% de probabilidad de padecerlo también y en mellizos  la tasa está entre 5 y 20%. Thomas Bourgeron, en Francia, descubrió cientos de genes implicados en esta enfermedad y observó que varios de ellos inducen alteraciones en la transmisión neuronal del sistema nervioso central. En agosto de 2004 un grupo de neurólogos franceses, liderado por la Dra. Monica Zilbovicius  había publicado en Nature Neuroscience el descubrimiento de una anomalía en el funcionamiento cerebral, ubicada en la región temporal superior de las personas autistas, que los harían incapaces de reconocer la voz humana.
El origen genético y neurológico del autismo es un hecho consensuado científicamente (otro de los cientos de hechos consensuados que refutan al psicoanálisis).
La Guía de Buena Práctica para el Tratamiento de los Trastornos del Espectro Autista del Ministerio de Sanidad español desalienta el uso de la terapia psicodinámica como tratamiento y destaca que el planteamiento psicoanalítico del autismo ha constituido uno de los mayores errores en la historia de la neuropsiquiatría infantil.
Actualmente no hay una cura para el autismo, pero sí tratamientos basados en el análisis conductual aplicado (Applied Behavioral Analysis), que han demostrado un grado relativo de efectividad. El inicio temprano de la terapia y su intensidad mejoran el nivel de relacionamiento de los niños autistas, pudiendo llegar a hablar, leer y escribir. De ahí, que se desaconseja el enfoque psicoanalítico, que no sólo puede resultar inútil, sino contraproducente ya que se puede prolongar el proceso de evolución del autismo hasta hacerlo irreversible si se pierde tiempo valioso del desarrollo del niño, durante el cual podría ser tratado con alguna de las estrategias de aprendizaje aprobadas.
Otra consecuencia de la arrogancia e inutilidad peligrosa del psicoanálisis es el hecho del sentimiento de culpa inculcado a las madres de los chicos autistas, a las que se las acusas de haber sido la causa del autismo, cuando evidentemente no lo son. Es otra de las tantas aberraciones contra la mujer de la teoría psicoanalítica (además de la conocida “envidia del pene”) . El psicoanálisis tanto para el autismo como para la dignidad de la mujer, es una amenaza. Y después dirán que “las pseudociencias son inofensivas”.

El psicoanálisis ¿es algo “progre”?

Por una muy extraña razón, ciertos círculos creen que el psicoanálisis es algo “progresista”, que si no es psicoanálisis, son farmacéuticas, que el psicoanálisis tiene algo que ver con la libertad o cosas por el estilo. En la izquierda es usual que veamos aficionados a Freud que lo citan en conversaciones “”intelectuales””.
Tal vez se deba a la falsa creencia de que el psicoanálisis defiende la subjetividad (más bien defiende la subjetividad solo de Freud y sus secuaces), o que fue perseguido por los nazis (en realidad solo lo fue Freud, pero por judío). Es bueno preguntarse ¿Tiene algo de progresista el psicoanálisis?

Empecemos por desmentir esto de que a los nazis no les gustaba el PA. En realidad, si les gustaba –como muchas otras pseudociencias- y nunca lo persiguieron.
Es más, la etapa que va de 1933 a 1944 fue la de mayor propaganda y aceptación del Psicoanálisis en Alemania. El psicoanálisis no solo sobrevivió sino que fue apoyado por los nazis, los nazis usaban el psicoanálisis para curar la homosexualidad.
De hecho, en tiempos de nazismo C. G. Jung (icono New Age) fue el presidente de la Sociedad de Psicoanálisis (Zentralblatt für Psychotherapie), más adelante se le unió Goring y los nazis Boehm y Müller-Braunschweig. La condición era que se expulsen a los judíos. Todo esto nos cuenta Ernest Jones en la biografía de Freud.

