El posmodernismo (filosófico) y sus complicadas facilidades

Autor: Mauro Lirussi

(Nota: Nos referiremos sólo al posmodernismo como corriente filosófica.)

Es difícil caracterizar al posmodernismo, pues  cada autor posmoderno difiere de los otros y, aunque traten el mismo tema, pueden llegar a decir cosas totalmente diferentes, e incluso contrarias, al punto que no se entienden entre ellos –y a veces, ni siquiera se entienden a sí mismos.

Las principales características del pensamiento posmoderno  son el relativismo, la irracionalidad y la crítica a los valores de la Ilustración -y al cientificismo-, los abusos del lenguaje, la falta de fundamento  y el mal uso de terminología científica –cuyo significado, a menudo, ignoran-  y, a veces, un cierto disfraz de izquierda política.

Por ejemplo, Lacán mezclaba su “ciencia” con topología, matemáticas y lógica; Baudrillard, con la geometría; Deleuze, con la física, la botánica y la pseudociencia del psicoanálisis; Virilio, con la física relativista; etc. Pero  todos tienen algo en común: no sabían de qué hablaban, ni conocían los conceptos que empleaban.

Es una especie de “opinología” sobrevalorada, o un horrendo género literario para snobs y pseudointelectuales.

Origen.

Si bien el primer posmodernista es Nietzsche (o Hegel), tanto por su crítica a los valores occidentales, y a la Ilustración, como por su estilo oscuro  y literario, la manía de amontonar palabras altisonantes puede rastrearse hasta los teólogos medievales.  Aunque la filosofía y la ciencia pueden ser arduas en tanto emplean conceptos no comunes, hay un límite entre el uso lícito de esos conceptos, y su utilización para impresionar a un auditorio ingenuo, o disfrazar de importancia la estupidez que uno está diciendo.

Este abuso se sirve de varias estrategias de desinformación como:

1-      La expresión ambigua y vaga, que puede ser objeto de una múltiple interpretación.

2-      El alargamiento innecesario de palabras o frases.

3-      El sesquipedalismo o alargamiento de palabras: por ejemplo “concretizar” por “concretar”.

4-      El uso indiscriminado de términos técnicos: esto puede deberse a 4 razones:

A- Parasitar el prestigio de la ciencia, pretendiendo que, por usar su vocabulario, nuestro texto de convertirá, mágicamente, en ciencia.

B- Impresionar al auditorio, dando a entender que el autor realmente estudió las materias de las que habla.
C -Uso analógico: Es difícil creer que, para explicar algo relativamente sencillo, uno establezca analogías con una materia desconocida por la mayoría, como la física cuántica. Las analogías se establecen de lo más complejo a lo más sencillo, para que el lector pueda comprender lo complejo mediante la comprensión inmediata de lo simple. Si alguien explica la evolución de las especies como un árbol que se va ramificando, todos lo entendemos; todos sabemos qué es un árbol. Pero sería difícil –por no decir inútil- explicar la ramificación de un árbol – a alguien que nunca lo vio- exponiendo la diversificación de las especies en la teoría evolutiva. Los posmodernistas hacen exactamente eso, aunque a veces no explican nada.
D- Uso “literario”: Nadie que haya leído literatura puede creer en este uso: los textos posmodernistas son en general horribles e incomprensibles –al final hay algunos ejemplos. Si su abuso verbal tiene la función poética, debemos acordar que se trata del más abominable género literario jamás inventado.

 

Algunos abusos queridos:

Entre los abusos más queridos de conceptos científicos está el Teorema de Godel, la Teoría del Caos, el Principio de Incertidumbre, la mecánica cuántica en general, las matemáticas y la física relativista. Casi siempre la referencia a estas ideas es innecesaria, o simplemente no tiene sentido.