Carl Gustav Jung en 1938 escribió esto: “El inconsciente ario… contiene gérmenes creativos de un futuro aún muy prometedor… la raza judía tiene según mi experiencia un Inconsciente, que poco se puede comparar con el ario… El inconsciente ario tiene un mayor potencial que el judío… “

Por si esto fuera poco, Lacan era miembro de la Acción Francesa, un grupo de ultraderecha Francés… ni hablar que murió multimillonario… que progre y antisistema es el posmodernismo y el psicoanálisis ¿no?

Freud escribió en “Psicología de Masas”:
“El conductor de la masa, sigue siendo el temido padre primordial; la masa quiere siempre ser gobernada por un poder irrestricto, tiene un ansía extrema de autoridad: según la expresión de Le Bon, sed de sometimiento. El padre primordial es el ideal de la masa, que gobierna al yo en remplazo del ideal del yo.”
Y en 1933 le enviaba de regalo a Mussolini un libro con la dedicatoria:
“De parte de un anciano que saluda en el Duce al héroe de la cultura”. 
Freud tampoco fue enemigo de la pobreza, de hecho cobraba alrededor de 450 Euros, y según el mismo, los pobres no merecían psicoanalizarse. (Ver La iniciación del tratamiento, Nuevos Consejos sobre la técnica del PA, 1913, pag. 32)

Freud también es conocido por su machismo. Por ejemplo, según su teoría la mujer es inferior y envida el pene.

Vemos aquí, que no solo el psicoanálisis no es progresista, sino que es totalmente lo contrario: machista, en ocasiones nazi y fascista, clasicista, homofóbico, deshonesto, mentiroso, fraudulento, estafador y censurador.

El psicoanálisis estropeándolo todo; el psicoanálisis en el arte y la hermenéutica y las ciencias sociales

Como si al psicoanálisis no le bastaba con arruinar la psicología, también se le dio por arruinar el arte, otras ciencias sociales como la antropología o la sociología, la hermenéutica (el arte de interpretar la literatura) y muchas otras cosas más.

Por ejemplo; el movimiento artístico surrealista se basaba en las obras de Freud y el concepto del inconsciente. Sin duda que artísticamente el movimiento fue interesante y bello, el problema es que genero una difusión del psicoanálisis en todos los ambientes artísticos.
Cuenta Dalí en una entrevista, que una vez se reunió con Freud. Dalí, aunque descabellado, era muy lector de literatura científica y muy interesado en la ciencia.
De hecho, la principal razón por la que quería reunirse con Freud era para presentarle una tesis que había hecho. Al momento en que Freud y Dalí se reúnen, Freud le dice que le gustó mucho un cuadro suyo y que creía que los surrealistas eran simplemente unos borrachos y drogadictos. Freud se quedó contemplando el cuadro mientras Dalí le insistía que lea su tesis “científica”. Como a Freud no le interesaba terminaron discutiendo, cosa que ilustra su poco interés por la ciencia o la investigación. Desde ese día a Dalí le intereso muchísimo menos el psicoanálisis.

Sin duda lo más divertido es la hermenéutica psicoanalista.
En ella se puede ver que cuando Don Quijote se enfrenta a los molinos de viento encomendándose a “su señora Dulcinea” realiza una representación del complejo de Edipo. Los molinos representarían la figura paterna y Dulcinea la madre inasequible. Como puede apreciarse, para esta interpretación no es obstáculo la falta de concordancia de número, puesto que los molinos son varios y el padre uno, ni el hecho de que Dulcinea (la figura materna) sea una labradora mucho más joven que Don Alonso Quijano.
En “Psicoanálisis de los cuentos de hadas” de Bruno Bettelheim se puede ver que Caperucita sale al bosque en busca de la figura paterna y con claras intenciones sexuales (esto no es broma, lo pueden leer ustedes mismos).
Aprendemos también que el atractivo de los enanitos de Blancanieves proviene de que gracias a su trabajo en las minas, son hombres que “penetran hábilmente en oscuros agujeros”, lo que induce a Blancanieves a acostarse en una de las camas antes de que ellos lleguen con la clara intención de ser poseída. Una vez aprendido esto, no le extrañará saber que el zapato de Cenicienta —”un diminuto receptáculo donde un miembro del cuerpo debe deslizarse e introducirse hasta quedar bien ajustado”— no es otra cosa que un símbolo de la vagina. O que, en el cuento de las habichuelas mágicas, trepar por la planta pase a ser un símil de la masturbación.
Por más que esta no sea una hermenéutica seria, por lo menos es muy graciosa.

A Freud no le bastaba con ser charlatán de psicología, también lo fue de la antropología.
En su libro Tótem y tabú cuenta que hubo un tiempo prehistórico en que los hombres vivían en un clan regido por una figura masculina de inmenso poder. Dicho personaje monopolizaba el acceso a las mujeres, de forma que era algo así como el padre de todo el clan. El resto de los machos -sus hijos- carecían de posibilidad de apareamiento. Tal situación les condujo a la rebelión y mataron al padre. Además, para participar físicamente de sus propiedades, se repartieron su cadáver y se lo comieron.
Así, la culpa les perseguirá para siempre y todos sus descendientes deberemos lidiar con el complejo de Edipo. Este hecho histórico, de indudable autenticidad según Freud, se deriva de algunos datos sobre las costumbres de los aborígenes australianos (a los cuales jamás viajó a observar y estudiar correctamente) y de la práctica clínica y sirve de fundamento al tabú del incesto. Los seres humanos, descendientes de aquel padre totémico, rechazamos el intercambio sexual con miembros de nuestra familia debido al sentimiento de culpa generado en aquel tiempo remoto.
Esto es un ejemplo de llegó a interpretar comportamientos de sociedades enteras en términos psicoanalíticos. Algo que se conoce como “Psicologismo”. Consiste en dar explicaciones puramente psicológicas para explicar fenómenos sociales que corresponden a otras áreas de estudio, es decir, un reduccionismo que intenta fundamentar todo lo social desde el punto de vista psicológico ignorando factores económicos, climáticos, culturales, contextuales, etc.
Emile Durkheim, uno de los fundadores de la sociología moderna, llegó a plantear que cada vez que se pretende explicar directamente un fenómeno social por un fenómeno psicológico, podemos dar por cierto que la explicación es falsa.

Una forma de psicoanalizar una sociedad es por ejemplo la hipótesis de que los japoneses serían personas obsesivas y bravos guerreros debido a una fijación anal retentiva producto de la temprana imposición del control de esfínteres que, al parecer, se practica en dicha cultura (A pesar que este punto no esté demostrado).
Geoffrey Gorer llegó a explicar la revolución bolchevique como una reacción a la desmesura con que las madres ceñían el pañal a los niños rusos de la época cuando eran pequeños.


Hipótesis bizarras del psicoanálisis
(A pesar de todo, el psicoanálisis nos puede sacar una sonrisa)

Al parecer, a los psicoanalistas no les basta con decir cosas como que hasta los 5 años amamos a nuestras madres secreta y sexualmente, que por ello rivalizamos con nuestros padres y tememos que nos castren (Complejo de Edipo), que si soñamos con un zapato ese zapato representa el pene, y muchas cosas más. También se las idearon para proponer hipótesis aún más bizarras. Veremos algunas y esperemos que a ustedes también, les saque una sonrisa o en el mejor de los casos, una carcajada.

1-   Etapa oral, anal y fálica (teoría de Freud)

Una de las ideas más bizarras de Freud es que el desarrollo de la personalidad humana pasa por los estadios oral, anal, y fálico. El primero de ellos es la etapa oral, que cubre aproximadamente el primer año y medio de vida del niño. A esa edad el niño se rige por el principio del placer y lo busca especialmente a través de la boca, mediante la succión nutritiva y otras actividades orales. (Esto en realidad, tiene que ver con una cuestión biológica-evolutiva, en la cual el niño tiene un impulso a succionar para poder mamar y alimentarse, cosa que Freud nunca lo supo). Según su teoría la resolución inadecuada de esta etapa puede llevar a una fijación o a que presente una personalidad oral en su edad adulta. Las fijaciones orales se manifiestan en costumbres como morderse las uñas, fumar o comer compulsivamente. La personalidad oral se caracteriza, según Freud, por una extremada dependencia de los otros o, por el contrario, por una notable agresividad.