Ejemplos:

 

Jean Baudrillard

Dijo que la guerra de Irak no tuvo lugar, que se dio en un espacio no-euclidiano. ¿Suena bien, no? Después de todo, los espacios no-euclidianos corresponden a las matemáticas y a la geometría –algo no muy conocido por el público en general. El problema es que los espacios no euclidianos no existen –tampoco los espacios euclidianos. Son ficciones teóricas inventadas por matemáticos, muy útiles, pero que nada tienen que ver con el espacio real de Irak. Tampoco mi último cumpleaños se dio en un espacio euclidiano o no euclidiano. Es equivalente a decir que la guerra de Irak no se dio en la Atlántida, o en la Tierra de los Hobbits. ¿Qué quería decir Baudrillard? Acaso nadie lo sabe. Ni siquiera él mismo.

 

Gilles Deleuze

Deleuze es notable, empezó su carrera con un libro de matemáticas en el que criticaba la noción de límite, propuso una solución que tenía 200 años de antigüedad, y que además, era errónea. Era difícil superarse en el arte de hablar sin saber y cometer errores ridículos, pero Deleuze lo logró.

En su texto rizoma habla de los rizomas, apilando analogías arbitrarias e ilegibles entre estos tallos modificados y la sociedad. Es tan arbitrario, que utiliza una definición vieja e inexacta de la palabra rizoma.

 

Bruno Latour

Cuando un grupo de científicos descubrieron que el faraón Ramsés II murió de tuberculosis, Latour se burló de esto, y se preguntó “¿Cómo pudo fallecer a causa de un bacilo que Robert Koch descubrió en 1882?”

La tuberculosis es producida por el bacillo de Koch, descubierto en 1882, y Ramsés murió en el año de 1213 antes de la era vulgar o cristiana.

Por mera lógica, lo único que se puede descubrir es algo que ya existía. Pero Latour es tan idiota que confunde el descubrimiento de algo, con la invención, y confunde el nombre de las cosas, con las cosas. Si La Tour entrara a un bar y pidiera una cerveza, le daría lo mismo que le llevaran una, o que simplemente escribieran “cerveza” en un papel y se lo dieran.

La circulación de la sangre fue descubierta en el siglo XVI, por Harvey y Servet ; según Latour, es probable que la sangre no circulara en nuestros cuerpos antes de esa fecha.

 

Jacques Lacan

El caso de Lacan es notable, pues habla sin saber sobre topología, lógica, matemáticas, geometría, etc. ; sus escritos están llenos de contradicciones, citas irrelevantes, metáforas, palabras de significado oscilante y  juegos de palabras.

Confunde números imaginarios con irracionales en “En La instancia de la letra en el inconsciente”,  e interpreta el famoso esquema de Saussure de la manera que ya veremos.

Significante

_________________

Significado

 

El esquema de Saussure corresponde a las partes de la palabra o signo lingüístico, en lingüística: el significante sería, por ejemplo, el sonido “perro”, y el significado la imagen mental de un perro. La barra no significa nada; es un elemento del esquema para separar los dos conceptos, y puede cambiarse por una coma, una flecha, una barra, un guión, etc.

Lacan, sin embargo, nos dice que la barra sí tiene un significado, y nos quiere enseñar a leer (a leer mal):

 

“Se lee así: significante sobre significado, el “sobre” responde a la barra que separa sus dos etapas”. Y luego, continúa: “significante y  significado cómo órdenes distintos y separados inicialmente por una barrera resistente a la significación.”

 

No significa nada, no es una “barrera”, y no se lee “sobre”. No están separados por nada; Lacan interpreta la barra como un niño pequeño interpretaría el acento circunflejo (ô) como si fuera un sombrerito.

En otro texto (Subversión del sujeto y dialéctica del deseo), animado por el éxito que cosechaba con sus absurdos, Lacan va aún más lejos, y nos dice que la barra es una barra de división o fracción, que nos puede servir para dividir:

“De donde resulta que al calcular ésta, según el álgebra que utilizamos, a saber:

S (significante)

—————— = s (el enunciado), con S= (raíz cuadrada de – 1),

s (significado) tenemos: s= raíz cuadrada de- 1.

Es lo que falta al sujeto para pensarse agotado por su cogito, a saber lo que es impensable. ¿Pero de dónde proviene ese ser que aparece como faltando en el mar de los  nombres propios?