Durante el siguiente año y medio, es decir, hasta los tres años de edad, el niño focaliza su búsqueda del placer en la retención y expulsión de sus heces: es la etapa anal. Dado que el asunto de las heces cae muy directamente bajo el control paterno (los padres procuran que a partir de cierta edad los niños hagan sus necesidades como es debido), no es infrecuente que las fijaciones de esta etapa den lugar a personalidades perfeccionistas y obsesionadas con la limpieza: son los anales retentivos. Sin embargo, también es posible que aparezcan sujetos con fijaciones anales expulsivas, los cuales son desorganizados y, tal vez, poco limpios.

La etapa más importante es, quizá, la que transcurre aproximadamente entre los tres y seis años: la etapa fálica. En esta etapa, la zona erógena (principal fuente del placer sexual) se traslada a los genitales. El nombre de esta etapa da otra muestra del notable machismo de Freud.

2- Lacan y sus matemáticas: el falo es igual a -1

Lacan dice que el falo es el primer significante, que de él provienen todos cuantos significados vayamos a encontrar en el mundo y que es equivalente a la raíz cuadrada de menos uno. En palabras de el mismo:
“Es así como el órgano eréctil viene a simbolizar el lugar del goce, no en sí mismo, ni siquiera en forma de imagen, sino como parte que falta en la imagen deseada: de ahí que sea equivalente a -1 del significado obtenido más arriba, del goce que restituye a través del coeficiente de su enunciado, a la función de falta de significante: (-1)”

Remata esto diciendo “Si usted ha entendido, seguramente está equivocado”.
Lacan, contate otro!

3-  El talento musical es un derivado del gusto por las propias flatulencias (Freud)

  “Yo he notado, analizando muchos músicos, un particular interés -que se remonta a la infancia- por los ruidos hechos con el intestino (…) Hay un fuerte componente anal en esta pasión por el mundo sonoro.” (Carta a Stefan Zweig, 25 de Junio de 1931).

Se sabe que entre los “muchos músicos” que analizó Freud, se conoce sólo el caso de Mahler, analizado durante 4 horas, aunque ciertamente la falta de base de esta idea no es lo único que nos lleva a desconfiar de ella.

4- Nos gusta el teatro porque nos hace acordar a nuestros padres teniendo sexo (Klein)


“Teatros y conciertos, y de hecho toda representación en la que hay alguna cosa que ver o que escuchar simboli­zan siempre el coito de los padres: el hecho de escuchar y de mirar sim­boliza la observación real o imaginaria, mientras que la cortina que cae representa los objetos que perturban la observación, tales como las man­tas, el montante de la cama, etc.” (Melanie Klein, Contribución al Psicoanálisis, 1948).

No importa que el teatro se haya desarrollado sin emplear el telón desde sus orígenes griegos, pasando por el drama romano, los autos sacramentales medievales, el teatro del siglo de oro en España y el teatro isabelino. No importa que el uso del telón se inicie en el siglo XVII y ni siquiera sea común en el teatro moderno, ni en las salas relativamente pobres. No importa nada… Es psicoanálisis…

5- El asma y los problemas de respiración corresponden a recuerdos inconscientes de haber presenciado el coito de los padres (Freud).

 

“(…) Ahora bien, las acciones sintomáticas y otros indicios me proporcionaron buenas razones para suponer que la niña, cuyo dormitorio se encontraba contiguo al de sus padres, espió con las orejas {belauschen} una visita nocturna del padre a su mujer y lo oyó jadear en el coito (de por sí, respiraba habitualmente con dificultad). En tales casos, los niños vislumbran lo sexual en el ruido ominoso {unheimlicb}. Los movimientos expresivos de la excitación sexual ya están preparados en ellos como unos mecanismos innatos”.

E insiste…
“Y en muchos casos, entre ellos el de Dora, pude reconducir el síntoma de la disnea, del asma nerviosa, al mismo ocasionamiento (sic) : el espiar con las orejas el comercio sexual de personas adultas.”(En Freud, Fragmentos de Análisis de un caso de histeria, Caso Dora, 1905).

No importa que el asma sea genético o ambiental, o que la disnea tenga múltiples etiologías. Para Freud, el asma se vinculaba –como todo- al sexo.

6- No hay abuso infantil: las niñas consienten en tener sexo (Dolto).

Veamos esta reveladora entrevista:

 

Françoise Dolto – No hay violación del todo. Son todas consentidoras.

Choisir – Cuando una chica viene a decirle que, en su infancia, su padre se acostó con ella y que lo  sintió como una violación, ¿qué le responde usted?

  1. Dolto – No lo sintió como una violación. Simplemente comprendió que su padre la amaba y que se  consolaba con ella, porque su mujer no quería hacer el amor con él.(…)

Choisir – Según usted, ¿no hay padre vicioso y perverso?

  1. Dolto – Basta con que la niña rehúseacostarse con él, diciendo que eso no se hace, para que la deje  tranquila.

Choisir – Él puede insistir.

  1. Dolto – En absoluto, porque sabe que la niña sabe que se ha defendido. Y además tendrá miedo de  que la niña hable. En general, la niña no dice nada, por los menos no enseguida.

(Françoise Dolto entrevistada por la revista Choisir en Noviembre de 1979.)
7- Los accidentes son productos del “inconsciente” (Granel)

“Los accidentes no son casuales ni azarosos. “(Es decir, no son accidentes).

“Son consecuencia de un proceso inconsciente que conduce, fatalmente, al acto de “Accidentarse”. Le ocurren a una persona en un momento determinado de su vida.” (Todo le ocurre a una persona en un momento determinado de su vida.)
Julio Granel tiene el poco envidiable honor de haber fundado la “Accidentología Psicoanalítica”, con su libro “Teoría Psicoanalítica del Accidentarse” (2009), y de seguir “investigando”, con la APA, el accidente del Transbordador Espacial Columbia.

 

8 – La epilepsia se debe a que al paciente le lamieran el ano cuando era niño (¿Quién va a ser? Freud…)

 

“¿Harías el favor de intentar buscar un caso de convulsiones infantiles que puedan rastrearse (en el futuro o en tu memoria) hasta abuso sexual, específicamente a lictus [lamer] (o dedo) en el ano […] En mi descubrimiento más reciente he podido rastrear con seguridad el ataque de un paciente que semeja meramente la epilepsia con tal tratamiento de la lengua por parte de su niñera. Edad: 2 años.”

 

(Carta de Freud a Fliess, 12 de Enero de1897, en Freud, 1985; ‘The Complete Letters of Sigmund Freud to Wilhelm Fliess 1887–1904’, ed. Jeffrey M. Masson, Cambridge, MA, and London, The Belknap Press of Harvard University Press.p-223-224)
Es inevitable mencionar primero el “método” de confirmación: preguntar a los amigos, además de pedir expresamente un caso que confirme la hipótesis…
La epilepsia es una enfermedad de base neurológica y genética… pero siempre es mejor suponer a alguien lamiendo el ano de un niño. ¿Dónde queda la diversión si no?