Es así como el órgano eréctil viene a simbolizar el sitio del goce, no en cuanto él mismo, ni siquiera en cuanto imagen, sino en cuanto parte faltante de la imagen deseada: por eso es igualable a la raíz cuadrada de – 1 de la significación más arriba producida…”

En efecto, Lacan nos está diciendo que el pene es equivalente a un número imaginario (la raíz cuadrada de -1), y nos lo “demuestra” dividiendo dos palabras de un esquema.

Ante el esquema clásico de la comunicación:

1

¿Sería lícito decir que ambos están en una caja que representa su aislamiento, su incomunicación, etc. y desarrollar una teoría sobre estas divagaciones?

Las arbitrariedades de Lacan son casi tan asombrosas como las contorsiones mentales de sus discípulos que, con ánimo de sectarios, tienden a justificar todo lo que el Maestro dijo, ya recurriendo a oscuridades aun más sombrías, o disculpándolo con la excusa de la analogía, o de la genialidad. En realidad, Lacan era una especie sofisticada de estafador. Los psicoanalistas lacanianos siguen hablando de “Sujeto Barrado”, avalando la interpretación mágica e infantil del esquema de Saussure que les legó su profeta, Jacques Lacan.

Pensamiento débil (o flojo)

Es un concepto acuñado por Gianni Váttimo, y se refiere a “la libertad de interpretación no sujeta a una lógica”.

En otras palabras, es la opinología. No importan mucho las fuentes, o el estudio. Es sólo cuestión de hablar, vender libros y dar conferencias. La comprobación no importa. Se contrapone al “pensamiento fuerte” de la ciencia, en donde las afirmaciones deben probarse, la lógica debe respetarse, y usualmente no vende mucho: en definitiva, es más difícil.

 

Relativismo (o Caos)

El relativismo supuestamente salvaguarda la subjetividad y protege las particularidades,  además de ser esencialmente democrático.

El problema  principal es que la realidad no es democrática y no le importan nuestras opiniones. La gravedad seguirá siendo la misma aún si todos votamos en contra.

Nos podemos preguntar también de qué modo se salvaguarda la subjetividad de una mujer a la que se desfigura con ácido, o la de las muchas personas que viven bajo gobiernos tiránicos en África, Asia, etc., algo que para un relativista es aceptable.

El relativismo permite también que todos tengan razón, desde su perspectiva, lo que es equivalente a decir que nadie la tiene, y que la verdad no existe. En la práctica, esto puede tener graves consecuencias. Supongamos dos personas con cáncer: una acude al médico e inicia su tratamiento de radio o quimioterapia. La otra, come gorgojos, “alcaliniza” su dieta, reza, y ve a un homeópata. Para el relativismo, los dos tienen razón; la única diferencia es que uno de ellos estará muerto antes de que pase un año (pero, para el relativismo, seguirá teniendo razón).

Para un relativista da lo mismo estudiar 10 años la física, que simplemente sentarse e inventar las leyes del universo.

Es verdad que cada uno puede pensar lo que quiere –aunque sean estupideces- pero esas ideas empiezan a tener diferente valor ya por su contenido lógico, o ya por sus consecuencias prácticas. Yo puedo pensar que soy millonario, por ejemplo, pero tendré serios problemas con la ley si voy un día al banco a reclamar los millones que sólo existen en mi mente.

Desde un punto de vista lógico, el relativismo es inútil, pues si pretende que “todas las proposiciones son igualmente  válidas”, entonces la proposición contraria “todas las proposiciones no son igualmente válidas” es igual de válida, o el relativismo es falso.

 

Textualismo

El textualismo propone que todo es, en definitiva, texto, y lo único que podemos hacer es interpretarlo –y toda interpretación es válida.

Más allá de la obviedad de que el conocimiento circula habitualmente en forma de textos, el conocimiento científico no es interpretable de más de una manera, y ciertamente, tampoco en la vida cotidiana interpretamos libremente. Si esto fuera verdad, la comunicación sería casi imposible –ya es bastante difícil- pues yo podría interpretar “no” como “sí”.

El textualismo es algo así como aplicar la crítica literaria a cualquier cosa, menos a la literatura.

 

Poder y conocimiento

Según los posmodernistas, el conocimiento no depende tanto de su grado de verdad, sino de cuestiones políticas y económicas. Es como si hubiera una conspiración de gobiernos para hacernos creer que el fuego quema, y que el hielo da frío.

Hay numerosos casos en la historia de conocimiento entorpecido por las autoridades, como el caso de Copérnico y la Iglesia Católica, Galileo y la Iglesia Católica, Darwin y la Iglesia Católica, etc. Pero el resultado final siempre fue el triunfo de la verdad sobre las conveniencias de un grupo de poder.

Los posmodernistas van más lejos, y suponen que la ciencia misma es un grupo de poder, y ejerce una hegemonía, una suerte de dominación sobre todos, acallando el pensamiento mítico, las religiones, y la invención de idioteces a las que se entregaba la humanidad en tiempos de mayor ignorancia.

Se basan en parte en las tesis de Kuhn, que creía demostrar que las teorías se adoptaban por razones políticas y sociales antes que por su poder explicativo, y posteriormente en Feyerabend, quien suponía que daba lo mismo la invención mítica que la investigación científica, simplemente porque ambas teorías, al tener un lenguaje diferente y conceptos diferentes, no podían compararse y, en consecuencia, no se podía elegir entre ellas: y –una vez más- las dos eran igual de válidas.

Sin embargo, sí se pueden comparar, especialmente desde la práctica, y en esa comparación siempre sale victoriosa la ciencia, que se revela más coherente, demostrable, lógica y útil que la descontrolada invención  de mitos y leyendas, que además de su incoherencia general, no dio como resultado ningún nuevo conocimiento ni nueva tecnología en toda su historia –y tuvieron miles de años para hacerlo.

Esa pretendida “hegemonía científica” la cuestionaba también Foucault, quien apoyó alegremente el golpe de estado teocrático en Irán que culminó con la subida al poder del Ayatolá Jomeini en 1979, quien restauró la durísima ley islámica, y favoreció el terrorismo. Foucault –y otros- también firmó en 1977 una petición para legalizar la pedofilia.

Heidegger, otro reconocido antecedente del irracionalismo posmodernista, era miembro del partido Nazi y presidía quemas de libros en la Universidad de la que era rector.

 

Escritos arbitrarios.

Hay en la red un generador de posmodernismo: es un programa que mezcla aleatoriamente proposiciones científicas, citas de otros posmodernos, y da como resultado un texto posmodernista. Reitero, es un programa…

Así de fácil es.

Éste es el enlace: http://www.elsewhere.org/pomo/

He aquí algunos ejemplos de monstruosidades verbales  posmodernistas:

 

1-      “En primer lugar, las singularidades-sucesos corresponden a series heterogéneas que se organizan en un sistema ni estable ni inestable, sino «metaestable», dotado de una energía potencial en la que se distribuyen las diferencias entre series.”

(Gilles Deleuze, Lógica del sentido).

 

2-       “La existencia, como proceso de desterritorialización, es una operación intermaquinal específica que se superpone al fomento de intensidades existenciales singularizadas. Y,repito, no existe ninguna sintaxis generalizada de esas desterritorializaciones. La existencia no es dialéctica ni representable. ¡A duras penas es vivible!”

(Félix Guattari, Caosmosis).

 

3-      “Lo que se realiza en mi historia no es el pretérito-definido de lo que fue, puesto que ya no es, ni siquiera el perfecto de lo que ha sido en lo que yo soy, sino el futuro anterior de lo que yo habré sido para lo que estoy llegando a ser”.

(Jacques Lacan, Función y campo de la palabra).

 

4-      “En nuestro espacio no euclidiano de finales de siglo, una curvatura maléfica desvía invenciblemente todas las trayectorias. Ligada, sin duda alguna, a la esfericidad del tiempo (visible en el horizonte de finales de siglo como la de la tierra en el horizonte al caer el día) o a la sutil distorsión del campo gravitacional. Debido a esta retroversión de la historia hacia el infinito, a esta curvatura hiperbólica, el mismo siglo escapa a su propio fin.”