Experiencia personal dentro de una secta psicoanalista: Grupo Causa Freudiana

Decididos a investigar más de cerca este fraude, comenzamos a asistir a un grupo de “estudio” de psicoanálisis “horizontal libre y gratuito” organizado por psicoanalistas en la ciudad de Posadas, Misiones, Argentina.
El grupo no distaba de ser una iglesia, la organización era elitista. Estaba la figura del sacerdote (Juan Manuel Rivas) y sus discípulos más fieles (Renato Sebastian Carneiro, etc) sentados a su lado. Había oradores entrenados para contar lo que leyeron. Estos nunca cambiaban, sino que los elegían ellos mismos y eran siempre los mismos. Ellos marcaban los límites de la conversación y facilitaban la opinión y preguntas a lo de la casta más alta. También leían únicamente textos y libros que favorecían sus posturas (negaban compartir investigaciones disidentes).
Al comienzo nuestras dudas e inquietudes fueron tomadas relativamente bien (salvo el primer día, donde se nos acusó de creer que los humanos son “robots” por preguntar si había evidencia del inconsciente) y se pudo debatir casi dentro de los parámetros de la razón. La expuesta falta de rigurosidad y estabilidad de la teoría logro que muchos leves interesados (gente que no fue expuesta al proceso de fanatismo) abandonaran las charlas. Siendo esas las consecuencias del escepticismo racional decidieron echarnos pública y privadamente.
Dentro de las charlas no solo se ejercía autoridad, poder y fanatismo, sino que también se cometían errores GRAVISIMOS de conocimiento. Tanto dentro del grupo Causa como fuera, dentro de charlas organizadas por los mismos.
Por ejemplo, el auténtico charlatán Enrique Acuña en una charla dijo que “estaba en un hospital viendo un genoma humano (¿?)”, y dijo muchísimas otras bobadas como:
Que Einstein le mandaba cartas a Freud pidiéndole disculpas por “inventar” principios que después se usarían para la bomba atómica.- Falso, las cartas de Freud a Einstein están publicadas y eran muchísimo anteriores al Proyecto Manhattan, básicamente se lo invento.
Moisés creo el monoteísmo –Falso, fue Akenathón-
Que Moisés creo la circuncisión –Falso, ya se practicaba en Egipto-
Que Foucault criticaba el PA por ser homosexual –Esto es abiertamente una opinión homófoba-
“(…) El principio medieval, a partir de Santo Tomás, y luego (!) en San Agustín…” -No existe tal cosa como el “principio medieval”. Agustín es anterior a Tomás de Aquino. Le erró por más de 700 años, además de alterar el orden -Tomás de Aquino (1224 o 1225), Agustín de Hipona (354-430).-
“El principio de una religión es el asesinato del padre”. -Falso. No todas las religiones implican ningún tipo de asesinato del padre simbólico ni nada parecido.-
“Bioética: que quiere decir políticas de aplicación masiva, vacunas para 30.000 millones de personas…”
La Bioética no tiene por función organizar campañas de vacunación. Y mucho menos para 30.000 millones de personas. La Bioética no es una ciencia, y la población mundial ronda los 7.000 millones (erra en sus cálculos por sólo 23.000 millones).

Después de decir todas estas brutalidades, dignas de una persona muy ignorante y sobre todo manipuladora y fraudulenta, ante las preguntas de los escépticos cerro el debate preguntando “que estudiaban” como si fuere relevante (falacia ad hominem).

En una charla sobre adicción los psicoanalistas afirman que “el psicoanálisis es una terapia diferente, ni mejor ni peor (¿?)” “El psicoanálisis no espera que el sujeto deje la droga” “El discurso medico borra al sujeto (¿?)” “La idea no es centrarnos ni en lo biológico ni en lo físico” (claro, el cerebro está en un universo aparte) “Es lo mismo ser adicto a la cocaína que al dulce de membrillo

También dijeron otras imbecilidades como que “charlar es una relación sexual” “Los niños de 2 años quieren tener sexo” “las inundaciones fueron un fracaso de la ciencia” (Esto lo dice Cristian Gomez, psicoanalista profesor de EPISTEMOLOGIA, y no sabe distinguir ciencia de tecnología) “Freud era contemporáneo a Goethe” –Cristian Gomez (Freud  1856,- 1939 Goethe 1749- 1832, ¿Coinciden? No,) “El psicoanálisis es una cuestión de fe” (Bueno, esto es cierto) Y muchas otras cosas más.