(Jean Baudrillard, La guerra del Golfo no tuvo lugar).

 

5-      “Un concepto predominante en la obra de Tarantino es la sexualidad dialéctica. Ese nihilismo post-cultural sostiene una realidad fundamentalmente elitista. Sin embargo, Bataille ya había usado con anterioridad  el término de teoría neoestructuralista textual’ para denotar ese todo dialéctico.”

(The posmodernism generator, El Paradigma cultural de la narrativa,

el objetivismo, y el capitalismo textual).

 

6-      “Propongo el término sub-servilismo, para referirnos no a lo que el servilismo es, en acto, sino a sus características premateriales que sólo pueden dialectizarse en su concreción textual-discursiva. La tecnociencia actual, en su fáustica desiderata de desambiguar al sujeto que, ya lo había observado Lacan, es una carencia antes que una efectivización óntica, corre el riesgo de de-deconstruirlo, como un fractal infinito que se doblara sobre su centro. La física cúantica nos enseña que la existencialidad de los fenómenos no estaría totalmente radicalizada en un plano lineal, identificable con las expectativas del operacionalismo, sino en un espacio-perceptivo-topológico n-dimensional .”

(Yo, Mauro Lirussi, La relación proto-simbiótica entre la tecnociencia

y la opresión en la transculturalidad globalizada)

 

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Un comentario en “El posmodernismo (filosófico) y sus complicadas facilidades

  1. Mediante un metarrelato que reprime el orden fáustico se pretende presentar al franquismo como un movimiento esencialmente antirracional, como un “asalto a la razón” (Lukács) en la frecuencia del Romanticismo (I. Berlin, entre muchos) que reaccionó en el siglo XIX al frío cálculo de la Razón ilustrada prepositivista. Liberalismo y marxismo se caracterizarían por su componente racional de un orden metadiscursivo, y el franquismo por la irracionalidad, que daba primacía al sentimiento, la voluntad, la inspiración. Pero visto de cerca, ese criterio difícilmente se sostiene. Realmente sería muy poco razonable una razón que prescindiera del sentimiento, la voluntad, la intuición o el azar; y simple locura una voluntad ajena al cálculo racional. Ambos elementos marchan siempre juntos, aunque predomine uno u otro según las circunstancias e ideologías. Lo que se realiza en la historia de España no es el pretérito-definido de lo que fue, puesto que ya no es, ni siquiera el perfecto de lo que ha sido en lo que España no es sino el futuro anterior de lo que España ha sido para lo que España está llegando a ser.

    La decisión que adopte Edipo rey, perdón, Podemos, respecto al desmantelamiento sistemático de las instituciones franquistas, será determinante para: ya sea acelerar la desintegración financiera/económica española, ya sea, detener transitoriamente las consecuencias ominosas de la segunda ola del tsunami financiero separatista, gestado en Wall Street por los sionistas y antiespañoles de dudosa salud cartesiana.
    ¿Andarán hiperactivos los banqueros esclavistas Rothschild y su pupilo predilecto George Soros golpeando en las penumbras al euro con el fin iluso de hundir las instituciones franquistas herederas del pensamiento ultramontano que representa la verdadera dignidad Patria?
    Pudiéramos matizar: más que en España, el epicentro de la crisis del euro se ubica en el Banco Santander: banco de paja de presunta propiedad de la familia real británica que no es sino una careta para llevar con no poco disimulo las alianzas de los ejes illuminatis, reptilianos y masones en una cruzada interétnica que pretende socavar los valores cristianos que conforman nuestra civilización.

    La verdadera pandemia global no es la influenza H1N1 montada por el charlatanismo de la OMS (financiada por la Fundación Rockefeller: miembro conspicuo del sionismo financiero global), a la que se trepó el PSOE(dizque para salvar a la humanidad), sino el tóxico virus financiero anglosajón de carácter cuádruplemente especulativo, depredador, parasitario y antihumano.
    Franco llegó al poder operando en la estructura social mediante tácticas que subvertían la lógica republicana muy en boga en aquellos días, pero se diferenció del fascismo por su carácter benéfico, autoritario, la rápida y drástica destrucción de las pseudoinstituciones republicanas, un régimen de un orden estructural más profundo. Los mitos de Guernica, Badajoz, el Holocausto y la técnica de la mentira profesionalizada se volvieron un recurso muy solicitado por parte de la izquierda anarcocomunista que llevaba dentro de su absolutismo axiomático la orden de desintegrar los cuerpos que daban orden a la conjunción de los pueblos españoles que integraban la Nación española entendida como una suma de significados y significantes no arbitrarios, una unidad de destino en lo formal y en lo técnico.

    La filosofía de Nietzsche, que abrevó de Darwin el discurso ni cientifista ni anticientifista sino metacientifista, contribuía a sistematizar la ideología anticatólica y a derrumbar con su metarrelato el sano ejercicio dialéctico de la teología. Como señalaba en El Anticristo: “Se llama al cristianismo la religión de la compasión. La compasión es contraria a los efectos tónicos que acrecientan la energía del sentimiento vital; surte un efecto depresivo. Es una tendencia antivital. Nada hay tan malsano, en medio de nuestro modernismo malsano, como la compasión cristiana”. Nietzsche invierte la escala de valores católica e impone su metarrelato como un orden deconstructivo de la lógica interna del cristianismo. En primer lugar, los ateísmos-antirreligionismos corresponden a series heterogéneas que se organizan en un sistema ni estable ni inestable, sino metaestable, dotado de una energía potencial en la que se distribuyen las diferencias entre series.

    De las tres ideologías, la más influyente en España en los años 30 fue, como hemos indicado, el marxismo, que es un no pensamiento emergido de la negación del yo económico para erigir el yo negación de la cultura anticristiana. El marxismo, como proceso de desespañolización, es una operación intermaquinal específica que se superpone al fomento de intensidades existenciales singularizadas. Y,repito, no existe ninguna sintaxis generalizada de esas desespañolizaciones. La existencia no es dialéctica ni representable. Cabe sopesar que junto con el ateísmo, se erigió como una afirmación de la inexistencia del orden cristiano hermenéutico, esto es por la franca negación del yo religioso, que es la negación de la naturaleza humana. El hombre es hombre en la medida que es religioso. En cuando al liberalismo, había contribuido a traer un proceso revolucionario de orientación totalitaria marxista y estaba desacreditado para la mayor parte de la derecha poslacaniana.
    Por salud dialéctica y cartesiana vale la pena sopesar las variadas reacciones del fascismo internacional judío sionista en contra de la creciente conciencia de las clases populares rebeldes con un no sistema que desordena. A juicio de los cabecillas de la conspiración sionista, España cometió el máximo error estratégico: un pecado capital que se corresponde con la actual lógica del mercado financiada por el eje Rothschild masón sionista anticatólico y homosexualista.

    En conclusión: la lógica del franquismo se adscribe a una serie de concatenaciones del no orden para emigrar a una dicotomía no intencionada que resulte en una paráfrasis del neopensamiento. Así logramos que el fáustico lacaniano opere sobre las estructuras del comunismo totalitario para decontruirlo en aras de un nuevo discruso neofranquista que revele las verdades históricas metadialécticas de origen. Ya Freud apuntaba a la represión del subconsciente histórico. Para Derrida el lenguaje se puede deconstruir para desentrañar los significados, que pueden ser plurivalentes bajo una mirada desprovista de un prototipo. Propongo el término introfranquismo para las conductas que no son franquismo puro ni dialéctico, sino son unas manifestaciones que, a mi juicio, son multidimensionales y en las circunstancias actuales de la posmodernidad pasan por una fase neoaislacionista y antibélica cuando sus ciudadanos deberían salir de la violencia epistemológica organizada desde la superestructura del pensamiento republicano y anticristiano. Tampoco se puede soslayar el poder de los fascismos ateos militaristas anticatólicos occidentales, al unísono de las fuerzas israelíes cientifistas y jázaras, cuya esfera de poder va en detrimento de la sana dialéctica de los pueblos.

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