Todo esto, aunque parezca anecdótico, está grabado, charla por charla, publicado y numerado en nuestro blog de investigación: http://el-grupo-causa-freudiana.blogspot.com.ar/

Alternativas

Para teorías del funcionamiento de la psiquis humana, la psicología científica.
Para terapias: La terapia conductiva-conductual (la que mejor funciona según estudios)
Apuesta a la identificación y cambio de cogniciones irracionales como “soy un inútil”. Cuando la gente se libera de la tiranía de sus creencias autolimitantes puede adoptar más fácilmente conductas nuevas y sanas. Por ejemplo, pueden curar una fobia en una semana.
Es la peor enemiga de la terapia psicoanalítica. Los psicoanalistas argumentan que esto es tratar a las personas como robots. Este argumento básicamente no tiene ningún sentido y es usado para tratar de desprestigiar algo eficaz que pone en riesgo su negocio de estafas con la salud y esperanza de la gente. La TCC es completamente eficaz y ética, ayuda al individuo a superarse sin escarbar morbosamente su vida personal. También demostró resultados superiores a los psicofármacos.

Conclusión:

Espero que esta nota haya sido suficiente para desenmascarar por completo el fraude del psicoanálisis. Ya que se presentaron argumentos lógicos, estudios y hechos científicos.
Les invitamos a ser escépticos con cualquier disciplina que se exponga como verdadera o que se haga pasar por científica, a no creer sumisamente en autoridades sin cuestionar cuando es necesario, a pensar por ustedes mismos y a juzgar correctamente todo lo que se les presente sin importar el prestigio social que se le tenga a algo o alguien.
También les invitamos a evitar a cualquier conocido realizar terapia psicoanalista, y a recomendar profesionales que si puedan ayudarlos en lugar de estafarlos.
El psicoanálisis es ilegal y debería ser prohibido, empeora pacientes y les hace perder tiempo y dinero que podrían invertir en mejorarse. Mienten al decir que son científicos y si lo si no lo son, no deberían tener la habilitación para realizar terapias mentales (ver ley de salud mental). Hay que tratar de sacar a los psicoanalistas este “permiso” que tienen de poder meterse a realizar terapias de campos que desconocen, y tratar de limpiar la cultura de todos los conceptos erróneos que infundo toda la pseudociencia en general (esto incluye muchísimo al PA). Y también tratar que se deje de repetir sus charlatanerías como si fueran ciertas, porque el psicoanálisis no es una forma de conocernos, es una forma de desconocer. Pretende hablar de nosotros, sin saber nada de nosotros.

“Toda la pseudociencia es siempre peligrosa porque contamina la cultura, y en lo que concierne a la salud, la economía o la política, pone en riesgo la vida, la libertad o la paz” Mario Bunge

Para seguir leyendo:
1- Psicoanálisis ¡Vaya Timo!:
De los psicólogos Carlos Santamaría y Ascensión Fumero
2- El Libro Negro del Psicoanálisis: De
Catherine Meyer
3- La locura en el diván: culpando a la víctima durante el apogeo del psicoanálisis
de Dolnick Edward
4- Decadencia y caída del imperio freudiano. De Eysenck Hans Jürgen
5-
Las ilusiones del psicoanálisis de Rillaer, Jacques van
6- Imposturas intelectuales Sokal, Alan, y Jean Bricmont,
7- Pseudociencias ¡Vaya timo! Mario Bunge
8- 50 grandes mitos de la psicología popular Scott Lilienfield y otros
9- Freud: El crepúsculo de un ídolo Michel Onfray

10- Cualquier libro de psicología que sea serio, basado en investigación y en evidencias.
                               Nota por Matt SH y Mauro Lirussi.

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Un comentario en “El psicoanálisis; una forma de desconocer

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